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domingo, 20 de marzo de 2022

RENUNCIO A LA LUNA

 


RENUNCIO A LA LUNA

 

 

Los hombres sufren, callan y se odian

un poco más. Sus manos, aunque heridas,

las llaves que dan vuelta al provenir custodian

y hacen girar las ruedas menudas de sus vidas.

 

Manejan la herramienta ciega de la esperanza.

Apenas sin saberlo, el mañana elaboran.

Lo que crea su esfuerzo su mano no lo alcanza.

Luz desde la tiniebla para otros atesoran.

 

Sobre su espalda pisa la alegría.

En su carne el rebaño del vivir se alimenta.

El agua más hermosa surtió de su sequía.

La calma más fecunda nació de su tormenta.

 

Donde hay una conquista, una luz, una hermosa

verdad edificada, hubo un esfuerzo humano.

Vivir en paz la vida es cortar una rosa

que debe su perfume a una doliente mano.

 

Me duelen esas piedras colgadas como plumas

del aire, igual que alas o que lirios crecidos.

Una ola de llantos traslucen sus espumas.

Siento por los sillares una humedad de olvidos.

 

Veo los invisibles desfiles de inorados

héroes, de silenciosos hacedores de historia.

Estoy junto a la lenta masa de los ahogados

por los que sale a flote una victoria.

 

Estoy junto a los árboles del miedo,

junto al zarzal de prorrumpir oscuro.

Con los que en la tiniebla tantearon me quedo,

con los que levantaron la verdad como un muro.

 

Lo mejor de la vida no ha costado

más que dolor. Dolor es el asiento

del mundo que ahora crece. El otro lado

de la moneda es el dolor sin cuento.

 

El eje de la tierra es esa aguja.

Cada felicidad costó una herida.

Todo lo que progresa la lágrima lo empuja.

De pena son las ruedas de la vida.

 

Quiero aprender a ver en cada cosa

con que gozo o me alegro, el cimiento del luto.

Una gota de sangre hay que se posa

sobre todo lo blanco, como un rojo atributo.

 

Cada paso adelante, una condena,

cada minuto de alegría, un llanto;

cada sonrisa breve, un a gran pena;

cada seguridad un ciego espanto.

 

Sólo el dolor es el padre del mundo.

Sólo la pena trágica nodriza.

No hay río como el llanto, de fecundo,

ni agua mejor la tierra fertiliza.

 

Cuesta tanto avanzar, a tanto precio

hay que pagar un poco de ventura

que el hombre, ese funámbulo subido en el trapecio de la vida,

está a punto de saltar de su altura

 

y elegir el gran hueco de la nada, el oficio

de estrellarse de bruces en el suelo,

poner punto final al ejercicio

de falsas alas y de falso cielo.

 

No se puede seguir haciendo daño

en aras de una abstracta, quimérica alegría,

mientras crece un rebaño

de angustia cada día.

 

Perder más que ganar. Eso prefiero.

Perder rencor, miseria, odio en las vidas.

Perder esos fantasmas que hoy tienen prisionero

al hombre, que hoy enconan sus heridas.

 

La guerra que levanta su esqueleto

bajo el faldón de tanto frac gastado.

El odio que partea el feto

de lo desesperado.

 

El hambre, triste pie que pisa

por el mundo. El dolor, que a tanto ser acuna.

Mientras exista un niño sin pan y sin sonrisa

yo renuncio a la luna.

 

Leopoldo de Luis

Cuadro: Paisaje con luna de Van Gogh

 

domingo, 28 de febrero de 2021

LAS CAMPANAS - "POESÍA Y PINTURA"


 Publicamos en  el apartado de "POESÍA Y PINTURA", publicamos un poema de Rosalía de Castro  y un óleo de Vincent Van Gogh.


 

LAS CAMPANAS

 

 Yo las amo, yo las oigo,

cual oigo el rumor del viento,

el murmurar de la fuente

o el balido de cordero.

 

Como los pájaros, ellas,

tan pronto asoma en los cielos

el primer rayo del alba,

le saludan con sus ecos.

