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miércoles, 10 de enero de 2024

NATURALEZA DEL FASTIDIO

 

NATURALEZA DEL FASTIDIO

 

 

Ni el pan de la razón ni el pan de locura

ni el pensamiento sólido ni el pensamiento líquido

saben tanto del hombre como el cráneo nublado

por el aburrimiento.

 

Es un vapor que emana de toda la tristeza

depositada adentro como una nebulosa,

poblada por los blancos microbios de la muerte

como el gas de la asfixia.

 

Sale a la calle a ver la sombra de su amada,

y sólo ve zapatos por todos los paseos,

rostros picados por la peste, arrugas:

un mundo envejecido.

 

Sólo se ve a sí mismo fuerte y libre

con su dura corteza de fanáticos,

asistiendo a la muerte de los otros,

al paso real del tiempo.

 

Pasan enamorados deseándose eternos,

banqueros llenos del hambre del pobre,

mujeres con las llagas bajo el lujo.

Pasan los infelices.

 

Ricos, menesterosos, asesinos,

ladrones, pervertidos, todos pasan

con la seguridad de vivir siempre

pasando a mejor vida.

 

Se oyen los juramentos del amor. El galán

que dice: “Yo me muero por ti”, debe matarse,

debe dejar en orden la ropa blanca y negra

que ha de ponerse al irse.

 

Pero no esté jurando como un perro a la luna.

Todo ha de hacerse ahora que el tiempo está pasando.

Ahora que hay un poco de sol bajo las venas.

Todo ha de hacerse ahora.

 

El vidente que guarda la muerte en sus pupilas,

todo lo ve más claro bajo el aburrimiento.

Por eso ve detrás de los rostros la nada,

como si fuera un adivino.

 

Si los huesos terminan en trigo o en carbón,

el pensamiento en cambio se nutre del hastío.

La carrera es difícil. Corramos hasta el fin

para saber qué pasa.

 

Gonzalo Rojas

Cuadro: "Encuentro imposible" de Miguel Oscar Menassa

 

 

 

 

lunes, 11 de diciembre de 2023

A QUIEN VELA TODO SE REVELA

 


A QUIEN VELA TODO SE REVELA

 

 

Bello es dormir al lado de una mujer hermosa,

después de haberla conocido

hasta la saciedad. Bello es correr desnudo

tras ella, por el césped de los sueños eróticos.

Pero es mejor velar, no sucumbir

a la hipnosis, gustar la lucha de las fieras

detrás de la maleza, con la oreja pegada

a la espalda olorosa,

la mano como víbora en los pechos

de la durmiente, oírla

respirar, olvidada de su cuerpo desnudo.

Después, llamar a su alma

y arrancarla un segundo de su rostro,

y tener la visión de lo que ha sido

mucho antes de dormir junto a mi sangre,

cuando erraba en el éter,

como un día de lluvia.

Y, aún más, decirle: “Ven,

sal de tu cuerpo. Vámonos de fuga.

Te llevaré en mis hombros, si me dices

que, después de gozarte y conocerte,

todavía eres tú, o eres la nada”.

Bello es oír su voz: “Soy una parte

de ti, pero no soy

sino la emanación de tu locura,

la estrella del placer, nada más que el fulgor

de tu cuerpo en el mundo”.

Todo es cosa de hundirse,

de caer hacia el fondo, como un árbol

parado en sus raíces, que cae, y nunca cesa

de caer hacia el fondo.

 

Gonzalo Rojas

Cuadro: "Rebelión de vocablos" de Miguel Oscar Menassa

 

 

lunes, 24 de mayo de 2021

PERDÍ MI JUVENTUD EN LOS BURDELES

 


PERDÍ MI JUVENTUD EN LOS BURDELES

 

 

Perdí mi juventud en los burdeles

pero no te he perdido

ni un instante, mi bestia,

máquina del placer, mi pobre novia

reventada en el baile.

 

Me acostaba contigo,

mordía tus pezones furibundo,

me ahogaba en tu perfume cada noche,

y al alba te miraba

dormida en la marea de la alcoba,

dura como una roca en la tormenta.

 

Pasábamos por ti como las olas

todos los que te amábamos. Dormíamos

con tu cuerpo sagrado.

Salíamos de ti paridos nuevamente

por el placer, al mundo.

 

Perdí mi juventud en los burdeles,

pero daría mi alma

por besarte a la luz de los espejos

de aquel salón, sepulcro de la carne,

el cigarro y el vino.

 

Allí, bella entre todas,

Reinabas para mí sobre las nubes

de la miseria.

 

A torrentes tus ojos despedían

rayos verdes y azules. A torrentes

tu corazón salía hasta tus labios,

latía largamente por tu cuerpo,

por tus piernas hermosas

y goteaba en el pozo de tu boca profunda.

 

Después de la taberna,

a tientas por la escala,

maldiciendo la luz del nuevo día,

demonio a los veinte años,

entré al salón esa mañana negra.

 

Y se me heló la sangre al verte muda,

rodeada por las otras,

mudos los instrumentos y las sillas,

y la alfombra de felpa, y los espejos

copiaban en vano tu hermosura.

 

Un coro de rameras te velaba

de rodillas, oh hermosa

llama de mi placer, y hasta diez velas

honraban con su llanto el sacrificio,

y allí donde bailaste

desnuda para mí, todo era olor

a muerte.

 

No he podido saciarme nunca en nadie,

porque yo iba subiendo, devorado

por el deseo oscuro de tu cuerpo

cuando te hallé acostada boca arriba,

y me dejaste frío en lo caliente,

y te perdí, y no pude

nacer de ti otra vez, y ya no pude

sino bajar terriblemente solo

a buscar mi cabeza por el mundo.

 

Gonzalo Rojas

 Cuadro: Pablo Picasso

miércoles, 15 de abril de 2020

OSCURIDAD HERMOSA


OSCURIDAD HERMOSA



Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.

Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.

Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible, tan hermosa
que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.

Gonzalo Rojas