miércoles, 31 de mayo de 2017

Poemas del taller - Gloria Gómez


AQUÍ, UNA TARDE

 

 
Aquí, una tarde cualquiera, en un invierno cualquiera
arrollando las palabras sobre un frenesí
ahuyentado en sombras.
Aquí, a una hora cualquiera,
no encuentro los versos que acoplan
en tu entraña tanto fulgor atropellado en la cuna.

 
Una vez más las lágrimas cristalizan la tez
de unos augurios templados en deseos
de salvar lo insalvable.

 
Aquello que está al otro lado de un espejo
y que no se puede manejar, ni colorear.

 
Una vez más el despecho tendido en la almohada
se viste de gala entre los cuerpos desasidos
y surge entre jirones de silencio
una lengua voraz
degollando los mástiles de franqueza.

 
Aquí, una tarde cualquiera devanando los hilos
que enlazan cualquier caricia que se escapa
a nuestros besos.
Y así poner en tus alas el vuelo enloquecido
ante la desnudez de las olas rompiendo una y otra vez
la escollera de la absurda formalidad.

 
Una vez más, aquí, en esta tarde
devoramos entre besos en el anverso
de inexcusables veleidades.

 

 
Gloria Gómez Candanedo

 

domingo, 28 de mayo de 2017

Poemas del Taller - Esther Núñez Roma


 

SUEÑO

 

No sé si es un sueño,
no sé si estoy despierta,
lo que se cruzó fue una mariposa
que se coló por la ventana…
a cobijarse en otro mundo,
a buscar nuevas conversaciones,
a esperar que las arrugas del tiempo
conversen en otra edad.

 
En la otra orilla
habita esa penumbra, taciturna,
aguardando prudente…
como una señora que permanece estoica
a declamar la última promesa.

 
Después, transitan trenes
con mercancías sin etiqueta
teñidas de polvo,
invitación de un recuerdo
en un billete solo de ida…

 
Entre tejidos, se colman los vagones,
van ocupándose los asientos cifrados,
cada número pertenece a una vida,
tú te sientas en el número diez
y guardas silencio
hasta arribar a una nueva estación.
 

Esther Núñez Roma

 

jueves, 25 de mayo de 2017

Poemas del taller - Maribel Domínguez Duarte


MORIR ENTRE TUS BRAZOS

Enredada en este delicioso insomnio perfumado de madrugada,
recorren mis oídos cada rincón de tus palabras
y siento, el perfil de mis labios
besar de nuevo tu espalda.

 
Anhelo errante, hallado en la encrucijada del deseo
salvaje oleaje naufrago de la sinrazón
desenterradas compuertas que se quiebran
con caricias que van deshaciendo el temor.

 
Mi cintura cimbreante acompasa la piel desparramada sobre tu piel plena de placeres
y de vértigos
abierta como una flor
devoras aquellas lunas escondidas
mientras sobre un horizonte renace un nuevo son.

 

Maribel Domínguez Duarte

jueves, 18 de mayo de 2017

UN POEMA DE AMOR


UN POEMA DE AMOR


Quise escribir un poema de amor,
y un enigma, deslizó
suaves sonrisas en el papel.
Cómo decirle que nunca la amé,
que siempre de ella quise,
el dulce mirar de su voz,
ese cálido silencio,
y el rojizo alborotado
tirabuzones de fresa en su pelo.

Los encuentros y las esperas,
los volcanes y los miedos,
y versadas conversaciones
del futuro,
aderezadas por los celos.

¿Cómo escribirle un poema de amor?
si nunca la amé,
siempre de ella quise,
palabras en el vacío,
desencuentro de besos,
aire cruzando nuestros brazos
en celeste combinación de sexos.

¿Cómo amarla?, siempre la quise.
¿Cómo decirle?, siempre le dije.

Baila en mi retina, sirena,
y ella me dice:
no escribas poemas de amor, amado,
que yo siempre te quise.

Carlos Fernández del Ganso
De “Contando piedras”

lunes, 15 de mayo de 2017

CUANDO ERA UN NIÑO


CUANDO ERA UN NIÑO
 
Cuando era un niño amaba la noche.
Era de noche cuando soñaba cabalgar
en yeguas doradas espléndidas praderas.
 
Era de noche cuando mi padre y yo
hablábamos del miedo y el respeto
que le teníamos a la muerte.
 
Cuando mi padre y yo
nos encontrábamos
la noche era el silencio.
 
Él me decía tranquilo
y sin ninguna esperanza
que yo entendiera:
la gente en general
tiene miedo de todo
yo sólo tengo miedo
de la muerte.
 
Ni el frío ni el hambre
ningún sacrificio
me dan miedo.
Ni la maldad ni el odio ni la envidia
sólo su incalculable presencia oscura
me hace temblar.
 
Miguel Oscar Menassa
“La poesía y yo”

jueves, 11 de mayo de 2017

SEXO ORAL


 SEXO ORAL

 
Ven aquí, déjame que atraviese tus miedos con mi dicha,
déjame que deshaga la niebla de esta noche, que fulmine tus dudas,
déjame que te nazca, que te moldee como arcilla o como piedra,
sé mi antorcha, mi faro, sé mi niño y mi padre,
hazme la señal de la cruz en el regazo, sé irreverente, excomúlgame.
Dime que soy tu pecadito, tu luz extinguiéndose,
dime que Diógenes ya no busca más con su farol
porque me halló en la noche,
y prefirió dormir conmigo los siglos que le restan.
Dime que en el poema está permitido disentir,
está permitido gritar, está permitido para mí:
 -ser de la ausencia, mutilación atómica,
dueña de la oquedad, orquesta sin batuta-,
pronunciar las palabras que me hagan libre,
desear deseos, centelleantes bengalas contra toda desidia.
Dime que me dejarás desgarrar la noche con mi alarido,
dime que conversaremos hasta extinguir
con las palabras el silencio, para hacerlo nacer después,
con el punto y coma de los besos.
Hablemos, hablemos, dime que las palabras
son un suelo firme, un elixir contra el hastío;
Exprímeme como a un fruto,
líbame hasta secar todas las humedades,
márcame con la marca invisible del deseo,
acósame, derríbame, sé mi bestia, mi dinosaurio feroz.
Sé mi enemigo venial y mi amigo mortal,
perfórame las horas,
Háblame, háblame.
Que no hay sexo más atroz que la palabra.

