lunes, 13 de abril de 2026

NO SOLO EL FUEGO

 


NO SOLO EL FUEGO

 

Ay sí, recuerdo,

ay tus ojos cerrados

como llenos por dentro de luz negra,

todo tu cuerpo como una mano abierta,

como un racimo blanco de la luna,

y el éxtasis,

cuando nos mata un rayo,

cuando un puñal nos hiere en las raíces

y nos rompe una luz la cabellera,

y cuando

vamos de nuevo

volviendo a la vida,

como si del océano saliéramos,

como si del naufragio

volviéramos heridos

entre las piedras y las algas rojas.

 

Pero

hay otros recuerdos,

no solo flores del incendio,

sino pequeños brotes

que aparecen de pronto

cuando voy en los trenes

o en las calles.

 

Te veo

lavando mis pañuelos,

colgando en la ventana

mis calcetines rotos,

tu figura en que todo,

todo el placer como una llamarada

cayó sin destruirte,

de nuevo,

mujercita

de cada día,

de nuevo ser humano,

humildemente humano,

soberbiamente pobre,

como tienes que ser para que seas

no la rápida rosa

que la ceniza del amor deshace,

sino toda la vida,

toda la vida con jabón y agujas,

con el aroma que amo

de la cocina que tal vez no tendremos

y en que tu mano entre las papas fritas

y tu boca cantando en invierno

mientras llega el asado

serían para mí la permanencia

de la felicidad sobre la tierra.

 

Ay vida mía,

no solo el fuego entre nosotros arde,

sino toda la vida,

la simple historia,

el simple amor

de una mujer y un hombre

parecidos a todos.

 

Pablo Neruda

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 11 de abril de 2026

ODA A UN CINE DE PUEBLO

 


ODA A UN CINE DE PUEBLO

 

Amor mío,

vamos

al cine del pueblecito.

 

La noche transparente

gira

como un molino

mudo, elaborando

estrellas.

Tú y yo entramos

al cine

del pueblo, lleno de niños

y aroma de manzanas.

Son las antiguas cintas,

los

sueños ya gastados.

La pantalla ya tiene

color de piedra o lluvias,

La bella prisionera

del villano

tiene ojos de laguna

y voz de cisne,

corren

los más vertiginosos

caballos

de la tierra.

 

Los vaqueros

perforan

con sus tiros

la peligrosa luna

de Arizona.

Con el alma

en un hilo

atravesamos

estos

ciclones

de violencia,

la formidable

lucha

de los espadachines en la torre,

certeros como avispas,

la avalancha emplumada

de los indios

abriendo su abanico en la pradera.

 

Muchos

de los muchachos

del pueblo

se han dormido

fatigados del día en la farmacia,

cansados de fregar en las cocinas.

 

Nosotros

no, amor mío.

No vamos a perdernos

este sueño

tampoco:

mientras

estemos

vivos

haremos nuestra

toda

la vida verdadera

pero también

los sueños:

todos

los sueños

soñaremos.  

 

Pablo Neruda

Cuadro: "Una orquesta en tu voz" de Miguel O. Menassa 

viernes, 10 de abril de 2026

LLUVIA TORRENCIAL

 

LLUVIA TORRENCIAL

 

¡Oh, la lluvia torrencial que me prometieron!

Oigo crujir los leños en el hogar.

Toca el piano para mí, amor mío.

Háblale a nadie.

Esencia cariñosa,

proponle vaivenes al aire.

Suspiros errantes.

Hombres temerosos,

afirmando brillos inexistente

de la tristeza.

Un hombre y una mujer

serán puro deleite

para los movimientos del agua.

Amarán juntos el azul y el púrpura,

colores del alba en las grandes manzanas,

donde el tiempo vuelve

a proponer ausencias.

 

Lucía Serrano

 

miércoles, 8 de abril de 2026

PARA HABITAR ESTOS NUEVOS INFIERNOS



PARA HABITAR ESTOS NUEVOS INFIERNOS

 

Para habitar estos nuevos

infiernos que poseo

busco

nuevos demonios.

