jueves, 30 de junio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


BALBUCEAR

Balbucear
cuando  ya no queda otro camino
balbucear
aunque poco de a poco
ir diciendo.

Primero una palabra solitaria
después de la palabra
vendrá el recuerdo
y las palabras del recuerdo
que nos recuerden la palabra.

Temblando
llorando
llenos de miedo
no dejar de decir.

Me fui cayendo
y por una artimaña del destino
me veía caer.

A veces iba cayendo como la nieve
lentamente
más que caer
el  verdadero juego era volar.

Olímpico hielo algodonoso
me posaba sobre las almas
 y en la oscura pasión
de los encuentros
un instante era yo
luego otra cosa.

A veces volar era caerse
violentamente
contra la nada
contra la tierra
contra una mujer.
Piedra
granizo serpenteante
caía sin parar.
Calor endurecido
vértigo de llegar al final
Atravesaba todos los confines.
Bestia condenada a morir
atravesaba el alma.

Fui libre todo lo que quise.

De tanta libertad
me fui llenando las manos
y los ojos
de violentas miserias.

La soledad y el hambre
en cada libertad
se apoderaban de mi mente
y rumiaba la libertad
como si la libertad
fuera un pasto salvaje
y yo una fiera.

Libertad inútil libertad
y mordía una vez más ese vacío
y salía a la calle
y los mercaderes me miraban
con malos ojos
y algunos amigos me decían:
estás adelgazando
seguir así
te llevará al silencio
alguna tarde morirás.

Muerto
yo los miraba
entontecido sin comprender.
Envolvieron mi cuerpo
con delicadas prendas
como nunca nadie me había visto
y se gritaban unos a otros:

La libertad vivía en él.
La libertad ha muerto.


Miguel Oscar Menassa

“La poesía y yo”

miércoles, 29 de junio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


MUCHOS SOMOS

De tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.

Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.

Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.

Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ese soy yo. No tengo arreglo.
Qué debo hacer para escogerme?

Cómo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.

Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quién soy,
no sé cuántos soy o seremos.
me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.

Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.

Pablo Neruda


martes, 28 de junio de 2016

Poemas leidos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de a conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los  vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía; poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

Gabriel Celaya

“Cantos iberos”

lunes, 27 de junio de 2016

Poemas leídos en el Recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


1936


fue en la edad de nuestro primer amor
cuando los mensajes son propicios al precoz embelesamiento
y los suaves atardeceres toman un perfume dulcísimo
en forma de muchacha azul o de mayo que desparece
cuando
unos hombres duros como el sol del verano
ensangrentaban la tierra blasfemando
de otros hombres tan duros como ellos
tenían prisa por matar para no ser matados
y vimos asombrados con inocente pupila
el terror de los fusilados amaneceres
las largas caravanas de camiones desvencijados
en cuyo fondo los acurrucados individuos
eran llevados a la muerte como acosada manada
era la guerra el terror los incendios era la patria suicidada
eran los siglos podridos reventando
vimos las gentes despavoridas en un espanto de consignas atroces
iban y venían insultaban denunciaban mataban
eran los héroes decían golpeando
las ventanillas de los trenes repletos de carne de cañón
nosotros no entendíamos apenas el suplicio
y la hora dulce de un jardín con alegría y besos
fueron noches salvajes de bombardeo noticias lúgubres
la muerte banderín de enganche cada macilenta aurora

y héteme aquí solo ante mi vejez más próxima
preguntar en silencio
qué fue de nuestro vuelo de remanso
por qué pagamos las culpas colectivas
de nuestro viejo pueblo sanguinario
quién nos resarcirá de nuestra adolescencia destruida
aunque no fuese a las trincheras

vanas son las preguntas a la piedra
y mudo el destino insaciable por el viento
más quiero hablarte aquí de mi generación perdida
de su cólera paloma en una sala de espera con un reloj parado para siempre
de sus besos nunca recobrados
de su alegría asesinada
por la historia siniestra
de un huracán terrible de locura.


Miguel Labordeta

sábado, 25 de junio de 2016

Poemas leídos en el Recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que  se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las anos presos,
sol a sol y luna a luna,
pasan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

Miguel Hernández

“Viento del pueblo”

viernes, 24 de junio de 2016

Poemas leídos en el Recital para E-lectores, 19 de junio de 2016


LEJANÍA

Ahora estoy excitado, loco de contento,
me puse a decir cosas y nació un poema.
Después me sacudí las últimas cenizas de la muerte
y me puse a mirar la lejanía y, algo me estremeció.

