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domingo, 15 de febrero de 2026

AMOR

 

 


AMOR

 

El amor está en las rosas,

cestas de regalo

las rosas son el amor,

cupido anda entre las cosas,

y hace de ellas una flor.

 

A veces despierta un nido,

y a veces se va a vagar,

y anda en el viento, en el ruido,

en el bosque y en el mar.

 

Hace despertar los truenos,

y hace rugir los leones,

y forma jardines buenos

dentro de los corazones.

 

Es la voz, la voz errante

que no encuentra su vocablo,

y expresa el ángel flotante

o expresa el prófugo diablo.

 

Se extenúa, se propaga,

se multiplica, se vierte,

y es profunda, triste, vaga,

toda vida o toda muerte.

 

Anda errante un silfo extraño

que llena mi alma invasora

con las perlas de la hora

y los diamantes del año.

 

Yo al silfo lo he visto. Y es

todo perlas y brillantes.

Las perlas se llaman: antes,

y los brillantes: después.

 

Rubén Darío

Cuadro: "Amantes" de Renoir

viernes, 9 de enero de 2026

LA GITANILLA

 


LA GITANILLA

 

Maravillosamente danzaba. Los diamantes

negros de sus pupilas vertían su destello;

era bello su rostro, era un rostro tan bello

como el de las gitanas de Miguel Cervantes.

 

Ornábase con rojos claveles detonantes

la redondez obscura del casco del cabello,

y la cabeza, firme sobre el bronce del cuello,

tenía la pátina de las horas errantes.

 

Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras

las vagas aventuras y las errantes horas,

volaban los fandangos, daba el clavel fragancia;

 

la gitana, embriagada de lujuria y cariño,

sintió cómo caía dentro de su corpiño

el bello luis de oro del artista de Francia.

 

Rubén Darío

Cuadro: "Pájaro de luz" de Miguel O. Menassa

sábado, 25 de mayo de 2024

DIVINA PSIQUIS, DULCE MARIPOSA INVISIBLE...

 

DIVINA PSIQUIS, DULCE MARIPOSA INVISIBLE…

 

¡Divina Psiquis, dulce mariposa invisible

que desde los abismos has venido a ser todo

lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible

forma la chispa sacra de la estatua de lodo!

 

Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra

y prisionera vives en mí de extraño deseo;

te reducen a esclava mis sentidos en guerra

y apenas vagas libre por el jardín del sueño.

 

Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias,

te sacudes a veces entre imposibles muros,

y más allá de todas las vulgares conciencias

exploras los recodos más terribles y obscuros.

 

Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres

bajo la viña en donde nace el vino del Diablo.

Te posas en los senos, te posas en los vientres

que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo.

 

A Juan virgen y a Pablo militar y violento,

a Juan que nunca supo del supremo contacto;

a Pablo el tempestuoso que halló a Cristo en el viento,

ya Juan ante quien Hugo se queda estupefacto.

 

Entre la catedral y las ruinas paganas

vuelas, ¡oh Psiquis, oh alma mía!

–como decía

aquel celeste Edgardo,

que entró en el paraíso entre un son de campanas

y un perfume de nardo-,

entre la catedral

y las paganas ruinas

repartes tus dos alas de cristal,

tus dos alas divinas.

Y de la flor

que el ruiseñor

canta en su griego antiguo, de la rosa,

vuelas, ¡oh, Mariposa!,

a posarte en un clavo de nuestro Señor.

 

Rubén Darío

 

martes, 19 de enero de 2021

A GOYA - "POESÍA YPINTURA"

 En el apartado de "POESÍA Y PINTURA", publicamos un poema de Rubén Darío y una obra de Francisco de Goya.


A GOYA

 

– XXVIII –

Poderoso visionario,
raro ingenio temerario,
por ti enciendo mi incensario.

Por ti, cuya gran paleta,
caprichosa, brusca, inquieta,
debe amar todo poeta;

por tus lóbregas visiones,
tus blancas irradiaciones,
tus negros y bermellones;

por tus colores dantescos,
por tus majos pintorescos,
y las glorias de tus frescos.

Porque entra en tu gran tesoro
el diestro que mata al toro,
la niña de rizos de oro,

y con el bravo torero,
el infante, el caballero,
la mantilla y el pandero.

Tu loca mano dibuja
la silueta de la bruja
que en la sombra se arrebuja,

y aprende una abracadabra
del diablo patas de cabra
que hace una mueca macabra.

Musa soberbia y confusa,
ángel, espectro, medusa.
Tal aparece tu musa.

Tu pincel asombra, hechiza,
ya en sus claros electriza,
ya en sus sombras sinfoniza;

con las manolas amables,
los reyes, los miserables,
o los cristos lamentables.

En tu claroscuro brilla
la luz muerta y amarilla
de la horrenda pesadilla,

o hace encender tu pincel
los rojos labios de miel
o la sangre del clavel.

Tienen ojos asesinos
en sus semblantes divinos
tus ángeles femeninos.