 

Y en sus notas, que van prolongándose

por los llanos y los cerros,

hay algo de candoroso,

de apacible y de halagüeño.

 

Si por siempre enmudecieran,

¡qué tristeza en el aire y el cielo!

¡Qué silencio en la iglesia!

¡Qué extrañeza entre los muertos!

 

Rosalía de Castro

Cuadro: Van Gogh

 

 

viernes, 7 de agosto de 2020

LOS MINEROS SALIERON DE LA MINA...


 

LOS MINEROS SALIERON DE LA MINA…

 

 

Los mineros salieron de la mina

remontando sus ruinas venideras,

fajaron su salud con estampidos

y, elaborando su función mental,

cerraron con sus voces

el socavón, en forma de síntoma profundo.

 

¡Era de ver sus polvos corrosivos!

¡Era de oír sus óxidos de altura!

Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca (¡Es

formidable!)

 

El orden de sus túmulos,

sus inundaciones plásticas, sus respuestas corales,

agolpáronse al pie de ígneos percances

y airente amarillura conocieron los trístidos y tristes,

imbuidos

del metal que se acaba, del metaloide pálido y pequeño.

 

Craneados de labor,

y calzados de cuero de vizcacha

calzados de senderos infinitos,

y los ojos de físico llorar,

creadores de la profundidad,

saben, a cielo intermitente de escalera,

bajar mirando para arriba,

saben subir mirando para abajo.

 

¡Loor al antiguo juego de su naturaleza,

a sus insomnes órganos, a su saliva rústica!

¡Temple, filo y punta, a sus pestañas!

¡Crezcan la yerba, el liquen y la rana en sus adverbios!

¡Felpa de hierro a sus nupciales sábanas!

¡Mujeres hasta abajo, sus mujeres!

¡Mucha felicidad para los suyos!

¡Son algo portentoso, los mineros

remontando sus ruinas venideras,

elaborando su función mental

y abriendo con sus voces

el socavón, en forma de síntoma profundo!

¡Loor a su naturaleza amarillenta,

a su linterna mágica,

a sus cubos y rombos, a sus percances plásticos,

a sus ojazos de seis nervios ópticos

y a sus hijos que juegan en la iglesia

y a sus tácitos padres infantiles!

¡Salud, oh creadores de la profundidad!... (Es

formidable)

 

César Vallejo

Cuadro: Vincent Van Gohg

miércoles, 29 de julio de 2020

ABSOLUTA



ABSOLUTA

Color de ropa antigua. Un julio a sombra,
y un agosto recién segado. Y una
mano de agua que injertó en el pino
resinoso de un tedio malas frutas.

Ahora que has anclado, oscura ropa,
tornas rociada de un suntuoso olor
a tiempo, a abreviación… y he cantado
el proclive festín que se volcó.

Mas ¿no puedes, Señor, contra la muerte,
contra el límite, contra lo que acaba?
¡Ay, la llaga en color de ropa antigua,
cómo se entreabre y huele a miel quemada!

¡Oh unidad excelsa! ¡Oh lo que es uno por todos!
¡Amor contra el espacio y contra el tiempo!
Un latido único de corazón;
un solo ritmo: ¡Dios!

Y al encogerse de hombros los linderos
en un bronco desdén irreductible,
hay un riego de sierpes
en la doncella plenitud del 1.
¡Una arruga, una sombra!

César Vallejo
Cuadro: Vincent Van Gogh

jueves, 2 de julio de 2020

DESHACED ESE VERSO


DESHACED ESE VERSO.

I
Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía, 
eso
será la poesía.

II
Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
cuándo te darás a todos… a todos,
al príncipe y al paria,
a todos…
sin ritmo y sin palabras!


III
Sistema, poeta, sistema.
Empieza por contar las piedras,
luego contarás las estrellas.

IV
Ni de tu corazón,
ni de tu pensamiento,
ni del horno divino de Vulcano
han salido tus alas.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde
te ha clavado
un ensueño…
una pluma de amor en el costado.

V
No andes errante…
y busca tu camino.
--Dejadme--.
Ya vendrá un viento fuerte
que me lleve a mi sitio.

León Felipe
Autor del cuadro: Vincent Van Gogh

sábado, 27 de junio de 2020

CON LAS PIEDRAS SAGRADAS



CON LAS PIEDRAS SAGRADAS



Con las piedras sagradas
de los templos caídos
grava menuda hicieron
los martillos
largos
de los picapedreros analíticos.
Después,
sobre esta grava, se ha vertido
el asfalto negro y viscoso
de los pesimismos.
Y ahora… ahora, con esta mezcla extraña,
se han abierto calzadas y caminos
por donde el cascabel de la esperanza
acelera su ritmo.

León Felipe 


jueves, 25 de junio de 2020

ROMERO SOLO



ROMERO SOLO

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

León Felipe




jueves, 18 de junio de 2020

RENUNCIO A MORIR



RENUNCIO A MORIR


Era el otoño y la hoja de aquel árbol
temblaba. También yo, también nosotros
teníamos un temblor nuevo, una nueva
y enfebrecida tarde. Como el mar
que rompe hacia las rocas y las vence,
así serás tú, estudiante. Conocía
tu soledad, tu  cuerpo, desde antes
de ver tu cuerpo y ver tu soledad.
“¿Estudias muchos?” “Estudio poco”. “¿Vives
poco?” “No, vivo mucho”. Parecía
que tus palabras me arrastraban,
era todo tan nuestro de verdad, tan bello
de verdad, tan sencillo. Me acordaba
de aquel niño lejano que aún creía
en Dios, en sus milagros. (Madre, madre,
un día vendrá Dios hasta los pobres
y hará justicia). Mientras, era el campo,
fijamente mirábamos el campo
verde, universitario, lentamente
se humedecía la yerba. Era de oro
la hoja del árbol y temblaba, era
no sé de qué tu corazón y abría
sus puertas a la yerva verde y húmeda.
Náufragos del jardín, resucitábamos,
llegábamos a amarnos, me perdía,
me salvaba, dudé, toqué las llagas
de aquel paisaje con los dedos como
se toca un árbol, una flor, un cuerpo:
para creer. Olía a vida. Se
respiraba la vida. De repente
alguien, en viento nos dejó sin libros,
nos hizo dioses. Y quedamos solos,
frente a frente, mirando aquellos campos
solitarios, y libres, y vencidos,
a nuestros pies. Podía renunciarse
a morir ante aquel milagro. “Pero
¿me escuchas, me comprendes, vas conmigo?

Era el otoño y la hoja de aquel árbol,
que era de oro de verdad, temblaba.

Carlos Sahagún


martes, 16 de junio de 2020

FLORES Y GUSANOS


FLORES Y GUSANOS


Dejen dar a las flores un paseo
en lunes, para que pueda ver
diez margaritas en un florero azul
con, quizás una hormiga roja
trepando hacia el centro de oro.
Un pedazo de campo en mi mesa,
cerca de los gusanos que se agitan deslumbrados,
moviéndose en el fondo de su viscosidad,
moviéndose en lo profundo del abdomen de dios,
moviéndose como aceite en el agua
deslizándose al través de la buena tierra.

Las margaritas crecen salvajes
como palomitas de maíz.
Ellas son la promesa de dios en el campo.
Soy  tan feliz de amarlas, margaritas.
Así como ustedes de ser amadas,
y encontrarlas mágicas, como un secreto
del indolente campo.
Si todo el mundo recogiera margaritas
las guerras terminarían, cesaría el frío común,
el desempleo terminaría, el mercado monetario se mantendría estable y no habría flotación de ninguna moneda.

Escucha mundo.
Si te tomaras el tiempo de recoger
las flores blancas de corazón cobrizo,
todo estaría mejor.
Ellas son humildes, son tan buenas como la sal.
Si alguien las hubiera llevado diariamente
al cuarto de Van Gogh, su oreja se hubiera quedado en su sitio.

Me gusta pensar que nadie moriría nunca mas
si todos creyéramos en las margaritas,
pero los gusanos lo saben mejor, ¿no es cierto?
Ellos se deslizan en el oído del cadáver
escuchando sus grandes suspiros.

Anne Sexton
Autor del cuadro: Vincent Van Gogh