 
Alejandra Menassa

martes, 9 de mayo de 2017

EL GANADO MUERTO, NO PUEDE LEER


EL GANADO MUERTO, NO PUEDE LEER

 

 
Ahora van a limpiar el desierto
de cuerpos de niños
estorbando a bandas imperiales,
en tiendas de ultramarinos.
el espectáculo se interrumpe,
de momento.

 
Mitades paridas
balancean difusas
mareas de arena,
desafían demonios
antes de nacer.

 
¿Quién airea la muerte?
¿De qué color son las lágrimas,
de uno y otro lado de fronteras,
sin amamantar?

 
¿Dónde crece
el odio y el olvido?
¿en fosas comunes
o vuelos de la muerte
en cualquier continente,
sin importar banderas
ni tiempos?
el hambre
no tiene nombre ni edad,
y los almanaques son inútiles,
porque el ganado muerto, no puede leer.

 
Jaime Kozak

lunes, 8 de mayo de 2017

QUERIENDO SER PRINCESA


QUERIENDO SER PRINCESA

 

Queriendo ser princesa
encontré, en mis haberes,
toneladas de misiles corazón
desplegando su furia
en cajas de cristal barato.

 
Diamantes y carbón
fueron escolta y destino,
mientras soldados
de ardiente mirada
acamparon mis nalgas,
surcaron arrugas
entre mis pechos,
plácida noche,
jinetes del uni-verso.

 
Calculé mal la distancia,
creí ser vencida
por lenguas de pasión
pero el ritual era mi muerte.

 
Tal vez, escondida
bajo el manto de la tierra,
encontraría milagro y suerte
tallados en el vientre,
cálido y misterioso,
de la viva  materia.

 
Viví al lado de los hombres
contando respiraciones,
pisadas y alientos entrecortados,
que daban ritmo a la oscuridad,
lastimera de horas,
en aquella tumba de piel
ausente de mí.

 
Magdalena Salamanca

sábado, 6 de mayo de 2017

ESTA PIEL AFERRADA A OTRA PIEL


ESTA PIEL AFERRADA A OTRA PIEL

 

Deletreo un incesante ritmo cavernoso
conspicuo habitante de un lugar remoto
como el amplio universo.
Piedra incandescente descendiendo en el tiempo
atravesando el cerebro, urdiendo mil silencios
bosque de nervios, raíces delicadas
piedra que se incrusta debajo de la nuca
y desde allí resplandece
como una lámpara en la oscuridad incierta
de tus brazos, de tus labios abiertos
como oquedades infinitas.
Oh agujero, donde el viento se extravía
se coloca en la nuca
aquí entre la piel y el cerebro
aquí, en esta oscuridad de vértigo
donde las órbitas espesas
me miran y su angustia me traspasa.
Me atrapa los labios
y mi boca sólo es un agujero para cantar,
para dejar salir desde las tiernas oquedades
este incesante ritmo cavernoso
esta piel aferrada a otra piel.

 
Paola Duchen

jueves, 4 de mayo de 2017

CUANDO RAMALAZOS DE ODIO


CUANDO RAMALAZOS DE ODIO

 

I

 
Cuando ramalazos de odio
nublan mi mirada.
Cuando la soledad me oculta,
con sus fauces de baba,
no encuentro cauce
para este río seco.
Negados los vocablos
era una nube de silencio,
fría y negra como noche de enero.
Exangüe hoguera donde arden
últimos rescoldos de aquella fortaleza.
Escenario frágil, mi cuerpo cruje
bajo el peso implacable
de imperativos fantasmas.

 
II

 
Fui del dolor su desgarro persistente
grito a punto de romper todos los cristales.
Tedio, gris herrumbre
terreno impropio para que la herida cicatrice.
La muerte me arrastró a lugares tenebrosos,
desolada locura atrapó mi alma
en pleno remolino.
Atropellan los recuerdos y una especie de culpa
opaca este paisaje que huye de la luz.
Roí la soledad, la trituré.

 
Olga de Lucía
De “Vengo de un país”

martes, 2 de mayo de 2017

ENTRE MUJERES SOLAS


ENTRE MUJERES SOLAS

 

Esa dama cuya sonrisa tintinea entre palabras
esa que nació desnuda bajo ningún oráculo
habita entre ellas, nosotras,
instantes abrumados por el tiempo.

 
Habitantes de las ruinas de un sueño
avanzan atravesadas por días y noches
sin cambiar su mirada
abandonada a la fatiga.

 
Hoy se han unido sus miradas
abordan a todas una memoria nueva
hablan juntas
hacen surgir la historia.

 
Algunas veces guardan en sus pupilas
noches violentas y de horror
en sus manos torpes, viejos actos
quieren hacer un mundo a su medida.

 
Otras veces confunden sus labios
se dejan habitar por la palabra.

 
Amelia Díez