domingo, 30 de abril de 2017

PRESENTACIÓN LIBRO "FÚTBOL Y PSICOANÁLISIS"

 


La Editorial Grupo Cero,
tiene el placer de invitarles a la presentación del libro
FÚTBOL Y PSICOANÁLISIS - La Personalidad en el Deporte.
Autor: Carlos Fernández del Ganso
 
Tendrá lugar en:
HOSTEL  COMPLUTUM
Plaza San Diego, 2
ALCALÁ DE HENARES
 
ENTRADA LIBRE

jueves, 27 de abril de 2017

COMO NOSOTROS DOS


COMO NOSOTROS DOS

 

Caerá para tu sed la lluvia de cien mares,
y como estruendosas cataratas del terror,
marcarán tus oídos,
opacidades del sonido del viento.
Y serás huella para los caminantes,
y tiempo destinado a esparcir por
los aires los secretos,
y luz marcada por el ritmo cruel
de las palabras,
y serás también, pájaro de grandes alas,
para volar al centro de la tierra,
un mediodía, a plena luz del sol.

 
En esa algarabía, pactamos
que no iríamos a morir,
que el tenue sonido de las primaveras,
sería suave música mientras caminamos.
Como una estrella errante de pálidos saberes,
quise que nadie pueda tratarme de valiente,
y el duro perfil de la piedra,
fue el nuevo entusiasmo,
que aguardaban de lejos,
los que ya no tienen lágrimas,
como nosotros dos.

 
Lucía Serrano

miércoles, 26 de abril de 2017

ELLA, ÉL Y EL DESEO


ELLA, ÉL Y EL DESEO

 

El solía sentarse por las noches
a pronunciar palabras de amor.
Ella tejía sus certezas.
Eran como un hombre y una mujer, bailando.

 
Ella y El eran un momento de amor,
un sueño que se repite, siempre
interrumpido.

 
Ella, triste de recursos, era una forzada acompañante,
detenida
al borde del camino, intentaba obstaculizado de reproches.
El, le daba a veces algo de su espalda,
para que ella intentara continuar su muerte-vida.

 
El, como los hombres, temía la soledad.
Ella, como las mujeres, envidiaba la indiferencia,
amaba la pereza.

 
Ella esperaba de él, que él teniendo, ella tendría.
El sólo tenía lo que aparentaba.
El aparentaba lo que ella le permitía.

 
Ella era hierática, muda. Esperaba su premio de amor,
el era capaz de morir de espanto
ante aquellos ojos apremiantes.

 
Muerto no estaba obligado a nada.
 
El era triste las tardes de otoño.
Ella era la dueña de su cama.

 
Ella, pobre, ambigua, se aferraba a los barrotes de la cárcel.
El, aburrido, atónito, lustába-los.

 
Ella estaba más allá del bien y del mal.
El, estaba más acá.

 
Ella lo quería sin esperanzas.
El, centauro inoxidable, la amaba sin temor.

 
Ella era como un hombre.
El era su mujer.

 
Ella era como un hombre sin mujer.
El era como una mujer sin hombre.

 
Ella era como una mujer, mujer.
El era como un hombre.

 
El era como un hombre muy hombre.
Ella era como una mujer a solas.

 

 María Chévez
Del libro “Poemas y libertad”

 

 

 

miércoles, 5 de abril de 2017

LA ÚLTIMA TARDE EN ESTA TIERRA


LA ÚLTIMA TARDE EN ESTA TIERRA

 