 

Demonios del olvido

conjurad el milagro:

que no quede en mí

piedra sobre piedra

que sean descifradas

todas mis escrituras.

 

Que el viento azul

viento otoñal

donde la muerte

prepara sus encuentros

nos devele el singular

misterio de la carne.

 

Demonios del olvido

que ninguno

sepa toda la verdad.

 

Cubrid con tempestades

y violencias

el lugar de los hombres

donde la muerte

es sólo una palabra más

 

muerte

 

muerte…

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 


domingo, 5 de abril de 2026

YO PECADOR I



YO PECADOR I

 

Me seducen los aros y los colgantes coloridos

las piedras coloradas y los rubíes

y las sencillas violetas en el rincón del patio.

De las vidrieras me atrapan los tonos amarillos

el sol contra la puerta cancel

y el color ocre de la galería en Chiclana.

 

Hierro forjado a mano por suaves forjadores

en el estilo imperial de la muralla china

hacia el oeste se extendía solemne el patio de mi casa

y hacia el misterio de la calle, el precipicio.

Después del precipicio la plazoleta verde

lejana inalcanzable

                                    como la tierra prometida.

 

A mí

         cuando pequeño

me separaba de la calle una escalera

una escalera blanca

con dos barandas verdes de cedro a los costados.

 

La idea fija era volar

una tarde, verano en Buenos Aires

el patio era un desierto.

 

Sólo un valiente se animará a cruzarlo.

 

Me puse las botas me coloqué la máscara antigás

y en cuatro saltos alcancé el rincón del patio

donde crecían las violetas.

La puerta cancel quedó a la vista.

Mientras los enemigos dormían atontados

por el alcohol del mediodía,

me paré en el primer escalón de la escalera.

Abrí mis brazos. respiré profundamente

dispuesto a todo

                               y perdí los sentidos

cuando me invadieron por primera vez

los olores lujuriosos de aquel sombrío patio.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Huella feroz" de Miguel O. Menasa


sábado, 4 de abril de 2026

FUIMOS PERDIENDO

 


FUIMOS PERDIENDO

 

Fuimos perdiendo en el camino

nuestro deseo de liberarnos.

Entre las cadenas el goce de la carne era bestial.

 

El microscopio

contra nosotros mismos

y nos freíamos como locos

y comenzamos a torturarnos

para arrancarnos la verdad.

 

Ven cuéntame todo y, así,

nos hundíamos en las sombras.

Con vivir un instante alcanzaba

el resto de la vida era contarla.

 

Y los que no podían

mantener sus ojos cerrados

se arrancaban los ojos

sólo para no ver.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Reptando en la memoria" de Miguel O. Menassa

jueves, 2 de abril de 2026

SALVE II O MARÍA LA HECHICERA

 

SALVE II O MARIA LA HECHICERA

 

Cuántas veces perdido en tus amables brazos

María la hechicera

recorrimos los caneros donde crecía la alegría

donde el amor y los malvones se regaban

con la misma firmeza

                                       con que las aguas

bajan de las montañas en primavera

para regar los campos araucanos.

 

Tú reinabas tu reino, allá en Pompeya

tu mar y tus espumas

eran las manos del abuelo Antonio

tocando la guitarra o encendiendo su pipa

con el rojo carbón entre sus dedos

y un corto silbido, para llamar a Juana

la oveja, su inseparable compañera.

 

Cuántas veces tu sol era los ojos ciegos del abuelo.

En Mon y Tabaré te sentabas

con un pañuelo negro en la cabeza

y en tu falda

                       doce panes calientes

cocidos en el barro con tus manos

como cuando eras niña

y a orillas del Limay

Caupolicán pasa su belleza.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

CREDO

 


CREDO

 

Abro mis ojos a plena mañana

y el sol no me enceguece.

Abro mis manos

pero nunca me quedo con las manos vacías.

Descubro mi sexo

y una legión

de hombres y mujeres

encuentran su sentido.

Abro mi corazón sin ningún cuidado

y donde un universo me odia

otro universo me ama.

 

Hago creer por mi manera de mirar

por el segundo botón de la camisa

que sobre mis espaldas

se puede llegar a dar la vuelta al mundo.

Me entretiene encontrar mi sentido

                                                                 en los lugares

donde yo suelo atar mi tiempo de vivir.

 

¿Quién podrá acusarme de haber viivdo demasiado?

¿Quién se anima?

Si yo

abro mis oídos a plena mañana

para escuchar decir a los más sabios

palabras de la muerte:

 

Morir es necesario

lo dicen las sagradas escrituras.

La muerte es para todos

no está previsto eximirse

y para demostrarlo

han comenzado

                             a dar muerte a los pájaros.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Buscábamos el sol" de Miguel O. Menassa 

 

sábado, 21 de marzo de 2026

HE ATENTADO CONTRA TODO

 


HE ATENTADO CONTRA TODO

 

He atentado contra todo y no ha servido.

He aceptado todo y tampoco ha servido.

 

Volar

y volaba más alto que las nubes.

 

Morir

y me hundía las manos en el vientre

y me arrancaba el corazón.

 

Después alguien murmuraría:

hubiese sido mejor de otra manera.

 

La belleza

en el centro de la belleza

esperaban tranquilamente

los grandes amores

y la verdad

tibias locuras.

 

Pieles maltratadas para que el amor

tenga su destino de luz apagándose.

 

Caminos de la vida cortados para siempre.

Atolondradas cadenas golpeándonos el rostro

atardeceres donde la justicia nos condena.

 

Noches enteras donde la fiebre

es el amor

y simples pensamientos

la locura.

 

Tiempos donde la vida

no entraba en la mirada

tiempos de la famosa soledad.

 

Interminables caminatas por mi cuerpo

como si mi cuerpo fuera el universo.

Celeste y sombrío.

 

Luminosos soles

encandilados por su propia belleza

y los interminables astros negros

embrutecidos de dolor.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Encuentra su reinado" de Miguel O. Menassa

viernes, 20 de marzo de 2026

DAME TU PAN

 


DAME TU PAN

 

Dame tu pan y mi alegría

era ser tu pan.

Dame tu leche y mi alegría

era darte mi leche.

Dame tu carne y mi alegría

era darte mi cuerpo.

Dame tu sangre

y tuvimos hijos.

Dame tu pensamiento

y te pensaba.

Dame tu alma

y yo te contaba mis sueños.

Dame tu pan

tu libertad

tu pensamiento

y yo te dedicaba poesías.

 

Dame tu leche amor

dame tu leche y mi alegría

era darte mi carne y mi sangre

y te contaba mis sueños.

 

Dame tu placer

y yo te pedía tu libertad.

Dame mi libertad y yo

te preguntaba por el placer.

 

Dame tu ser tu propio ser

el verdadero y yo

me puse en cuatro patas.

Dame tu yo

ese que no te sirve para nada.

Entonces yo te dije

amor mío

devuélvemelo todo

yo no puedo.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel Oscar Menassa 

 

jueves, 19 de marzo de 2026

ME ENLOQUECE SOÑAR

 

ME ENLOQUECE SOÑAR

 

Entre papeles y albatros

voy viviendo al ritmo de mi sombra.

 

Me enloquece soñar porque soñando

soy el más grande de los soñadores.

 

Recuerdo haber soñado

poemas vidas

luciérnagas desesperadas

clavándose

levemente en mi pecho.

 

Y la sangre era la belleza de su color

y crecían las plantas de locura

y mi padre trastabillaba en la noche

como en el sueño le pasaba a la sangre.

 

Muerte.

Muerte.

 

Una especie de genio secreto.

Algo que ha nacido

inexplicablemente

debe permanecer oculto

creciendo entre las sombras.

 

Todo es persistente

fugaz

felino y presa

tragados por el viento.

 

La Poesía me sigue el rastro

hasta alcanzar mi vida

con su voz

para decirme dulcemente:

Yo soy la que te llevará más allá

de tu triste sonrisa sin dientes.

 

Pequeño humano

haré de ti una huella

una marca futura

un amor sin límites.

 

Lo confieso

frente a tanta solemnidad

me da vergüenza pedir

un poco de pan.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel O. Menassa 

 

domingo, 15 de marzo de 2026

HAY MOMENTOS DONDE NO SE PUEDE MÁS

 


HAY MOMENTOS DONDE NO SE PUEDE MÁS

 

Hay momentos donde no se puede más.

Hay días donde la vida es inalcanzable,

donde el dolor produce pensamientos

de una muerte lejana, aquí, conmigo.

 

El futuro me llama con su voz de delirio,

acorta las distancias, se posa levemente

en mis cansados músculos, cierra mis ojos,

levanta la tapa de mis sesos y todo es gris.

 

Hay días donde no alcanzan las palabras

ni los recuerdos juveniles llenos de amor,

esos días secos, retorcidos, sin lágrimas

donde el dolor es tanto que no hay dolor.

 

Amada, amada mía, ayúdame a esconder

estas páginas blancas para que nadie sepa

para que nunca conozca este dolor:

hubo una tarde, un día, que no pude escribir.

 

Miguel Oscar Menssa

Del libro: “Al Sur de Europa”

 

jueves, 12 de marzo de 2026

MÁS ALLÁ DE LOS CUERPOS

 


MÁS ALLÁ DE LOS CUERPOS

 

Más allá de los cuerpos es necesario

hacer de la palabra nuestra residencia.

 

Soy un travesti del pensamiento:

Vivo como un hombre cualquiera

pero pienso como una mujer

ambicionando su libertad.

 

Nada podrá detener mi marcha 

hacia los espacios celestes.

 

Vistas de un lado

las cosas me van bien.

Lo que me queda

son miedos tontos:

la casa

la comida de mis hijos.

 

El pasaje dice

poeta hacia el Espacio

y, sin embargo,

mil cadenas de amor

me atan a la Tierra.

 

Padezco un dolor inocente:

Soy el que no quiso morir

y escribo versos.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel O. Menassa

miércoles, 11 de marzo de 2026

ESPERANDO UN MILAGRO

 


ESPERANDO UN MILAGRO

 

Estoy, en verdad, esperando un milagro. Y no sé si algo ocurrirá.

Una vida casi sin misterios, mi vida es la vida de un trabajador.

Espero el medio día y el mediodía llega, y como mi comida cocida

casi sin amor,, con verduras cansadas y carne, tal vez, envenenada.

 

Después me limpio los dientes por consejo de una amante madura

y sin decir palabra, porque el amor se quiebra en el espejo rasgado,

pago en Euros mi pequeña comida y vuelvo, algo sumiso, a trabajar.

En el camino me encuentro de golpe con alguna dicha y la rechazo.

 

La libertad me llama a los gritos, la pobre, alucinada y yo no la oigo.

Escarbo en los bolsillos buscando una moneda para darle a un pobre

y encuentro pequeños pedacitos, trozos de recuerdos, donde el alma

perdida, enamorada de sí misma, no tuvo amor ni odio, ni siquiera pan.

 

No encuentro la moneda y el mendigo se burla de mi mezquindad.

¿No quiere que le preste, doctor, algunos céntimos? Mañana me lo da.

El hombre es delicado, se rompe al caminar, la noche le da miedo y

sin agua y sin comida, el pobre hombre muere igual que un animal.

 

Miguel Oscar Menassa

Del libro: “Al Sur de Europa”

Cuadro de Miguel O. Menassa 

martes, 10 de marzo de 2026

NUNCA COMO ESTOS DÍAS ME HE SENTIDO EXTRANJERO



 NUNCA COMO ESTOS DÍAS ME HE SENTIDO EXTRANJERO

 

Nunca como estos días me he sentido extranjero.

Nunca como estos días tan extraño a mí mismo.

Besé a una mujer creyendo que era una piedra

y una piedra besé creyendo que era amor.