No fue una luz de fuego, ni el dolor de la guerra,
ni del futuro las artes y las ciencias luminosas.
No vi cuando miré la lejanía la caída del mundo.
ni bombas atónitas, ni laser asesino, ni venenos.

No ví al hombre en soledad encerrado en sí mismo.
Ni a la mujer crucificada queriendo ser nuevas religiones.
No vi familias encadenadas o muertas o estados corrompidos.

No vi niños raquíticos ni jóvenes drogados o perdidos.
Ni me ví, a mi mismo, viejo, con barba blanca, escribiendo.
Lo que ví fue, sencillamente, la lejanía y, eso, me estremeció.


Miguel Óscar Menassa

jueves, 23 de junio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


TODOS A UNA

Cada vez que muere un hombre,
todos morimos un poco, nos sentimos como un golpe
del corazón revulsivo que se crece ante el peligro
y entre espasmos recompone
la perpetua primavera con sus altas rebeliones.

Somos millones. Formamos
la unidad de la esperanza.
Los sabemos. Y el saberlo
nos hace fuertes; nos salva.

Nos sentimos como un golpe
que sin brotar se ha quedado temblorosamente en vilo.
Nos sentimos si sentirnos,
fabulosamente dulces, dolorosamente ciertos.
Nos sentimos un nosotros. Palpitamos colectivos.

Corazón, corazón,
dulce sol interior,
me iluminas, me envuelves
soy más de lo que soy.

Cada vez que un combatiente
se desangra, con su sangre derramada yo hago versos,
canto y muero en él creciendo,
digo quién soy, quiénes somos, quién en nosotros, invicto,
testimonia lo perpetua, sopla espíritu en  el fuego.

 Yo resucito en los muertos
si los siento en camarada,
y ellos en mi, yo con ellos
permanezco y canto. ¡Canta!

Allá lejos, ¿quién me espera?
aquí al lado, ¿quién me pide simplemente una mirada
tan terrible, tan difícil
como dar cara diciendo que –perdón. No pasa nada?
Mas le miro y en mis ojos devorantes hay mañana.

Nos alzamos uno en otro.
Somos quien somos: varones
tan seguros de si mismos
que renuncian a su nombre.

Cada vez que siento en vivo
mi corazón, me pregunto quién  me exige mas conciencia,
me pregunto quién me llama
o, con alarma, ¿qué pasa?
Mas no pasa, siempre queda y es la unidad que en mi canta.

¿Quién se atreve a condenarnos?
Somos millones, millones.
Somos la luz que se extiende.
¡Miradnos! Somos el hombre.


Gabriel Celaya

martes, 21 de junio de 2016

Recital de poesía para E - Lectores, 19 de junio de 2016


 RECITAL PARA E-LECTORES


Buenas tardes, la Escuela de Poesía Grupo Cero desde su origen en 1969 ha sido dirigida por el poeta y psicoanalista Miguel Óscar Menassa, fundador del movimiento científico cultural Grupo Cero que tiene en la Escuela de Poesía y Psicoanálisis, un lugar de formación y pensamiento en acción permanente.
En Alcalá de Henares los primeros Talleres de poesía se abren en 1998 y desde entonces coordinados por el Dr. Carlos Fernández del Ganso, los domingos nos reunimos para hablar, leer y escribir poesía, cuentos, teatro, guiones y cualquier otra forma de expresión que esté dirigida por la función poética.
La función poética que anida como posibilidad creativa en todos los sujetos, sin necesidad de sufrir de más, porque Ella sabe que no se trata tanto de los conocimientos como de la propia vida del poeta que como materia prima pueda ser trabajada y transformada con los instrumentos precisos del lenguaje.
Leer y escribir son necesarios para aprender a hablar. Conocimientos también tienen los animales, los humanos además poseemos saber, no sólo instinto, sino pulsión significante que se aprende leyendo poesía.
Por eso los grandes científicos, los mejores deportistas consideran con Menassa que: “Si es posible el poema es posible la vida”. Además los músicos, los pintores, los actores, los escultores saben que cuando Ella  no acude no hay magia, y su presencia genera alegría en los corazones.
Hoy hemos querido organizar un recital para E-Lectores. Hemos puesto casi todo, porque ustedes son imprescindibles. La poesía debe ser hecha y leída por todos.
Agradecemos a Oscar que nos ceda el Ágora y le felicitamos por anotarse el lugar de encuentro. Y agradecemos muy de veras a Puri y a Miguel que facilitan la llegada de un sonido que amenice sus sentidos.
A la guitarra Kepa Ríos,  integrante de los Talleres de Poesía en Madrid.
Estimamos una hora y media de poesía con un descanso de 15 minutos, como si fuera un partido de la Roja.
Les hemos traído la revista Balcones de Poesía, uno de los productos de nuestro taller. Dedicamos éste número 9 a don Antonio Machado.
Les dejo con el coordinador del Taller, el Dr. Carlos Fernández.

Leído por Gloria Gómez
Integrante de los Talleres de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

jueves, 16 de junio de 2016

Poemas de los talleres de poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares


CASTAÑAS ASADAS

Tardes anochecidas en la sombra
seguidas tras aromas otoñales
asoman a la plaza de mi alfombra

paseos tras las  hojas caídas en el asfalto,
resbalan sobre la piel curtida de nuestro sueño,
evocaciones de alma herida sucumben
en almohadas vacías
mirando al frente de panales desiertos.

No volverán a brillar esos ojos escondidos
tras el velo de la luna ciega.
No volverán a sonar campanas de duelo
en mi seno.

Ya no tendré savia para tus besos fríos,
ni querré el roce de tu aspereza,
ni amaré los eslabones que cuelgan
de tu mirada.

Ese olor de otoño calcinado
apagó toda mi dicha.
El recuerdo de aquella niñez leal
hoy se clava como un puñal en el pecho.

Me perdí entre vuelos de tus palabras
pero tenía  las alas rotas
y apenas rozaba socavones
abiertos a mis pies

Ese aroma invadió mi destino
dejándome a oscuras entre tules grises
adheridos a mi piel como una tela de araña.

Ese vaho busca el perfume dañado,
pero se ha evaporado
sin dejar una huella en mi piel


Gloria Gómez Candanedo
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

miércoles, 15 de junio de 2016

Poemas de los talleres de poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares


EN EL LECHO DE MUERTE

Ya en el  lecho de muerte
se desposan con la trágica comedia
de dos enamorados
que ciegos ante la sombra
unen sus manos para el último adiós.

Como pájaros que surcando los cielos
en una encrucijada de opacidad
abaten las alas y se quedan dormidos.

Ya el deseo delega
en las orillas de una tempestad de fuego
desordenados infiernos
que vivirán en una estancia de sueños.

Y surgirán más abismos para la desordenada fiera
que como un alma herida
se desploma
en el hueco de la tierra.


Esther Núñez
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

martes, 14 de junio de 2016

Poemas de los talleres de poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares


POEMA A UN CANTAOR

Al Carbonilla de Alcalá, El Laboratorio 12 de septiembre de 2015

Con un rayo de luz prendido en tu pelo
Y ese timbreo en tu boca que derrama pasión,
Se desgarra una sinuosa guitarra
Tu voz, comprende ese dolor
Y conjugas con tu cante
Ancestrales versos de amor.

El aire dibuja claveles encendidos
Suspendidos en la alborada,
Y un carámbano de luna
Se derrite en tu tonada.

Titilan la sangre de las venas
Cuando se quiebra tu garganta
Formando caricias de libertad
Que a las penas espanta.

Ya lo dijo el poeta
Y lo repitió el cantaor,
Las cosas verdaderas
Son las que salen del corazón.


Maribel Domínguez Duarte
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero de Alcalá de henares

lunes, 13 de junio de 2016


EL PERFUME DEL DESEO

Escondido y silencioso intenta pasar como un aroma que no se siente.
¡Oh caramelo!
Así es el deseo.
Marca los labios de hombre que nunca fueron.
No hay razones.
Hambrientos son los olores del deseo.
Grita el suicida como un miserable del destierro, ¡quiero pan!
Pero no seas idiota hombre que ya te dieron, pide otra cosa, ¡tengo hambre!,
olvidé las ilusiones del comienzo por seguir viviendo.
Los pasos que voy dando son ciegos, me llamo ese perfume que no recuerdo.
Infinito nudo pegajoso cubierto de miel.
Abejas reinas y macho incierto.
Atacad todo aroma que no tenga el perfume del deseo.
Y el deseo solo tiene el aroma de lo muerto.
Es inasible el sitio, inencontrable el hueco, no tiene pistas,
y la acústica olvida, que buscabas al comienzo.

Lucía Serrano

Del libro “Caramelo”

miércoles, 8 de junio de 2016


MUJERES

Han nacido en mí
otros versos, alguna verdad aterciopelada,
tranquilas conversaciones,
inesperadas, para el alma.

