jueves, 21 de junio de 2018

SERÉ TU SHEREZADE - Alejandra Menassa



SERÉ TU SHEREZADE


Hoy bailaré para ti sensuales danzas orientales,
me contonearé como espiga llevada por el viento
al ritmo de una música ancestral,
mis caderas dibujarán tu nombre en sensual movimiento,
crecerá tu deseo en cada giro de mi cuerpo,
seré tu odalisca. Tu amante libanesa,
¿no oyes la música? Se confunde con mis brazos
por mis piernas torneadas por ignotos alfareros.
Las notas aman mi cuerpo que danza.
Tus ojos se detienen en mi espalda, descienden
sigilosos y se pierden en jugosas redondeces
la falda se entreabre y asoma mi dorada rodilla,
y te estremeces, y yo siento también ese estremecimiento.
Sé que quieres caer con tu boca en mi sonrisa,
con tu mano en mi vientre que ondulante te llama.
Y ahora, sin tocarte, te leo este poema, escrito para ti,
mi amado, soy la única en tu harén para este día,
tu princesa persa, la que quiere vivir
noche tras noche de tu clemencia.
Hazme nacer, mi sultán, mi príncipe verde,
tu pasión me redime, me salva, me conmueve.
Es por tu deseo que yo escribo estos versos.

Alejandra Menassa
De “El hombre que esperaba”

miércoles, 20 de junio de 2018

EL CIEGO - Ernestina de Champourcin


EL CIEGO


Lo ví de pronto, inmóvil en mitad del camino…
Yo avanzaba sin verlo. Y él allí, esperándome,
oculto en el enigma de sus ojos sellados.

¡Ese blanco mirar que traspasó de noche mis huesos y mi sangre!
¡Esa quietud profunda hecha de lumbre y sueño!
¡Ese lento dominio que me invadió a distancia,
forzándome a una entrega total y sin retorno!

Estaba allí, en mi ruta, por mí, para mí sola…
Y al acercarme ya, qué inundación de luces,
de ausencias comprendidas, de verdades sin velo.

Fui –minuto de gloria- callado lazarillo…
Después seguí adelante; pero ya no iba sola.
Mi corazón ardía…

Ernestina Champourcin


martes, 19 de junio de 2018

EL ÚLTIMO VIAJE DE LÁGRIMA VESTIDO - Carlos Fernández del Ganso


EL ÚLTIMO VIAJE DE LÁGRIMA VESTIDO


Me gustaría escribir
un poema donde poder llorar.

No es honrado, viajar en lágrimas
la sed de tantos náufragos.

Pero hoy,
exactamente ahora,
en este justo instante,
podría llorar,
bajo las aguas eternas,
unir dulce y salado en la mejilla,
o en un pañuelo delicado
de hombre y turquesa.

N es lícito, amar tanto,
amar la espalda
y la vida en una gota de añil,
oler, el alcanfor lejano
de infancias ajenas,
como arena mojada.

Tantos paisajes murieron
sin luz, que no es digno
dar un solo paso
en su cuerpo de alcoba,
acariciando mi piel.

Perdón, dioses del ocaso,
era superior a mi dicha de
arcano y fortuna,
no pude resistirlo,
no puede alejar mi voz
de su memoria.

Acepto el castigo,
renuncio a llorar, nunca más.
Me volveré argamasa
o árbol ajeno y tronchado,
leña de buque enemigo,
lo que pidan.

Sé, que no debí, desear tanto el abrazo,
que las manos
me las pintaron para matar,
y, desleal, quise alcanzar
las nubes, regalar el azul,
besar de futuro los cuentos
de sombra,
viajar en retaguardia la historia.

Perdón, perdón,
Nunca más, nunca más,
acepto, las flores no las tocaré más.

No pude evitarlo, fue una
debilidad espantosa,
¡son tan bellas!
Y pensé que hablándolas delicadamente
no hacía daño a nadie,
no sabía, perdón,
nadie me dijo que eran frutos divinos,
que un hombre,
no tiene derecho a ser mirado,
por tanto color.
Calabozo sombrío merezco,
celdas sin paredes por mi osadía
inmunda.
sin paredes donde escribir, la condena,
sombra y vapor
justa homilía para este pecador.

Nunca más secaré la frente de recuerdos, los llevaré de penitente colgando, como un blefarospasmo.

Eso merezco, un silencio
de cabellos sin espinas,
nada que retorne los rosales
o unos labios hermosos.
Arrancarme las vocales
del nombre,
no sabía, no sabía…

¡Pero no me exime
tamaña idolatría! Os pido
pisar mi sombra y
sepultar por separado mis vísceras.

Era tan hermosa la noche,
tan dulces los botones de su blusa,
tan pechos, mis manos llenas
de pasión, que no pude…

Lo pensé, reconozco
hubo un instante en que pensé,
por ello
el castigo debe ser severo.
No tiemblen al quemar mis ojos,
alta traición, merece un dolor
de fuego en la retina, que se borre todo
que no quede ceniza, ni el horno
que vistió el último viaje,
ni mi nombre de seis letras,
como poesía o muerte.