 

Después escribí versos como quejas oscuras,

cuerpos vacíos, sin deseos, almas sin almas.

Estos días vi como el amor cubría el mundo,

con un manto negro de lágrimas y soledad.

 

Nadie podía estar con nadie, estos días,

todos estábamos encadenados al amor.

Ningún hombre deseaba su trabajo,

ninguna mujer vivía para la libertad.

 

Y, sin embargo, nos amábamos todo el día.

Nos mirábamos con ternura y llorábamos,

y nos quedábamos llorando hasta la tarde,

ella se encadenaba y yo no iba a trabajar.

 

A fin de mes, cuando la realidad aprieta,

todos pensábamos muy mal del amor,

pero éramos tan felices de estar juntos

que nos mirábamos con fe y llorábamos.

 

Al día siguiente estábamos destrozados,

a nadie se le podía hablar de ir a trabajar.

Ella se encadenaba, al amor, un siglo más

y yo, me encadenaba a ella, para siempre.

 

Miguel Oscar Menassa

Del libro: “Al sur de Europa”

Cuadro: "Llantos del exilio" de Miguel O. Menassa

sábado, 7 de marzo de 2026

UTILIZO TODO POR LA MITAD

 


UTILIZO TODO POR LA MITAD

 

Utilizo todo por la mitad.

No conozco ninguna máquina totalmente.

No conozco ninguna obra, totalmente.

No conozco ninguna vida, totalmente.

 

Yo, también, me he dejado llevar, muchas veces,

por intuiciones, por grandes titulares de noticias.

 

Hubo cosas que me tocaba vivir,

que nunca quise saber de qué trataban

y hubo comidas exquisitas que nunca probé

y comidas que comía casi todos los días,

que nunca quise saber cómo se hacían

y hubo veces que me la pasaba,

todo el día, cocinando para otros.

 

Cuando me tocaba triunfar, triunfaba a medias

y nunca llegué hasta el fondo de ningún abismo.

 

Nunca dejé amarme hasta el final

y, en cuanto a mí,

yo la amaba locamente pero a ratos.

 

Y hubo círculos que rompían sus límites

y cuadrados que se abrían al mar.

 

Y, a mi, me parecía todo natural pero a medias,

también, dudaba de que pudiera haber

un amor sin barreras, un alma sin palabras.

 

Miguel Oscar Menassa

Del libro: “Al sur de Europa”

Cuadro: "Lentitud" de Miguel O. Menassa

miércoles, 4 de marzo de 2026

ARRÁNCAME LA VISTA, AMADA

 


ARRÁNCAME LA VISTA, AMADA

 

Arráncame la vista, amada, le dije sin mirarla

y ella, acostumbrada a mis palabras, bajó el telón.

Quedamos, al besarnos, de este lado del mundo,

sin ver lo que pasaba, sin mostrar lo que hacíamos.

 

Devuélveme la vista, amada, le dije sin mirarla

y ella, acostumbrada a mis palabras, subió el telón.

Quedamos, al besarnos, de este lado del mundo,

lo vimos y lo mostramos todo, mas todo daba igual.

 

Déjame como estoy, no toques mi delirio.

Algo te doy amándote y nadie se da cuenta.

Algo me guardo para mí del amor peor no siento nada.

No somos náufragos perdidos, aún no hemos partido.

 

Aún, amada, nadie ha llegado al puerto

y al llegar no habrá barca esperándonos.

Sólo la bruma de la orilla espera,

sin novedad, sin mundo, volvemos a la página.

 

Ya fuimos ciegos, ya fuimos videntes,

ya dimos de beber a quien no amaba el agua,

nos sentamos a comer en la mesa de los ayunadores

y una cama vacía de amor la llenamos de lágrimas.

 

Ya fuimos la luz que no se enciende

aunque de golpe aparezca Aladino.

Ya fuimos los condenados de la tierra

y el dolor de quien nada tiene para sí.

 

Somos, ahora, como los árboles perennes

que una vez plantados no dejan de crecer;

más allá de los soles, del viento, de las lluvias,

más allá de los tiempos, del amor, de la muerte.

 

Miguel O. Menassa

Del libro: “Al sur de Europa”

Cuadro: "Más allá de los cuerpos" de Miguel O. Menassa

 

lunes, 2 de marzo de 2026

EL ÚLTIMO RECURSO

 

EL ÚLTIMO RECURSO

 

En los malos momentos, no os pongáis a llorar,

porque os harán callar

con la limosnita de un poco de pan.

 

En los malos momentos, decid que no entendéis.

Y tras escuchar,

decid, porque es verdad, que seguís sin entender.

 

Cuando os digan: “Caridad”, vosotros decid: “Justicia”,

porque pedís lo que es vuestro,

no descanso de conciencia para los que dormitan.

 

Cuando os digan que el problema va a estudiarse,

salid gritando a la calle

las razones que los justos llamarán irracionales.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "Los ojos del tiempo" de Miguel O. Menassa

 

domingo, 1 de marzo de 2026

AYER, AL ANOCHECER

 


AYER, AL ANOCHECER

 

Las sombras descendían, los pájaros callaban,

la luna desplegaba su nacarado olán.

La noche era de oro, los astros nos miraban

y el vento nos traía la esencia del galán.

 

El cielo azul tenía ambiantes de topacio,

la tierra oscura cabello de bálsamo sutil;

tus ojos más destellos que todo aquel espacio,

tu juventud más ámbar que todo aquel abril.

 

Aquella era la hora solemne en que me inspiro,

en que del alma brota el cántico nupcial,

el cántico inefable del beso y del suspiro,

el cántico más dulce, del idilio triunfal.

 

De súbito atraído quizá por una estrella,

volviste al éter puro tu rostro soñador…

Y dije a los luceros: “¡verted el cielo en ella!”

y dije a tus pupilas: “¡verted en mí el amor!”

 

Víctor  Hugo

Cuadro: "Gemidos del viento" de Miguel O. Menassa

jueves, 26 de febrero de 2026

EL ALMA ERA LO MISMO QUE UNA RANITA VERDE

 


EL ALMA ERA LO MISMO QUE UNA RANITA VERDE

 

El alma era lo mismo

que una ramita verde,

largas horas sentadas sobre el borde

de un rumoroso

Misisipí.

Desea el agua, y duda. La desea

porque es el elemento para que fue criada,

pero teme

el bramador empuje del caudal,

y, allá en lo oscuro, aún ignorar querría

aquel inmenso hervor

que la puede apartar (ya sin retorno,

hacia el azar sin nombre)

de la ribera dulce, de su costumbre antigua.

Y duda y duda y duda la pobre rana verde.

 

Y hacia el atardecer,

he aquí que, de pronto,

un estruendo creciente retumba derrumbándose,

y enfurecida salta el agua

sobre sus lindes,

y sube y salta

como si todo el valle fuera

un hontanar hirviente,

y crece y salta

en rompientes enormes,

donde se desmoronan

torres nevadas contra el huracán,

o ascienden, dilatándose

como gigantes flores que se abrieran al viento,

efímeros arcángeles de espuma.

Y sube, y salta, espuma, aire, bramido,

mientras a entrambos lados rueda o huye,

oruga sigilosa o tigre elástico

(fiera, en fin, con la comba del avance)

la lámina de plomo que el ancho valle oprime.

 

Oh, si llevo las casas, si desraigó los troncos,

si casi horadó montes,

nadie pregunta por las ranas verdes…

 

…¡Ay, Dios,

cómo me has arrastrado,

cómo me has desarraigado,

cómo me llevas

en tu invencible frenesí,

cómo me arrebataste

hacia tu amor!

Yo dudaba.

No, no dudo:

dame tu incógnita aventura,

tu inundación, tu océano,

tu final,

la tromba indefinida de tu mente,

dame tu nombre,

en ti.

 

Dámaso Alonso

Cuadro: "El mar verde" de Miguel O. Menassa