miércoles, 23 de mayo de 2018

FERIA DEL LIBRO


        Es un placer invitarles a pasear por el Parque del Retiro de Madrid durante la Feria del Libro, que tendrá lugar desde el 25 de mayo hasta el 10 de junio. 
       Allí estaremos en la caseta 358 firmando nuestro libro en las mañanas de los domingos 3 y 10 de junio y el martes 5 de junio.

         Un abrazo.

lunes, 21 de mayo de 2018

NO CANTA EL MIRLO EN LA RAMA - Pedro Salinas



NO CANTA EL MIRLO EN LA RAMA


No canta el mirlo en la rama,
ni alta la espuma en el agua:
lo que salta, lo que canta
es el proyecto en el alma.
Las promesas tienen hoy
rubor de haber prometido
tan poco, de ser tan cortas,
se escapan hacia su más,
todas trémulas de alas.
Perfección casi imposible
de la perfección hallada,
en el beso que se da
se estremece de impaciencia
el beso que se prepara.
El mundo se nos acerca
a pedirnos que le hagamos
felices con nuestra dicha.
Horizontes y paisajes
vienen a vernos, nos miran,
se achican para caberte
en los ojos; la montañas
se truecan en piedrecillas,
por si las coge tu mano,
y pierden su vida fría
en la vida de tu palma.
Leyes antiguas del mundo,
ser de roca, ser de agua,
indiferentes
se rompen porque las cosas
quieren vivirse también
en la ley de ser felices,
que en nosotros se proclama
jubilosamente.
Todo querría ser dos
porque somos dos. El mundo
seducido por el canto
del gran proyecto en el alma
se nos ofrece, nos da
rosas, brisas y coral,
innumerables materias
dóciles, esperanzadas
de que con ellas tú y yo
labremos
el gran amor de nosotros.
Coronándonos, la dicha
nos escoge, nos declara
capaces de creación
alegre. El mundo cansado
podría ser –él lo siente-,
si nosotros lo aceptamos
por cuerpo de nuestro amor,
recién nacido otra vez,
primogénito del gozo.
¿Le oyes
que se nos está ofreciendo
en flor, en roca y en aire?
Pero tú y yo resistimos
la tentación de su voz,
la lástima que nos da
su gran cuerpo sin empleo.
Allí se quedan las piedras,
las violetas, ajenas,
tan fáciles de morir,
esperando
otro amor que las redima.
No.
Nuestro proyecto cantante,
empinado, irresistible,
de su embriaguez en el alma,
no se labrará en los mármoles
ni con pétalos o sueños;
se hará carne en nuestra carne.
Le entregamos alma y cuerpo
para que él sea y se viva.
Y sin ayuda del mundo,
de su bronce, de su arena,
tendrá forma en lo que ofrecen
nuestros dos seres unidos:
la pareja suficiente.
Y las dos vidas, viviendo
abrazadas,
serán la dócil materia
eterna, con se labre
el gran proyecto del alma

Pedro Salinas
De “Razón de amor”






lunes, 14 de mayo de 2018

VOLVIENDO DE PARÍS - Carlos Fernández del Ganso
















Carlos Fernández leyendo un poema del libro "La máquina del tiempo", en su presentación, el 14 de abril en la Escuela de Poesía Grupo Cero de Madrid.

VOLVIENDO DE PARÍS

EN REVENANT DE PARIS

Botas negras atadas con cordeles rojo amianto 
me llevaron como el mercurio a la cumbre 
donde la fiebre conversa con el astro rey de la noche 
sobre legendarias historias de amor que nunca contaré. 
¡Oh farolas de Paris, si tu luz no me hubiera cegado!

Des bottes noires lacées de cordons rouges amiante 
m'ont porté comme le mercure au sommet 
où la fièvre converse avec l'astre roi de la nuit 
sur de légendaires histoires d'amour que je ne raconterai jamais. 
Oh! Rèverbères de Paris! Si ta lumière ne m'avais pas aveuglé!

Mi perfil es una capa negra cosida a mano
con ribetes de oro y un botón de marfil es mi carácter, 
custodiando la daga oculta al traficante de sueños,
que osara arrancar de mis labios
tu residencia en mis versos.
¡Oh Paris, si te hubiera conocido el siglo pasado!

Mon profil est une cape noire cousue á la main
avec des rivets d'or et un bouton d'ivoire est mon caractère,
gardant la dague cachée au trafiquant de rêves,
qui ose arracher de mes lèvres
ta résidence dans mes vers.
Oh! Paris! Si je t'avais connu le siècle passé!

Trenzas longitud cintura.
Rosada tez de tersura luna.
Blanco en lo sutil las manos.
Y como corresponde al terciopelo,
tu piel era el castigo del nunca volver.
¡Oh, Paris, si te hubiera visitado el siglo pasado!

Des tresses à la longitude ceinture.
Teint rosé à la texture de lune.
Blancheur dans la subtilité des mains.
Et comme il correspond au velours,
ta peau était le châtiment de l'impossible retour
Oh! Paris! Si je t'avais visitée le siècle passé!

Pero nada de eso sucedió,
las jaulas de hierro,
el ferroviario destino de la pasión,
la calle estrecha donde te besé de penumbra en la boca,
la farola donde me fumé la vida esperando 
la luz intermitente del 
"ya puedes subir, se fue a trabajar..."
¡Oh Paris, tantas cerillas consumí, el siglo pasado!

Mais rien de cela n'est arrivé ,
les cages de fer,
le ferroviaire destin de la passion,
la rue étroite où je t'ai embrassé de pénombre sur la bouche,
la réverbère où j'ai fumé ma vie en t'attendant
la lumière intermittente du
"tu peux monter maintenant, il est parti travailler..."
Oh! Paris! J'ai consommé tant d'allumettes le siècle passé!

Ninguna fotografía conservo de aquel lunar tuyo
cerca de la comisura donde mi sed te vencía.
No hay rastros del cordel de tu corpiño, 
que tantas veces marcó las falanges de mis dedos hambrientos.
Nada queda de mi capa, ni de mis botas de gato
atadas con un cordel rojo amianto,
maullando en la calle estrella al reflejo de la farola,
encendiendo todas las cerillas menos una.
¡Oh María!
la vida me enseñó a fumar el último cigarro en compañía.

Je n'ai gardé aucune photographie de ce grain de beauté à toi
près de la commissure où ma soif te gagnait.
Pas de traces du cordon de ton corsage,
qui si  souvent a marqué les phalanges de mes doigts affamés.
Il ne reste rien de ma cape, ni de mes bottes de chat botté
lacées avec un cordon rouge amiante,
miaulant dans la rue étroite au reflet du réverbère, 
allumant toutes les allumettes sauf une.
Oh! Marie!
La vie m'a appris à fumer la dernière cigarette en compagnie.

Carlos Fernández del Ganso
De libro: "La máquina del tiempo"
Traducción: Claire Deloupy


viernes, 11 de mayo de 2018

TU RECUERDO - Gloria Gómez



TU RECUERDO


Volver de nuevo, a esta sala sombría,
con mirada atenuada hacia el norte;
encontrar la alfombra tendida, vacía
de tus pasos;
las tazas abandonadas en la alacena,
el cestillo que guarda los encajes trenzados
de una época,
evocando la gracia de tu gesto perdido.

Cada vez que vuelvo, oigo tu voz,
entre visillos pespunteados de coraje
ante el acecho de vilezas encaramadas
en largas pesadumbres.
Aún perdura tu fragancia por los rincones,
llevando mis sentidos
al jardín de arrumacos olvidados.
Los ropajes colgados dibujan tu silueta,
guardando el contoneo de tu talle,
dando la forma de tus brazos,
al son de un traqueteo visceral
en la compostura de un dorado corsé.

Cada amanecer, el canto del gallo,
enerva el aroma de la tahona
de pan recién hecho.
Cada mayo reverdece el trigal,
recordándome el color de tus ojos,
acercando una siesta de estío
en los dados de una mesa.

Cada gota de lluvia
encamina el otoño de tu sien
alrededor de un asado de castañas.

Todo permanece en el lugar;
el viejo molino, el sauce del estanque,
el río que cruza la ciudad
ensalzando tu gracia
olvidando tu soledad.

Gloria Gómez Candanedo
Del libro: "Nombre de mujer"

jueves, 10 de mayo de 2018

SOY UNA PECATRIZ - Maribel Domínguez Duarte


SOY UNA PECATRIZ


Detesto las lágrimas a escondidas
poseer un alma dolorida
presumir de grandes heridas
sin ver otro porvenir.

Y amo los abrazos sin prisa
recrearme en tu sonrisa
reírme a carcajadas
porque me embriagan las madrugadas,
tus caricias perfumadas
los besos  sin mesura
nadar en la locura
de las noches festivas
en las que en el escenario de a vida
me paseo como una gran actriz.

Y los encuentros a solas
enamorarme como una boba
sentirme en tu alcoba
una gran emperatriz.

La monotonía me deprime
en el pecho una ilusión me oprime
deseosa de salir

Y si tengo que elegir
quiero tener, como única cicatriz
el sabor de tu boca,
tu nombre, que vuelve loca
y esta enorme pasión por vivir.

Todo esto no es pecado
sea quizá, un pensamiento travieso,
si es así, lo confieso;
soy una auténtica pecatriz.

Maribel Domínguez Duarte



miércoles, 9 de mayo de 2018

EL BARRIO - Esther Núñez


EL BARRIO


Sueño despierta
y los pensamientos vencen lo inanimado.
Me mantengo suspendida en el abismo
donde las piedras pierden su fragancia.
Yo a flote, la claridad del agua
demarca el rostro vencido.

Desafiando a la muerte amanece un nuevo día.
El aroma despierta inquietudes de abrazos
añoranza de los besos,
el rostro habla en el espejo
como el verso al que todos pertenecemos.

Una tarde de domingo…
al fin estrenaría el vestido de flores
prendido de infantil aroma,
ya la mirada de mi padre dio su aprobación.

En fila de a dos marchamos,
advertidos que en la calle todo muere,
asombrados por rayos de sol
que dibujan líneas intransitables
donde la transeúnte algarabía
escondida detrás de una sombra
resonará en la noche.

Esas tardes de domingo…
Arriba, en la terraza, la de la falda larga
cantando mientras tiende nostalgias de antaño.

En la tienda, el panadero
avivando con la masa entre las manos,
moldeando a su amada, con harina de simientes.
En la esquina de aquel bar, leyendo el periódico,
el vecino del sombrero pardo,
con su bigote y pipa haciendo piruetas,
y la sospecha de que hoy llueve.
Murmullo de aquellas gentes…
el ladrido de un perro en el funeral del día.

Aquel barrio no morirá jamás
ya no nos pertenece
y se ha de vencer la batalla
donde los soldados conservan la misma firmeza.
No volveremos a salir en fila de a dos
como colegiales asustados después de una despedida,
ya los temores arrullados, se desvanecieron.

Esas mañanas de domingo estrenando el nuevo vestido,
la mirada de mi padre,
en fila de a dos,
la de la falda larga,
el panadero con sus deseos,
el vecino del sombrero pardo,
el murmullo del as gentes,
el ladrido de aquel perro
y la muerte que engalana
la ciudad sitiada de recuerdos.

Mi padre y mi madre
abrazados en el funeral del día…
y la muerte que nos anuncia que sin ella
nada muere.

Esther Núñez Roma


martes, 8 de mayo de 2018

BARCOS DE PAPEL - Gloria Gómez


BARCOS DE PAPEL


Aquellos días de noviembre entre braseros
caldeando alcobas desiertas.
Aquellos dedos deslizándose en papel de periódico
tras la lectura de guerras adosadas al fogón.
Aquellas manos construyendo barquitos de vapor
entre sueños fugaces.
Hoy tan lejos aquella inocencia,
hoy muerta para siempre aquella dulzura fraguada
en la sombra de gritos y susurros
declamando furias empecinadas 
en una taza de licor envenenado.

Aquellos barquitos señalaban la letra entre parvularios
dentro del cabás entumecido, como la fábula
desconocida al viento,
navegaban entre rocas desnudas,
queriendo aflorar la simiente nocturna,
devorando estrellas ensombrecidas,
afanando sendas pedregosas de dolor, al regreso del viajero.
Aquellos barquitos se pierden en la niebla,
llevándose el recuerdo de las pequeñas ilusiones
entramadas en la nota inolvidable,
mecida en la cuna.

Contemplo aquellos barquitos desde la lejanía
de una tierra desconocida
y camino con la luz de poniente en la espalda
encontrando las manos que dibujan barquitos en mi piel
navegando a rumbos donde las estrellas
adormecen quimeras en la desnudez de mi almohada.

Gloria Gómez Candanedo
Del libro: "Nombre de mujer"



lunes, 7 de mayo de 2018

MIENTRAS LOS ÁNGELES CANTAN LOS DIABLOS SUEÑAN -Maribel Domínguez


MENTRAS LOS ÁNGELES CANTAN LOS DIABLOS SUEÑAN


Somos el fruto de una población foránea
procedente de dispares lugares
arrastrando el sueño de asentar un hogar.
Habitantes de barriadas humildes
expandidas sin otro orden
que el crecimiento industrial.
La infancia corría feliz por las calles
entre la niebla de la nostalgia
y un pequeño rayo de prosperidad.

Crecimos libres, en parques sombríos
bajo el frío hormigón, entre ladrillos destrozados,
descampados solitarios y ritmos de rock and roll.
La primavera en la gris ciudad
brotaba en forma de adolescencia
rebelde, descarada
con un toque de insolencia y un halo de ingenuidad:
cambiar el mundo, parar la guerra,
olvidar la costumbre, de algún modo siempre protestar;
no queríamos parecernos ni a papá ni a mamá.
Princesas por un día,
se adentraban en el goce del asiento de atrás.
Mientras otros, peligrosamente jugaban con la muerte
y una sobredosis les arrastraba a la eterna oscuridad.

La mayoría avanzamos, sin volver la vista atrás.
Hoy los acordes de una vieja guitarra
nos trasladan a las ilusiones perdidas
a los sueños encontrados
allí donde regresa siempre el recuerdo
donde reposo mi mirada una vez más.

Maribel Domínguez Duarte
Del libro: "Nombre de mujer"


domingo, 6 de mayo de 2018

NAVIDAD - Esther Núñez


NAVIDAD


Una espesa niebla
finge en lo alto de la montaña,
mientras…
los copos de nieve
van cayendo perplejos,
anhelando el abrazo de un niño
que descongele la sangre de los ríos.

Una puerta infinita va cubriéndose…
hasta quedarse congelada,
perpleja ante la llave que abre el corazón del mundo.

El anuncio permanece inmóvil
con un cartel de palabras ociosas,
cerrado a las leyes
que impiden mendigar.

Por las calles pasean tímidos, abstraídos…
seres indulgentes que quisieran entrar en otra vida,
paralizados por una inverosímil saciedad de tristeza,
impotentes ante la mirada del ciervo
que no escapa de su opresor.

Las luces adornan las casas
de gentes disfrazadas
clamando sencillez,
aquellos que tan sólo se conforman
con arropar otro cuerpo
y dar un mendrugo de pan a los ricos.

Entonces…
los muertos que no llorarán jamás,
depositan la carta y enuncian un deseo
advirtiendo que se perderá entre
noches eternas de madrugadas
y que los días están encarcelados en una
única identidad.

El anciano abandona su posición de niño
para descifrar el misterio
que susurra la espesa niebla.
Ya no está sólo, hoy en Navidad.

Esther Núñez Roma
Del libro: "Nombre de mujer"