Tu caprichosa alegría
mezclaba la luz del día
con la noche oscura y fría:

Así es de ver y admirar
tu misteriosa y sin par
pintura crepuscular.

De lo que da testimonio:
por tus frescos, San Antonio;
por tus brujas, el demonio.

Rubén Darío

Frescos de San Antonio: Francisco de Goya

viernes, 1 de mayo de 2020

LO FATAL


LO FATAL


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos, 
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde de vamos,
ni de dónde venimos!...

Rubén Darío

domingo, 26 de enero de 2020

VOY A CONFIARTE, AMADA...



VOY A CONFIARTE, AMADA…


Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que más me martirizan. Es el caso
que a las veces de mi ceño
tiene en un punto mismo
de cólera y esplín fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atas, medio sonámbulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compás sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrías,
de vocablos sangrientos,
que me suele enseñar la musa pálida,
la triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¿Qué se hace! ¡Boberías
de soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos…  

Rubén Darío

domingo, 12 de enero de 2020

PASA Y OLVIDA


PASA Y OLVIDA
Ese es mi mal: soñar…


Peregrino que vas buscando en vano
un camino mejor que  tu camino,
¿cómo quieres que yo te dé la mano,
si mi signo es tu signo, Peregrino?

No llegarás jamás a tu destino;
llevas la muerte en ti como el gusano
que te roe lo que tienes de humano…,
¡lo que tienes de humano y de divino!

Sigue tranquilamente, ¡oh caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas…

… Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar,
te empeñas en aventar la llama de tu vida.

Rubén Darío

viernes, 10 de enero de 2020

CUANDO LLEGUES A AMAR...


CUANDO LEGUES A AMAR…


Cuando llegues a amar, si no has amado,
sabrás que en este mundo
es el dolor más grande y más profundo
ser a un tiempo feliz y desgraciado.

Corolario: el amor es un abismo
de luz y sombra, poesía y prosa,
y en donde se hace la más cara cosa
que es reír y llorar a un tiempo mismo.

Lo peor, lo más terrible,
es que vivir sin él es imposible.


Rubén Darío 

jueves, 9 de enero de 2020

LA BAILARINA DE LOS PIES DESNUDOS


LA BAILARINA DE LOS PIES DESNUDOS

Iba, en un paso rítmico y felino
a avances dulces, ágiles o rudos,
con algo de animal y de divino
la bailarina de los pies desnudos.

Su falda era la falda de las rosas,
en sus pechos había dos escudos…
Constelada de casos y de cosas…
La bailarina de los pies desnudos.

Bajaban mil deleites de los senos
hacia la perla hundida del ombligo,
e iniciaban propósitos  de obscenos
azúcares de fresa y miel de higo.

A un lado de la silla gestatoria
estaban mis bufones y mis mudos…
¡Y era toda Selene y Anactoria
la bailarina de los pies desnudos!

Rubén Darío


miércoles, 8 de enero de 2020

VENUS - Rubén Darío


VENUS


En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevaba en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.

“¡Oh, reina rubia! ¿díjele?, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida, 

y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar”.
El aire de la noche refresca la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.

Rubén Darío


domingo, 5 de enero de 2020

LA ROSA NIÑA



LA ROSA NIÑA


Cristal, oro y rosa. Alba en Palestina.
Salen los tres reyes de adorar al rey,
flor de infancia llena de una luz divina
que humaniza y dora la mula y el buey.

Baltasar medita, mirando la estrella
que guía en la altura. Gaspar sueña en
la visión sagrada. Melchor ve en aquella
visión la llegada de un mágico bien.

Las cabalgaduras sacuden los cuellos
cubiertos de sedas y metales. Frío
matinal refresca belfos de camellos
húmedos de gracia, de azul y rocío.

Las meditaciones de la baba sabia
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.

¿De dónde vinieron a la Epifanía?
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India? Es en vano
cavilar. Vinieron de la luz del Día,
del Amor. Inútil pensar. Tertuliano.

El fin anunciaban de un gran cautiverio
y el advenimiento de un raro tesoro.
Traían un símbolo de triple misterio,
portando el incienso, la mirra y el oro.

En las cercanías de Belén se para
el cortejo. ¿A causa? A causa de que
una dulce niña de belleza rara
surge ante los magos, todo ensueño y fe.

¡Oh reyes! ¿Les dice? Yo soy una niña
que oyó a los vecinos pastores cantar,
y desde la próxima florida campiña
miró vuestro regio cortejo pasar.

Yo sé que ha nacido Jesús Nazareno,
que el mundo está lleno de gozo por El,
y que es tan rosado, tan lindo y tan bueno,
que hace al sol más sol, y a la miel más miel.

Aún no llega el día… ¿Dónde está el establo?
Prestadme la estrella para ir a Belén.
No tengáis cuidado que la apague el diablo,
con mis ojos puros la cuidaré bien.

