DEJAME ESTA VOZ
Déjame esta voz que tengo,
Lo mismo que a la pampa le
dejan
Sus matorrales de deseo,
Sus ríos secos colgando de
las piedras.
Déjame vivir como acero
mohoso,
Sin puño, tirado en las
nubes;
No quiero saber de la
gloria envidiosa
Con rabo y cuernos de
ceniza.
Un anillo tuve de luna
Tendida en la noche a
comienzos de otoño;
Lo di a un mendigo tan
joven
Que sus ojos parecían dos
lagos.
Me ahogué en fin, amigos;
Ahora duermo donde nunca
despierte,
No saber más de mí mismo
es algo triste;
Dame la guitarra para
guardar las lágrimas.
Luis Cernuda
Cuadro: "Rebelión de vocablos" de Miguel O. Menassa

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