Son mujeres las que se escriben
en los huecos desorbitados del amor.
Esas mujeres que te nombran
entre los colores de la noche,
en las malvas aristas
cayendo del cielo, como  gotas de luz
ante la oscuridad del mundo.

Has traído palabras a mi boca
que no pude encontrar en los grandes diccionarios,
he conocido amor y muerte,
y la suave caricia del odio.

Nada traes en las alforjas de tu caballo
que no sea para producir otra mujer,
una nueva mujer,
mujer naciendo cada instante
a las palabras, siempre buscadas,
siempre por encontrar.

Mujeres manejadas
por los pinceles del tiempo,
escritas durante años,
por los ojos de un hombre
por sus manos, su verdad…


Magdalena Salamanca
Del libro "Habitación 501"


martes, 7 de junio de 2016


ESTOY ACOSTUMBRADA

Estoy acostumbrada a subir sin ascensor
a los recodos del amor y del dolor.
Estoy encerrada entre las paredes de mi cuerpo
en su lejana infancia y en su futura soledad.
Estoy y no estoy entre sus garras atrapada
cuando me alejo en fugaces fantasías
cuando retorno a tierra y al límite del cosmos.
Este siglo se acaba y sólo se cotizan los muertos,
esos que mantienen el nuevo orden de los vivos.
Estoy embargada por el miedo
tengo el cuerpo en la oficina de objetos perdidos
no tengo a quien deberme.

Amelia Díez Cuesta

Del libro “Des-nudos”

lunes, 6 de junio de 2016


TENGO LA EDAD DE TUS BESOS

Tengo mi amor, la edad de tus besos,
la sed errática de un corazón asediado
y así, vuelvo a besarte.
Usura de la carne y de los cuerpos, provocándome.
nos separamos, amor,
y es para volver a mirarnos,
nuevas distancias intangibles por lo ciegas desvanecen
un adiós que perpetuándose se hizo imposible,
capaces de sentir
lo que aún no se puede pensar.

María Chévez


Del libro “Poemas y libertad”

viernes, 3 de junio de 2016

Poemas leídos en el recital 12 de mayo de 2016 - IES Luis Braille de Coslada

SOY UNA PECATRIZ

Detesto las lágrimas a escondidas
poseer un alma dolorida
presumir de grandes heridas
sin ver otro porvenir.

Y amo los abrazos sin prisa
recrearme en tu sonrisa
reirme a carcajadas
porque me embriagan las madrugadas,
tus caricias perfumadas
los besos sin mesura
nadar en la locura
de las noches festivas
en las que en el escenario de la vida
me paseo como una gran actriz.

Y los encuentros a solas
enamorarme como una boba
sentirme en tu alcoba
una gran emperatriz.

Las monotonía me deprime
en el pecho una ilusión me oprime
deseosa de salir.

Y si tengo que elegir
quiero tener, como única cicatriz
el sabor de tu boca,
tu nombre,
que vuelve loca
y esta enorme pasión por vivir.

Todo esto no es  pecado
sea quizá, un pensamiento travieso,
si es así, lo  confieso:
soy una auténtica pecatriz.

Maribel Domínguez Duarte.

jueves, 2 de junio de 2016

Poemas leídos en el recital 12 de mayo de 2016 -IES Luis Braille de Coslada


NOS ENCONTRAMOS


Nos volvemos a encontrar mientras la vida pasa por las esquinas
marcando cada vez más las sienes;
ese rincón lo hacemos nuestro,
y entre cantos y versos bailamos a nuestro ritmo
olvidando las lianas arrojadas tras la puerta
de duelos
ante el tiempo;
y sellamos páginas de amor entre las manos,
en un instante que nos arranca el grito de la esperanza.

Brindamos  en la tarde, mirando al poniente lejano
sosteniendo en un haz, el alarido de libertad
emanada de las venas ardientes, lanzando tintes de color
a los días apesadumbrados;
mientras, un nuevo vaivén entre  sombras, florece en el latido
y el destello 
de la noche va pronunciando versos
en la desnudez
contenida en danzas
robadas a los denuedos del destino.

Tu desnudez irradia muecas en la savia vivaz,
y yo envuelvo mis sueños en una estela abierta al sol de medianoche
en la yema de tus dedos.
Y aunque parezca extraño
entre notas perdidas en las corcheas abocadas al recuerdo
atisban danzas
que unen duelos encofrados en la oscuridad
abrigando mis noches de invierno.


Gloria Gómez Candanedo