Los magos quedaron silenciosos. Bella
de toda belleza, a Belén tornó
la estrella y la niña, llevada por ella
al establo, cuna de Jesús, entró.

Pero cuando estuvo junto a aquel infante,
en cuyas pupilas miró a Dos arder,
se quedó pasmada, pálido el semblante,
porque no tenía nada que ofrecer.

La Madre miraba a su niño lucero,
las dos bestias buenas daban su calor;
sonreía el santo viejo carpintero,
la niña estaba temblando de amor.

Allí había oro en cajas reales,
perfumes en frascos de hechura oriental,
incienso en copas de finos metales,
y quesos, y flores, y miel de panal.

Se puso rosada, rosada, rosada…
ante la mirada del niño Jesús.
(Felizmente que era su  madrina un hada,
de Anatole France o el doctor Mardrús).

¡Qué dar a ese niño, qué dar sino ella!
¿Qué dar a ese tierno divino Señor?
Le hubiera ofrecido la mágica estrella,
la de Baltasar, Gaspar y Melchor…

mas a los influjos del hada amorosa,
que supo el secreto de aquel corazón,
se fue convirtiendo poco a poco en rosa,
en rosa más bella que las de Sarón.

La metamorfosis fue santa aquel día
(la sombra lejana de Ovidio aplaudía),
pues la dulce niña ofreció al Señor,
que le agradecía y le sonreía,
en la melodía de la Epifanía,
su cuerpo hecho pétalos y su alma hecha olor.

Rubén Darío

miércoles, 4 de diciembre de 2019

DE OTOÑO - Rubén Darío


DE OTOÑO


Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Esos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.

Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!

Rubén Darío

miércoles, 27 de noviembre de 2019

QUE EL AMOR NO ADMITE CUERDAS REFLEXIONES - Rubén Darío



QUE EL AMOR NO ADMITE CUERDAS REFLEXIONES


Señora, el Amor es violento,
y cuando nos transfigura
nos enciende el pensamiento
la locura.

No pidas paz a mis brazos
que a los tuyos tienen presos:
son de guerra mis abrazos
y son de incendio mis besos;
y sería vano intento
el tornar mi mente obscura
si me enciende el pensamiento
la locura.

Clara está la mente mía
de llamas de amor, señora,
como la tienda del día
o el palacio de la aurora.

Y al perfume de tu ungüento
te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento
la locura.

Mi gozo tu paladar
rico panal conceptúa,
como en el santo Cantar:
Mel et lac sub lengua tua.
La delicia de tu aliento
en tan divino vaso apura,
y me enciende el pensamiento
la locura.

Rubén Darío

sábado, 23 de noviembre de 2019

AMO, AMAS -Rubén Darío


AMO, AMAS

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo.
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.

Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

Rubén Darío

jueves, 7 de noviembre de 2019

A MARGARITA DEBAYLE - Rubén Darío


A MARGARITA DEBAYLE


Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: “¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te halle´;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?”.

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
“Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad”.

Y el rey clama: “¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar”.

Y ella dice: “No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté”.

Y el papá dice enojado:
“Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver”.

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: “En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí”.

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

***

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío





martes, 28 de mayo de 2019

SALVADOR DÍAZ MIRÓ - Rubén Darío


SALVADOR DÍAZ MIRÓ
                                     
Tu cuarteto es cuadriga de águilas bravas
que aman las tempestades, los Océanos;
las pesadas tizonas, las férreas clavas,
son las amas forjadas para tus manos.

Tu idea tiene cráteres y vierte lavas;
del Arte, recorriendo montes y llanos,
van tus rudas estrofas, jamás esclavas,
como un tropel de búfalos americanos.

Lo que suena en tu lira lejos resuena,
como  cuando habla el bóreas, o cuando truena.
¡Hijo del Nuevo Mundo! La humanidad

Oiga, sobre la frente de las naciones
la hímnica pompa lírica de tus canciones
que saludan triunfantes la Libertad

Ruben Darío

viernes, 24 de mayo de 2019

MARGARITA - Rubén Darío


MARGARITA

In memoriam…

¿Recuerdas que querías ser una Margarita
Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos, en la primera cita,
en una noche alegre que nunca volverá.

Tus labios escarlatas de púrpura maldita
sorbían el champaña del fino baccarat;
tus dedos deshojaban la blanca margarita,
“Sí… no… sí… no….”, ¡y sabías que te adoraba ya!

Después, ¡oh flor de Histeria!, llorabas y reías,
tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;
tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces días,
la Muerte, la celosa, por ver si me querías,
¡como a una margarita de amor de deshojo!

Rubén Darío


sábado, 23 de febrero de 2019

RIMA XI - Rubén Darío





RIMA XI


Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que más me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceño
tiene en un punto mismo
de cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Qué me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compás sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus cláusulas y ritmos
las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrías,
de vocablos sangrientos,
que me suele enseñar la musa pálida,
la triste musa de los días negros!
Yo soy así ¡Qué se hace! ¡Boberías
de soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos…

Rubén Darío