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sábado, 25 de enero de 2025

LA BARCA MILAGROSA

 

LA BARCA MILAGROSA

 

Preparadme una barca como un gran pensamiento…

La llamarán “La sombra” unos, otros “La Estrella”.

No ha de estar al capricho de una mano o de un viento:

Yo la quiero consciente, indominable y bella!

 

La moverá el gran ritmo de un corazón sangriento

de vida sobrehumana; he de sentirme en ella

Fuerte como en los brazos de Dios! En todo viento,

en todo mar templadme su prora de centella!

 

La cargaré de toda mi tristeza, y, sin rumbo,

iré como la rota corola de un Nelumbo

por sobre el horizonte líquido de la mar…

 

barca, alma hermana; hacia qué tierras nunca vistas,

de hondas revelaciones, de cosas imprevistas

iremos?... yo ya muero de vivir y soñar…

 

Delmira Agustini

De “Elegías dulces”

Cuadro: "Nocturno del mar" de Miguel Oscar Menassa

domingo, 26 de enero de 2020

PLEGARIA


               
PLEGARIA


-Eros: ¿acaso no sentiste nunca
Piedad de las estatuas?
Se dirían crisálidas de piedra
de yo no sé qué formidable raza
en una eterna espera inenarrable.
Los cráteres dormidos de sus bocas
dan la ceniza negra del Silencio,
mana de las columnas de sus hombros
la mortaja copiosa de la Calma,
y fluye de sus órbitas la noche:
víctimas del futuro o del misterio,
en capullos terribles y magníficos
esperan a la Vida o la Muerte.
Eros: ¿acaso no sentiste nunca
Piedad de las estatuas?
                      
Piedad para las vidas
Que no doran a fuego tus bonanzas
ni riegan o desgajan tus tormentas;
Piedad para los cuerpos revestidos
del armiño solemne de la Calma,
y las frentes en luz que sobrellevan
grandes lirios marmóreos de pureza,
pesados y glaciales como témpanos;
Piedad para las manos enguantadas
de hielo, que no arrancan
los frutos deleitosos de la Carne
ni las flores fantásticas del alma;
Piedad para los ojos que aletean
espirituales párpados:
escamas de misterio,
Negros telones de visiones rosas…
¡Nunca ven nada por mirar tan lejos!
Piedad para las pulcras cabelleras
-Místicas aureolas-
Peinadas como lagos
que nunca airea el abanico negro,
negro y enorme de la tempestad;
Piedad para los ínclitos espíritus
tallados en diamante,
altos, claros, extáticos
pararrayos de cúpulas morales;
Piedad para los labios como engarces
celestes donde fulge
invisible la perla de la Hostia;
-Labios que nunca fueron,
que no apresaron nunca
un vampiro de fuego
con más sed y más hambre que un abismo-
Piedad para los sexos sacrosantos
que acoraza de una
hoja de viña astral la Castidad;
Piedad para las plantas imantadas
de eternidad que arrastran
por el eterno azur
las sandalias quemantes de sus llagas;
Piedad, piedad, piedad
para todas las vidas que defiende
de tus maravillosas intemperies
el mirador enhiesto del Orgullo:
Apúntales tus soles o tu rayos!

Eros: ¿acas0 no sentiste nunca
Piedad de las estatuas?...

Delmira Agustini