Carlos Fernández del Ganso
De “Diván de sueños"

domingo, 17 de junio de 2018

LO QUE QUEREMOS NOS QUIERE -Pedro Salinas



LO QUE QUEREMOS NOS QUIERE


Lo que queremos nos quiere,
aunque no quiera querernos.
Nos dice que no y que no,
pero hay que seguir queriéndolo:
porque el no tiene un revés
–quien lo dice no lo sabe--,
y siguiendo en el querer
los dos se lo encontraremos.
Hoy, mañana, junto al nunca,
cuando parece imposible
ya,
nos responderá en lo amado,
como un soplo imperceptible,
el amor
mismo con que lo adoramos.
Aunque estén contra nosotros
el aire y la soledad,
las pruebas y el no y el tiempo,
hay que querer sin dejarlo,
querer y seguir queriendo.
Sobre todo en la alta noche
cuando el sueño, ese retorno
al ser desudo y primero,
rompe desde las estrellas
las voluntades de paso,
y el querer siente, asombrado,
que ganó lo que quería,
que le quieren sin querer,
a fuerza de estar queriendo.
Y aunque no nos dé su cuerpo
la amada, ni su presencia,
aunque se finja otro amor
un estar en otra parte,
este fervor infinito
contra el no querer querer
la rendirá, bese o no.
Y en la más oscura noche,
cuando
desde otra orilla del mundo
la bese el amor remoto,
se la entrará por el alma,
como un frío o una sombra,
la evidencia de ser ya
de aquel que la está queriendo.

Pedro Salinas

jueves, 14 de junio de 2018

TÚ NO LAS PUEDES VER - Pedro Salinas



TÚ NO LAS PUEDES VER


Tú no las puedes ver:
yo sí.
Claras, redondas, tibias.
Despacio
se van a su destino;
despacio, por marcharse
más tarde de tu carne.
Se van a nada: son
eso no más, su curso.
Y una huella, a lo largo,
que se borra en seguida.
¿Astros?

no las puedes besar.
Las beso yo por ti.
Saben, tienen sabor
a los zumos del mundo.
¡Qué gusto negro y denso
a tierra, a sol, a mar!
Se quedan un momento
en el beso, indecisas
entre tu carne fría
y mis labios; por fin
las arranco. Y no sé
si es que eran para mí.
Porque yo no sé nada.
¿Son estrellas, son signos,
son condenas o auroras?
Ni en mirar ni en besar
aprendí lo que eran.
Lo que quieren se queda allá
atrás, todo incógnito.
Y su nombre también
(Si las llamara lágrimas
nadie me entendería).

Pedro Salinas

martes, 12 de junio de 2018

ESCRIBIENDO RECUERDOS - Esther Núñez



ESCRIBIENDO RECUERDOS


Escribiendo recuerdos
descubro las manos temblorosas de la noche,
en los sueños, encuentro la fragancia del alma,
una partitura que traza la cifra de la vehemencia.

En las evocaciones la guerra mató al hombre,
el hambre alimento al desmesurado,
de alusiones se amontonan los cementerios de madera
envueltos en una novela etérea.

No quiero contar memorias en el cordel del afligido.
¡Basta ya de colocar las cosas en su sitio!
No quiero recordar la muerte vestida de luto,
ni la tristeza del rostro que se marchó
por un error,
evocando la sangre que el cielo derrama.

Quisiera vestir el pan en la cena,
disfrazarme de lo posible,
colgar una copa de vino,
lapidar la pared de la noche.

Para qué los recuerdos si ahora no estás aquí,
para qué si la rosa cortada
se marchitó dentro de la habitación que da a la cocina,
para qué si la muñeca
ya no baila en el interior de esta caja de música,
para qué si las caricias rompieron el cuerpo cubierto de arena.

Con la uñas quiero arrancar
el rostro que lapida el alma,
con los ojos borrar la tinta de ese pergamino
que confunde al tiempo,
con mis pies recorrer la llanura de acceso a la libertad.

Esther Núñez Roma
de "Nombre de mujer"

sábado, 9 de junio de 2018

RECITAL DE POESÍA COLEGIO SANTA. MARÍA DE LA PROVIDENCIA














LA POESÍA LLEGÓ A LOS JÓVENES DEL COLEGIO SANTA MARÍA DE LA PROVIDENCIA DE ALCALÁ DE HENARES. 


El pasado viernes 1 de junio, los alumnos de 5º, 6º de Educación Primaria y 1º de Educación Secundaria concluían el proyecto la poesía eres tú” con un recital que les ofrecía el Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá, dirigido por el poeta Carlos Fernández del Ganso. 

miércoles, 6 de junio de 2018

SIEMPRE HAY ALGUIEN - Gloria Fuertes


SIEMPRE HAY ALGUIEN


Quitaros esa máscara,
la tristeza no es más que una careta,
puede durar tanto como tardes en quitártela tú mismo,
prueba.
Está provocándote llanto artificial hermano,
--he dicho hermano y debí decir amante-.
Nos cogemos las manos y no decimos que siente nada.
Poco a poco se va mezclando nuestra sangre en los encuentros.
Un buen día acabaremos por ser la misma cosa.
Libres somos.
Frecuentamos el dolor porque queremos,
como pudiéramos frecuentar el parque.
Hablamos de mutuas soledades,
hablamos de aventuras que tuvimos,
de que todo está lejos,
de que es difícil.
Y nunca hablamos de esto maravilloso que nos va convirtiendo en ramas.
¿Quién dijo que la melancolía es elegante?
Quitaros esa máscara fe tristeza,
siempre hay motivo para cantar,
para alabar el santísimo misterio
no seamos cobardes,
corramos a decírselo a quien sea,
siempre hay alguien que amamos y nos ama.

Gloria Fuertes.

sábado, 2 de junio de 2018

EDUCAR - Gabriel Celaya




EDUCAR


Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca…
Hay que medir, pensar, equilibrar…
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador, soñar,
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño,
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que, cuando un día
este durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya