lunes, 23 de abril de 2018

PRESENTACIÓN "NOMBRE DE MUJER"




LA POESÍA LLEGÓ A LOS JÓVENES DEL IES ALONSO QUIJANO


El IES Alonso Quijano celebró sus jornadas culturales el pasado 18 de abril. En ellas, tuvieron cabida el deporte, el baile, el voluntariado, la pintura, el cine y también la poesía, a cargo del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares.

Conducido por el orientador del centro David Rubio y el coordinador del taller de poesía, Carlos Fenández del Ganso, se habló de sentimientos, de escritura, de arte y por supuesto, de poesía. Aprovechando las jornadas culturales se presentó el poemario “Nombre de Mujer”; sus autoras Gloria Gómez, Esther Núñez y Maribel Domínguez, integrantes del taller, leyeron poemas del mismo a los alumnos que asistieron al Salón de Actos y también en sus aulas.

Hubo preguntas, conversaciones entre los jóvenes y el coordinador del taller. Después de la escucha de los poemas, varios alumnos se enfrentaron al papel en blanco, escribiendo sus primeros versos.

Los asistentes fueron obsequiados con la revista de poesía “Balcones de Poesía y Luna”, elaborada en el propio taller. Siendo ésta el número 16, dedicada a Enrique Molina, poeta argentino.

El taller de Poesía de Alcalá de Henares agradece al centro su invitación y la atención prestada.


domingo, 22 de abril de 2018

DORMIDOS EXPLORAMOS - Carlos Fernández del Ganso


DORMIDOS EXPLORAMOS


Con las muñecas atadas al salario del poder
las cucharas recorren los barrotes imperiales
declamando la sed de los reclusos.

¡Eh miserable! ¿Qué vas a escribir hoy?
Queremos escuchar tus ilusiones de selva
y la utopía de los vergeles.

Una fuerza misteriosa levantó sus huesos del colchón
de hojas indígenas, con las manos sujetó una armónica
oxidada de lágrimas extranjeras y el rencor del silbo
dividió el tiempo del amor en un doble espacio.

¡Eh miserable! Deja de estirar los músculos
y continúa la historia. ¡Cuéntanos más mentiras
sobre los muertos de la noche!

Los primeros renglones se deslizan cuesta abajo
y, a veces, te lleva el viento de la novedad,
otras se arruga el pasado en la papelera.

En el patio de reclusos, el silencio acompaña
la narración del miserable.
Una tiza blanca dibuja en la pared el plan de huida.
Nadie se mueve, todos esperan el desenlace.
Los párpados vislumbran el delirio de salvación.

La multitud, susurra entre sombras y arrastrando
los pies, el carcelero mayor, con sus ciento once años
de penumbra, tararea canciones de cuna
y con paciencia de líder escucha la sentencia.

Carlos Fernández del Ganso
de "La Máquina del Tiempo"

sábado, 21 de abril de 2018

SI TE ESCRIBO DE NOCHE - Carlos Fernández del Ganso


SI TE ESCRIBO DE NOCHE

A Sigmund Freud

Si la noche escribe
una mujer extiende el pañuelo estrellado de la negritud.
Si la noche enciende su lumbre
un hombre se enamora en las ascuas del resplandor.

Si la perniciosa melodía del castigo entrase por la puerta,
ábranse las ventanas y fluya el surfactante alvéolo.
Si la sombra le habla al cuerpo sin golpearse en la frente
dude del azogue el recuerdo en espejo.

Si al sentarte a comer paga el pato el mismo adverbio
¡revisar la carta del menú!

Si amanece en tus ojos despiertos la negra toga
y la jurisprudencia protagoniza el destino
díctese por escrito la resolución.
Si la bolsa no termina de caer del cielo en tus brazos,
repleta de violetas o verdes fajos de dinero,
sea amarillo el futuro cual papel doscientas veces leído.

Si acuñado en madera de disciplina, a tu vera
cien edades se trenzan, debe ser fértil la tierra del trabajo
con su finca de letras, aromas y colores.

Si la realidad, que nunca existe, domeñando la libertad
te regala la salvación… sonríe y continúa leyendo:
“El concepto no soporta la inalterabilidad de las definiciones”.


Carlos Fernández del Ganso
De "La Máquina del Tiempo"

lunes, 16 de abril de 2018

VOLVIENDO DE PARÍS - Carlos Fernández del Ganso


VOLVIENDO DE PARÍS


Botas negras atadas con cordeles rojo amianto
me llevaron como el mercurio a la cumbre
donde la fiebre conversa con el astro rey de la noche
sobre legendarias historias de amor que nunca contaré.
¡Oh farolas de París, si tu luz no me hubiera cegado!

Mi perfil es una capa negra cosida a mano
con ribetes de oro y un botón de marfil es mi carácter,
custodiando la daga oculta al traficante de sueños,
que osara arrancar de mis labios
tu residencia en mis versos.
¡Oh París, si te hubiera conocido el siglo pasado!

Trenzas longitud cintura.
Rosada tez de tersura luna.
Blanco en lo sutil las manos.
Y como corresponde al terciopelo
tu piel era el castigo del nunca volver.
¡Oh, París, si te hubiera visitado el siglo pasado!

Pero nada de eso sucedió,
las jaulas de hierro,
el ferroviario destino de la pasión,
la calle estrecha donde te besé de penumbra en la boca,
la farola donde me fumé la vida esperando
la luz intermitente del
“Ya puedes subir, se fue a trabajar…”
¡Oh París, tantas cerillas consumí, el siglo pasado!

Ninguna fotografía conservo de aquel lunar tuyo
cerca de la comisura donde mi sed te vencía.
No hay rastros del cordel de tu corpiño,
que tantas veces marcó las falanges de mis dedos
hambrientos.

Nada queda de mi capa, ni de mis botas de gato
atadas con un cordel de rojo amianto,
maullando en la calle estrecha al reflejo de la farola,
encendiendo todas las cerillas menos una.
¡Oh María!
la vida me enseñó a fumar el último cigarrillo en compañía.

Carlos Fernández del Ganso
De “La máquina del tiempo"

jueves, 12 de abril de 2018

LA TIRANÍA DE LA LIBERTAD - Carlos Fernández del Ganso


LA TIRANÍA DE LA LIBERTAD

¡Qué imposible tu herida!
Cuando hablas se interrumpe la nunca realidad
y amanecen figuras desnudas bailando,
como haciendo, del tiempo, palabras.

¡Tirana!
Construyes elefantes, hormigas hablando
aquí en este ciempiés de cifra hueca.

Boleto que nadie vende y a todos murmura.

¡Qué libertad, señora!
Cuando falleces de martes
y pides un polvo de amor en la despedida.

¡Qué tuya la lejanía!
cuando mujer y tierra son la misma canción:
largas trenzas negras tapándome de futuro cadáver.

¿Otra vez aquí?
Brutal, eres brutal cuando se apagan todos los fuegos,
teme el bosque las sombras de blanco extremo
y el mar su destino impredecible, a tus pies.

Carlos Fernández del Ganso
De “No recuerdo el futuro”


miércoles, 11 de abril de 2018

HE VIAJADO TANTO QUE... - Carlos Fernández del Ganso

HE VIAJADO TANTO QUE…


He viajado tanto que
planté hijos sobre el mar,
hoy, son delfines
de vientre blanco
oca marinas del todo azul.
Y escribí árboles
de girón
sobre playas desnudas
mirad, qué llanura de sombra.
Y tuve libros
como sábanas,
los adoquines de mi ciudad
arropaos si queréis
son nubes sin forma definida.

Fui, os digo
fiel y balanza de orquesta.

Ahora, calma mi alma
otra sed.

¿Alguna vez de hambre
saludasteis,
estrechamente,
a un manco
su cojera religiosa?
¿Conoces alguna
bandera
sin color?
¿Algún instante has amado en los torpes
de lápiz torcido,
sus cejas de arbotante
pobladas de ignorancia?

Yo nunca quemé
un billete moneda,
ni detuve con el pecho
un tranvía ebrio
sin freno, cuesta abajo.

No conozco sin embargo
San Francisco.
Mi panadero se llama Paco,
es bajito. De harina me saluda
en las madrugadas
tras su mostrador de madera.

¿Has visitado algún
monasterio sin piedras?
¿conoces algún campanario
que no tenga un monaguillo
travieso?

Mi madre hacía croquetas
con sus manos.
Benditas manos de ocho y remolino.

Yo siempre visito los
ríos, por su margen derecha
y saludo al sol
con las palmas cerradas.
Cuido los ojos,
sólo tengo dos que me acompañan
desde niño,
bien los conozco,
ellos miran lo que no ven.

He viajado tanto que
en fotografías canto
de ironía y humor cercano.

A veces hombre taciturno
a veces mujer robada.

Carlos Fernández del Ganso
De “Diván de sueños”



martes, 10 de abril de 2018

ASÍ ES EL AMOR EN MI TIERRA - Carlos Fernández del Ganso



ASÍ ES EL AMOR EN MI TIERRA


Como oleaje en pleamar
eclipse de luna y sierra
talando océanos,
así se presentaba ella,
recodando amores de pana en
Talante quebrado y hechizos de hoguera
Mediterránea,
así, al unísono como tañido de campana añeja
blandiendo todas las urbes,
como ubre repleta de nostalgia
exhalando el aire,
badajo de la noche pidiendo cantar y canto.

Al oído me soplaba
de soslayo, como era el amor
de siembra y hoja de estaño
en su tierra.
Un amor me decía de heráldicas y blasones
de escudos acuñados
a la piedra y moho,
el amor en  mi tierra de arado
y surco, es un amor vertical
de antepasados vivos y
muertos, de guillotinas en
tobillos presos al caminar
y lenta mirada de lejanía,
así es el amor en mi tierra por labrar
cada añada de sombra y
tallo torcido al viento,
grieta de ceniza resbalando savia
en belleza de piedra y álamo.

Es un amor de puente de
ribera al lado de cruces sin
transitar, de eslabón y cerrojo
sobre las manos agrietadas y collar
de perro y bofe, un amor sin destino,
cabalgadura de adobe y timbre,
sin remite, al borde siempre de
un pozo seco y profundo.

Y mientras me narraba colores y
estancias diversas del amor,
no asomaba a su rostro ni un
jirón de tristeza, ni sombra de amargura,
ninguna arruga cruzaba dolor
en su cara limpia, abierta,
marea sosteniendo el sol.
¿Qué amor sería ese?
Tal vez me preguntaba en silencio
el amor de jabones y esencias de Oriente
lejanos y entrañables a la par;
ubicados frente a palacio o en
urnas cubiertas de ceremonial festín
sobre bandejas de plata,
o quizás un amor de ciprés, firme sombra en alargada figura
sobre todos los caminos,
girando en derredor según pidiera el día
o un amor de campanilla y horno
humeando cada noche mantel y leña
para convexas tripas de hambre y honor.

Su amor, descubrí con el paso
de los años y hojas,
era un amor de aroma, de oído cincelado
al poema,
de traidor de ancestros,
de campanario y soldado,
de labriego de libros,
un amor de amor y templanza,
de renglón y caída libre,
desvirgador de blancuras e inmaculado
crimen de lo nuevo,
un amor desterrado de vejez y
púber,
de tiza y solapa angulosa
de flor en solapa y tiza de pizarra
de pizarra y teja y flor
en balcones y veredas,
un amor de hombre y mujer
de tiza y barro,
un amor de mujer y hombre
de leña y fuego
tallado al calor de la poesía.

Carlos Fernández del Ganso
De “Atravesando sombras”

lunes, 9 de abril de 2018

SORTILEGIOS DEL AYER - Carlos Fernández del Ganso


SORTILEGIOS DEL AYER

Prestamos los cuerpos
a las palabras
y se hizo el amor;
ellas libres,
ajustaron la piel
resbalando olores
en cada rincón,
a una melodía nunca escrita.

Nos crearon
sílabas y acentos,
suspiros
en el desencuentro,
y caímos
profundos sueños del edén,
en locos sortilegios del ayer.

Prestamos nuestros cuerpos
y dejando de poseerlos,
encontraron esqueleto
al néctar de la pasión.
Rompimos, sin freno,
tierra adentro,
maremotos del aire
en cíclopes de terrón
y se hizo el amor.

Carlos Fernández del Ganso
De “Contando piedras”


domingo, 8 de abril de 2018

CREDO - Gabriela Mistral


CREDO


Creo en mi corazón, ramo de aromas
que mi Señor como una fronda agita,
perfumando de amor toda la vida
y haciéndola bendita.

Creo en mi corazón, el que no pide
nada porque es capaz del sumo ensueño
y abraza en el ensueño lo creado:
¡inmenso dueño!

Creo en mi corazón, que cuando canta
hunde en el Dios profundo el flanco herido,
para subir de la piscina viva
recién nacido.

Creo en mi corazón, el que tremola
porque lo hizo el que turbó los mares,
y en el que da la Vida orquestaciones
como pleamares.

Creo en mi corazón, el que yo exprimo
para teñir el lienzo de la vida
de rojez o palor y que le ha hecho
veste encendida.

Creo en mi corazón, el que en la siembra
por el surco sin fin fue acrecentado.
Creo en mi corazón siempre vertido
pero nunca vaciado.

Creo en mi corazón en que el gusano
no ha de morder, pues mellará a la muerte;
creo en mi corazón, el reclinado
en el pecho de Dios terrible y fuerte.

Gabriela Mistral

viernes, 6 de abril de 2018

Presentación poemario "La Máquina del Tiempo"

 
La editorial GRUPO CERO os invita a la presentación del poemario,
LA MÁQUINA DEL TIEMPO,
Autor: Carlos Fernández del Ganso.
Os esperamos en una tarde de poesía y algunas sorpresas.