La última tarde en esta tierra cortamos nuestros días
de nuestros arbustos y contamos los corazones que nos llevaremos
y los dejaremos, allí. La última tarde
no nos despedimos de nada, y no encontramos tiempo para nuestro fin.
Todo permanece en su estado, el lugar renueva nuestros sueños
y a sus visitantes. De pronto no somos capaces de ironizar
porque el lugar está preparado para acoger el vacío. Aquí, la última tarde
gozamos de las montañas rodeadas de nubes. Conquista y reconquista
y un tiempo antiguo que entrega a este tiempo nuevo las llaves de nuestras puertas.
Entrad en nuestras casas, conquistadores, y bebed nuestro vino
de nuestra sencilla moaxaja, porque nosotros somos la noche en su medianoche,
y no hay
alba portada por  un jinete procedente de la última llamada a la oración.
Nuestro té es verde y caliente, bebedlo. Nuestros pistachos son frescos, comedlos,
y las camas son verdes, de madera de cedro, rendíos al sueño
después de esta largo asedio,  y dormid sobre el plumón de nuestros sueños.
Las sábanas están preparadas, los perfumes colocados en la puerta y los espejos son numerosos.
Entrad para que nosotros salgamos del todo. Dentro de poco buscaremos lo que
fue nuestra Historia en torno a la vuestra en los países lejanos
y al final nos preguntaremos: ¿al Andalus, estuvo
aquí o allí? ¿Sobre la atierra… o en el poema?

 
Mahmud Darwish
1941 – 2008

Poeta árabe contemporáneo palestino.
Vivió en varios países de Oriente al tener que exiliarse en varias ocasiones por su procedencia: Palestina, Líbano, Túnez, Egipto, además de alguno occidental como Francia o Estados Unidos.

martes, 4 de abril de 2017

UN HOMBRE


UN HOMBRE

 

Un hombre errante
desnudo de rencor y odio
apresado en la interrogación
¿por qué la muerte, el olvido, la esencia errática?
un hombre anclado en el retroceso de las horas.

 
Un hombre sin condición, sin límites
detenido en un laberinto de cruces sin retorno
en la carencia suspendida, en el halo de la ignorancia.

 
Y las horas y los días,
deambulan por las turbias azucenas plateadas
transitan el almanaque vacío de gentes,
de palabras y números.

 
Pero si rebuscamos
en la esencia de nuestra alma
si levantamos la piedra detenida en el camino,
hallaremos al desconocido que nos escucha,
alguien con quien conversar en la soledad.

 
Esther Núñez Roma
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

 

 

domingo, 2 de abril de 2017

SOY COBARDE


SOY COBARDE

 
Cuando las heridas yacen en el pecho del niño,
y la luz ciega las mentes obscenas
ante el horror del fuego secando los ríos,
envenenando los campos.

 
La angustia del llanto puesto en palabras
palabras de súplica
súplica ante un dios, ante Dios
como la única  salida
como el único resquicio,
cuando la inmensidad de la noche
hace creer en El.

 
Nadie oye el palpitar de la soledad,
nadie escucha los latidos quebrantados,
nadie es capaz de parar la guerra,
ni siquiera cuando un niño
clama a Dios,
con su voz ,
con una voz de dolor,
unos ojos abiertos al peor de los horrores.

 
Ante la estupefacción inerme
los hombres del podio alzan la vista
a lo inexorable de su garganta
y desde su atalaya no alcanzan a ver la muchedumbre,
sus manos perdidas sin el tacto de una piel
agarran con fuerza la pólvora de sus gemidos
como única caricia entre las sábanas.

 
Sus llantos ni sofocados, ni conciliados
perduran en aquel cachivache de plomo distanciado
sin poder terminar la batalla.
En aquel cachivache reflejando la insolencia
de besos ausentes al levantamiento
de una mano dura,
aún siguen debatiéndose en el cruel enredo
de las miradas alejadas a su paso
en busca del heno.

 
No, no pueden parar la guerra
aunque un niño clame a Dios.
Aunque la voz del niño retumbe
en la faz de la tierra
y mueva los latidos de todos los corazones
debatiendo las heridas ante Dios.

 
Esos hombres siguen en la sombra que les da su propio sol,
acallando temblores de pasiones soslayadas
en la cuna tras la traición,
su mirada traspasa el fulgor de las hogueras
ante la lanza de las vanidades.

 
No, no pueden parar la guerra.

 
Gloria Gómez Candanedo
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares