Mostrando entradas con la etiqueta Poetas Grupo Cero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poetas Grupo Cero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de septiembre de 2021

SENTADOS EN UN BANCO

 

 


SENTADOS EN UN BANCO

 

Estoy sentado en la orilla del banco,

entre sus paredes de musgo

y su lluvia de cristal de los jueves por la tarde.

 

Como sabéis, sus historias,

donde cuelgan nubes de acero y barro,

donde las calles verticales sin apellidos caen,

no son un buen lugar para limpiar el suelo

de alas de pájaro.

 

Aún así espero

que el pasillo de cuchillos calme su sed,

que la soledad se asuste al verse reflejada,

que el eco de una palabra deje de sangrar.

 

Hernán Kozak

Del libro: “Espejos sin memoria”

Cuadro: "Hoy comienza el futuro" de Miguel  Oscar Menassa

 

martes, 21 de septiembre de 2021

ALGUNA VEZ A SOLAS

 


ALGUNA VEZ A SOLAS

 

Alguna vez a solas

cuando el silencio recordaba

el eco de la voz de los muertos,

me tumbaba,

sobre los pechos ardientes de la muerte

y viajaba sin destino.

 

A solas,

con oficio de viajante

dibujé compañeros de aventuras,

fantasmas que terminaros por marcar mi camino.

 

Los años pasaban clandestinos

en un tren de cercanías,

fue todos yo.

Y sin embargo

una lápida cae sobre otra

donde la muerte habitó largo tiempo.

 

Matar en mí al asesino de mí,

y es un morir, un aliento profundo.

 

Cándidas aberturas de lo humano,

se agolpaban con pasión

en las puertas de mi  cuerpo,

todo este tiempo:

una sobre otra

quebrando la realidad.

 

Manuel Menassa de Lucía

Del libro: “Golpes de realidad”

Cuadro: "Hasta sentir que solo es imposible" Miguel Oscar Menassa

sábado, 18 de septiembre de 2021

ELLA Y ÉL

 



ELLA Y ÉL

 

Con todas las heridas,

con todos los honores,

ella guardaba con recelo sus secretos

no dormía nunca,

su único deseo,

morir en algún sueño.

 

Él quería ser  el único.

Ni muertes, ni emboscadas esperaba.

Robar el brillo de una estrella,

meterlo en una urna de cristal

y ennegrecerlo con petróleo.

 

Ella, la poesía dijo:

Yo señor, no toqué nada;

cayó la inevitable.

¡No cayeron miles de vidas!

Cientos de miles, aún más;

cayó la noche en las Américas.

 

Esa frase fue brutal en tu cabeza.

 

Yo no tocaré nada dijo la poesía

y no me importan los muertos de la guerra

ni el elixir sangrante de la paz.

Tengo para oponerme

el blanco ejército de las tinieblas:

Un niño muerto aquí, despedazado

una niña vejada, el hambre, el dolor.

 

Fabián Menassa de Lucía

Del libro: “Sobre papel barato”

Cuadro: "Amor sin fronteras" de Miguel Oscar Menassa

 


jueves, 16 de septiembre de 2021

¿LO QUE SIENTO ES AMOR?

 


¿LO QUE SIENTO ES AMOR?

 

¿Será amor lo que siento

cuando despierto  sobresaltada

y me agito esperando su voz

transcurriendo entre las letras?

 

Palpita mi corazón cuando escucho

los pasos que anuncian su llegada

y preparo mis manos para el encuentro.

 

Cuando llega

mi cuerpo se estremece

y digo palabras

que son respondidas

por su palabras.

 

Los labios me desbordan de besos,

su boca gira sobre mi cuerpo

como una bailarina enloquecida

y ya no aguanto más y se lo digo:

 

“Sigue tu danza, amor,

que mi cuerpo

es una peonza entre tus brazos”.

 

Y la noche se ilumina y estalla

en borbotones de palabras

que caen sobre las sábanas.

 

Yo me pregunto si eso es el amor.

 

Me digo que solo ha sido un sueño

y descubro un rastro de dolor

en una esquina del cuarto.

 

No duele el amor

sino los besos no dados,

las palabras que nunca dijimos,

ese no decirnos adiós cuando partimos.

 

Cruz González Cardeñosa

De “Mansedumbre de la piel”

Cuadro: "Delirio de amor" de Miguel Oscar Menassa

miércoles, 15 de septiembre de 2021

MI CORAZÓN LATE PARA AVENTAR ORIFICIOS

 



MI CORAZÓN LATE PARA AVENTAR ORIFICIOS

 

Mi corazón late para aventar orificios,

tengo palabra, sonidos a destajo.

 

Quiere hacerse un lugar,

repartir pan y crear brillos en los ojos

aunque un instante,

aunque no los vea,

un lugar como la ventana del hotel donde vive Muñón

 

Pronunciar y mi corazón, bestia encriptada sin piel,

late desmedido y a destiempo.

 

Así doy al sonido que me dibuja

una voz para mañana, que será hoy,

una voz que hablará de un ritmo desconocido,

una idea limpiando la cáscara de ayer.

 

Y tengo miedo sin causa ni fin,

un miedo de limusina abierta,

un ojo sin prisión,

una tregua frente a la infamia que me habita.

Envuelta ya por caricias milagrosas,

el sexo se esparce con dígitos, tuerce su pulso,

el sonido está torcido.

 

Y si no veo dónde navego porque el agua espuma no refleja,

será porque estoy flotando,

porque el aire hizo de mí

una parada significante.

 

Clemente Loonis

De “Es otra luz”

Cuadro: "A lomos del viento" de Miguel Oscar Menassa

 

 

martes, 14 de septiembre de 2021

LOS RUIDOS DEL AMOR


 

LOS RUIDOS DEL AMOR

 

Soy un tambor esperando la impronta de tu mano,

tu mano que hace nacer la música.

Escalaré por ti las cimas del deseo,

llegaremos más alto que los dioses,

por encima del Olimpo.

Detrás del último nimbo, haremos el amor.

El Parnaso nos cede un lugar preferente.

Tenemos entre las manos algo más allá de la especie.

Más allá del dolor. Cayó Romeo.

Cupido yace desmayado en nuestros brazos,

enamorado de nuestras maneras para el amor.

Vate del tiempo, lo contaré casi todo.

Tocas la lira en mi vientre,

sonidos del anhelo de otro cuerpo,

ruido de mar embravecido por tus velas.

Mi sexo, caracola que tu  aliento hace sonar.

Construimos juntos una inteligencia

fuera de lo común,

tus frases copulando con mis frases.

Cuando te extraño, extraño sobre todo

el sonido de tu voz,

la articulación  de las palabras, la cadencia,

las combinaciones imposibles fuera del amor.

Cuando te extraño, días como hoy,

no extraño el calor de tu cuerpo,

ni la templanza de tus manos,

extraño tu humanidad, tus ruidos humanos,

tu palabra en mi oído levantando, sublevando,

cada rincón de mi mortalidad.

Es un dolor dulce, de desearte y saber

que habrá premio final para la espera,

certeza de que estás aunque no llegues,

siento que en la distancia, tu latido  me llama,

me busca: zahorí y agua,

imán y metal, saliva y alma,

nuestros deseos hablan,

en la mañana, en horas vespertinas,

y cuando anochece en la selva suburbana.

Siento contigo que todas las horas del día

fueron hechas para amar,

se las robamos al amor para ir haciendo la vida.

 

Alejandra Menassa de Lucía

De “El hombre que esperaba”

Cuadro: "Amores en libertad" de Miguel Oscar Menassa

 

lunes, 9 de agosto de 2021

AMO EL GALOPE INFINITO DE TUS VERSOS - Paola Duchen - Poetas del Grupo Cero

 


AMO EL GALOPE INFINITO DE TUS VERSOS

 

Amo el galope infinito de tus versos

esa alegría del vuelo insaciable

la rotundidad de una imagen doblada

y trasladada a una frase,

esa persistencia tuya en la voz.

 

Tengo en el alma cóndores, águilas

paseando sus vuelos majestuosos.

 

Amo el galope infinito de tus versos.

 

Paola Duchen

Cuadro: "Pájaros de sal" de Miguel Oscar Menassa

 

domingo, 8 de agosto de 2021

ESOS DÍAS FÁCILES - María Chévez- Poetas del Grupo Cero

 


ESOS DÍAS FÁCILES

 

Esos días fáciles en que se añora el trabajo duro

cuando hasta la naturaleza se inclina a tu paso.

Cuando todo color es perdurable

cuando los pasos perdidos te sumen

en pérfidos agujeros negros

donde el tiempo desfila sin orden

ni concierto.

Cuando lo desaparecido retorna

mezclado con lo permanente

y lo inigualable se trastoca

con lo cotidiano.

Días donde me olvido de vos y de todos

donde lo esencial me viste de amanto,

me inmuniza de miedos rutinarios 

me recubre de viento

me lanza ingrávida entre túneles incandescentes

y me torna su niebla.

 

María Chévez

De “Lugares de paso”

Cuadro: La gran hazaña de Miguel Oscar Menassa

 

domingo, 1 de agosto de 2021

UNA SEÑORA DE CASI CUALQUIER EDAD - Amelia Díez Cuesta - Poetas del Grupo Cero

 

 


UNA SEÑORA DE CASI CUALQUIER EDAD

 

Estaba hecha de recortes viejos,

una vieja moral,

una vieja manera de enjuagar su alma

en conversaciones insulsas,

una manera de hablar

como su tía abuela por parte de madre,

y esa forma de enamorarse a la vieja usanza:

a distancia, en  silencio, con una devoción 

y entrega poco apropiada para una humana.

 

Amelia Díez Cuesta

Cuadro: "Ella y su deseo" Miguel Oscar Menassa

miércoles, 28 de julio de 2021

NO HAY PALABRAS - Carmen Salamanca Gallego - Poetas del Grupo Cero

 


NO HAY PALABRAS

 

No hay palabras que disfracen mi aliento.

 

Desde inmemoriales suburbios,

repaso conclaves interiores

y desaforadas premisas:

no hay palabras si  no las pronuncio.

 

Desterrada de ingentes pasiones,

expulsada de interminables

vaivenes de la vida,

recupero el  aliento de tu voz:

 

Nada queda sino es dicho,

nada sobrevivirá al tiempo,

a mis huesos raídos,

a mi piel ajada,

a mi alma de animal subterráneo,

si no lo escribo. 

 

Por eso hoy desdeño los disfraces

y vuelo sobre tu piel

para que esa fuerza nos acompañe.

 

Carmen Salamanca

Cuadro: "Entredicho" de Miguel Oscar Menassa

viernes, 15 de marzo de 2019

EL MENDIGO - Alejandra Menassa de Lucía


EL MENDIGO

 

Hoy me corté el último dedo que tenía
y me lo comí.
Diez muñones como diez tallos
de rosa cercenados,
diez cicatrices de marfil.
Un día debí comerme también mi corazón,
Ya hace años de esto.
No recuerdo si con esta hacha
que pende ahora sobre mi cabeza
practiqué en el esternón un surco
lo extraje y lo miré tiernamente latir.
Si lo hubiera comido, lo habría vomitado,
el corazón de un mendigo es indigesto,
está cargado de rabia contra todo.
Si lo hubiera comido, ahora estaría muerto,
no por vivir sin corazón,
de esos seres arcadios está poblado,
casi lleno, el mundo.
Me hubiera muerto de un ataque al hígado,
toda rabia enquistada mi corazón,
me habría muerto de un cólico de bilis negra,
negra como la noche en que mataron mi razón.

 
Alejandra Menassa de Lucía
De “Las llaves de los días”

sábado, 15 de septiembre de 2018

VENDO MI AMOR POR UNAS MONEDAS


VENDO MI AMOR POR UNAS MONEDAS

Vendo mi amor por unas monedas,
por unas monedas alquilo mis manos,
por unas míseras monedas detengo
en un punto lejano la letra que escribe
sin saber, tu nombre.

Palabras prohibidas ejercitan cada día
el ritual divino del misterio,
la lluvia cayendo por tu pelo.

Quise acariciar tu suave piel
y me corté las manos,
besar tus rojos labios
y me quedé sin  sonrisa.

Soy el aire irrespirable que encuentras
una noche, un día, alguna hora.
La serpiente que envenena tu oscuridad
cuando te nombra.

Cruz González
De “Cortina de humo”

domingo, 11 de febrero de 2018

HOY QUIERO ESCRIBIR UNA CARTA DE AMOR - Magdalena Salamanca

HOY QUIERO ESCRIBIR UNA CARTA DE AMOR

Alejada del humo negro de la noche,
escribo en los pasillos de la vida
y, en mis labios, nace una sonrisa.
muda de palabras, grito versos
y los abismos forjan sus puentes.

Hoy quiero escribir una carta de amor
que impregne el universo de palabras
y los vientos con olor a violeta,
para que la sangre sea ese perfume
que fecunda mi sexo de pétalos;
flor naciendo en primavera.

Desde la distancia del océano
y la inmensidad azul,
hay en mi piel restos de tu aroma,
aroma de amor en tres dimensiones
que limitan el espacio recorrido
bajo el sol de la memoria.

Te quiero en cada paso del camino,
en los acantilados del verbo.
En las grietas del corazón, te quiero.

Hubo momentos donde mi amor
se diluía en los latidos
de una ardiente mirada,
y otros donde una mirada
era el silencio arrítmico de la noche.

Acaricio lava púrpura.
yazco en la vereda
donde el silencio hiere
el bramido de la noche,
ocultándose tras el frío
mármol de tus ojos.

Atrás quedaron los latidos
a destiempo.

Poseída por la sed hueca
de la madrugada,
rectifico la aurora
y te hablo de amor.
Son palabras, tus manos,
palabras como látigos
azotando la ausencia.
no recuerdo el surco de esta pluma
que clama el viento
la pureza de un abrazo.

Ando rodando en vertical.
la línea obtusa de tu sexo
me indica el centro.
Hago un semicírculo en el aire
y caigo sin piedad
en la cuadrícula insatisfecha
de este cuaderno sin anillas.

Las hojas trazan paralelas
entre el amor y el odio.
Un tobogán de sueño
despierta la ecuación y
divide el ángulo
en batallones de segmentos
bien uniformados.

Todas las figuras
también las aritméticas,
esperan alineadas
frente a tu presencia.

Han acabado los comienzos
con agudas fisuras en la voz:
gritos y alaridos han muerto.

Paseando por tus calles,
he contemplado la vida
suplicándome una palabra
suave, leve, que nos lleve
de la mano a la frondosa
latitud del amor.

Hay una canción entre nosotros
que tiene el tono de las flores,
el bramido de nuestra piel,
amándose.

Magdalena Salamanca Gallego
De “Habitación 501”


jueves, 8 de febrero de 2018

ÚLTIMA NOTA


ÚLTIMA NOTA

Vuelo por los restos del pasado
esos sin tiempo y sin retorno
y no es la nostalgia, es el temblor
ante el futuro extremo,
ese punto único, inevitable
lugar en tierra.

Vuelo por el año que ha pasado
ese que conoció la guerra
ese que comenzó la paz
un año sin reservas
donde hasta el dinero
ha perdido su brillo.

Vuelo por debajo de las protestas
por encima de las palabras
y nadie me sigue, sólo quieren sangre,
confort inmediato, acabar con los amos,
Mientras los pobres son los olvidados,
los sin amor, los sin salud en la mano.

Tierra mía,
tierra tuya,
que marcaste con tu lengua
los confines del mundo,
tú que saciaste tu avaricia
y hasta tu bondad, en hondos versos,
tú que abres tus puertas y tus bocas
para que desparezcan los límites
para que no haya dentro y fuera,
hasta los cadáveres llega tu silencio.


Amelia Díez Cuesta

SUEÑO DE CURACIÓN


SUEÑO DE CURACIÓN

En el colmo del amor
blanqueo mi ritmo
--fugitivo—
en un rayo de sol.

Trasciendo un azul que se deshoja
en gramilla fértil que sembró mi paso.
Suelto mi cuerpo ágil
al viento en común,
mi poesía.

Agrandada y veraz
pereza desnuda
transparente sombría.
Intenso ardid con el que oscilo
pendiente del ocio
imperdibles alientos
del profundo verano
sepultado de mar.

Te oprimo,
¿ves?
te toco.
Guardo entre residuos calientes
una sangre cuajada de verde.
Tu cansancio reptando
en el hierro de la letra.

En el colmo del odio
te aniquilo.
Impura esconda mi mano
para no arrojar la piedra.

Entre abrazos me preguntas
¿Quién inventó la comida?
¿Quién puso los horarios?
¿Seguiremos pensando que fue la burguesía?

María Chévez



martes, 6 de febrero de 2018

UN VIEJO LOBO


UN VIEJO LOBO

Cuando me falta mi mundo,
y me falta siempre,
convoco a los nobles de la juventud,
fumo con ellos un cigarro
y les pido
que consuelen mis penas callejeras.

Sin darme cuenta
que también yo vivía en el exilio,
descarté tener la coherencia y la disciplina
que hubiese tenido un hombre libre en la ciudad.

Un viejo lobo,
consumido por el deseo
de destripar las ovejas,
descuartizar los conejos,
y muy a pesar de eso,
logra controlar brutales excesos.

Hay momentos de la vida,
donde callar
se convierte en culpa,
y hablar es una obligación.

Un deber civil.
Un desafío moral.
Un imperativo categórico
del cual no te puedes evadir.

Lucía Serrano

miércoles, 13 de septiembre de 2017

RECUERDO EL REMOLINO


RECUERDO EL REMOLINO

 

Entre el ojo y la noche,
         sobre las cumbres pequeñas,
                   en los umbrales de altamar,
allí recuerdo el remolino.
allí donde el lenguaje,
construye amablemente los silencios,
allí donde desvanecen las arenas del desierto,
donde las águilas esperan detrás de las mezquitas,
allí recuerdo el remolino y espero.
Allí donde toda la ola,
lucía iluminada,
y era blanca la espuma,
y feroz el movimiento de las aguas,
allí recuerdo el remolino y pienso,
en las entrañas mojadas de las vírgenes,
en el sudor de la piel azulada,
allí donde las mujeres
lavaban el oro y
                              cuidaban a los niños,
allí bailaban, un paso hacia delante,
y giros alucinados hacia la izquierda,
así llegamos al centro del remolino,
allí las estaciones conocidas, el tiempo.

 
Lucía Serrano

lunes, 11 de septiembre de 2017

NUESTROS CUERPOS - María Chévez


NUESTROS CUERPOS


Transcurren estas horas de mi cuerpo.
Guarda y fascina
en los gestos
un sabor.
Salitre y oro
un azar entre los tonos,
violencia de cyclamen y de vientos
soy en él, juguete del aire
donde construyo mi canto.
Cisne y alondra,
ritmo respiratorio,
cetrina sangre hacia el olvido.
Turbia
no cubro su belleza vegetal, árida.
Inventa grandiosos torbellinos y gira
desviste y encierra
--bestia perfumada entre quimeras—
un saber extraño.
Muere y despierta
espera entre los cedros.
Rumores
brillo
lujuria
bálsamo y sonido.
NUESTROS CUERPOS
extendidos en las zonas infinitas del poema.

María Chévez

De “Poesía cotidiana”

jueves, 18 de mayo de 2017

UN POEMA DE AMOR


UN POEMA DE AMOR


Quise escribir un poema de amor,
y un enigma, deslizó
suaves sonrisas en el papel.
Cómo decirle que nunca la amé,
que siempre de ella quise,
el dulce mirar de su voz,
ese cálido silencio,
y el rojizo alborotado
tirabuzones de fresa en su pelo.

Los encuentros y las esperas,
los volcanes y los miedos,
y versadas conversaciones
del futuro,
aderezadas por los celos.

¿Cómo escribirle un poema de amor?
si nunca la amé,
siempre de ella quise,
palabras en el vacío,
desencuentro de besos,
aire cruzando nuestros brazos
en celeste combinación de sexos.

¿Cómo amarla?, siempre la quise.
¿Cómo decirle?, siempre le dije.

Baila en mi retina, sirena,
y ella me dice:
no escribas poemas de amor, amado,
que yo siempre te quise.

Carlos Fernández del Ganso
De “Contando piedras”

lunes, 15 de mayo de 2017

CUANDO ERA UN NIÑO


CUANDO ERA UN NIÑO
 
Cuando era un niño amaba la noche.
Era de noche cuando soñaba cabalgar
en yeguas doradas espléndidas praderas.
 
Era de noche cuando mi padre y yo
hablábamos del miedo y el respeto
que le teníamos a la muerte.
 
Cuando mi padre y yo
nos encontrábamos
la noche era el silencio.
 
Él me decía tranquilo
y sin ninguna esperanza
que yo entendiera:
la gente en general
tiene miedo de todo
yo sólo tengo miedo
de la muerte.
 
Ni el frío ni el hambre
ningún sacrificio
me dan miedo.
Ni la maldad ni el odio ni la envidia
sólo su incalculable presencia oscura
me hace temblar.
 
Miguel Oscar Menassa
“La poesía y yo”