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martes, 4 de abril de 2017

UN HOMBRE


UN HOMBRE

 

Un hombre errante
desnudo de rencor y odio
apresado en la interrogación
¿por qué la muerte, el olvido, la esencia errática?
un hombre anclado en el retroceso de las horas.

 
Un hombre sin condición, sin límites
detenido en un laberinto de cruces sin retorno
en la carencia suspendida, en el halo de la ignorancia.

 
Y las horas y los días,
deambulan por las turbias azucenas plateadas
transitan el almanaque vacío de gentes,
de palabras y números.

 
Pero si rebuscamos
en la esencia de nuestra alma
si levantamos la piedra detenida en el camino,
hallaremos al desconocido que nos escucha,
alguien con quien conversar en la soledad.

 
Esther Núñez Roma
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

 

 

domingo, 2 de abril de 2017

SOY COBARDE


SOY COBARDE

Cuando las heridas yacen en el pecho del niño,
y la luz ciega las mentes obscenas
ante el horror del fuego secando los ríos,
envenenando los campos.

La angustia del llanto puesto en palabras
palabras de súplica
súplica ante un dios, ante Dios
como la única  salida
como el único resquicio,
cuando la inmensidad de la noche
hace creer en El.

Nadie oye el palpitar de la soledad,
nadie escucha los latidos quebrantados,
nadie es capaz de parar la guerra,
ni siquiera cuando un niño
clama a Dios,
con su voz ,
con una voz de dolor,
unos ojos abiertos al peor de los horrores.

Ante la estupefacción inerme
los hombres del podio alzan la vista
a lo inexorable de su garganta
y desde su atalaya no alcanzan a ver la muchedumbre,
sus manos perdidas sin el tacto de una piel
agarran con fuerza la pólvora de sus gemidos
como única caricia entre las sábanas.

Sus llantos ni sofocados, ni conciliados
perduran en aquel cachivache de plomo distanciado
sin poder terminar la batalla.
En aquel cachivache reflejando la insolencia
de besos ausentes al levantamiento
de una mano dura,
aún siguen debatiéndose en el cruel enredo
de las miradas alejadas a su paso
en busca del heno.

No, no pueden parar la guerra
aunque un niño clame a Dios.
Aunque la voz del niño retumbe
en la faz de la tierra
y mueva los latidos de todos los corazones
debatiendo las heridas ante Dios.

Esos hombres siguen en la sombra que les da su propio sol,
acallando temblores de pasiones soslayadas
en la cuna tras la traición,
su mirada traspasa el fulgor de las hogueras
ante la lanza de las vanidades.

No, no pueden parar la guerra.

Gloria Gómez Candanedo
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

jueves, 30 de marzo de 2017

SOY UNA PECATRIZ


SOY UNA PECATRIZ

 
Detesto las lágrimas a escondidas
poseer un alma dolorida
presumir de grandes heridas
sin ver otro porvenir.

 
Y amo los abrazos sin prisa
recrearme en tu sonrisa
reirme a carcajadas
porque me embriagan las madrugadas,
tus caricias perfumadas
los besos sin mesura
nadar en la locura
de las noches festivas
en las que en el escenario de la vida
me paseo como una gran actriz.

 
Y los encuentros a solas
enamorarme como una boba
sentirme en tu alcoba
una gran emperatriz.

 
Las monotonía me deprime
en el pecho una ilusión me oprime
deseosa de salir.

 
Y si tengo que elegir
quiero tener, como única cicatriz
el sabor de tu boca,
tu nombre,
que vuelve loca
y esta enorme pasión por vivir.

 
Todo esto no es  pecado
sea quizá, un pensamiento travieso,
si es así, lo  confieso:
soy una auténtica pecatriz.

 
Maribel Domínguez Duarte.
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares

 

 

miércoles, 29 de marzo de 2017

FLUIDEZ DE PALABRAS


FLUIDEZ DE PALABRAS

 
Niño, amante de los libros,
rey de los juegos y sabiduría humana.
La historia invernal, memoria de aquel día,
prolongación de aquella agradable situación,
en aquellos días que transcurrían con ilusión.
Atenta a tus palabras, percibía la fuerza de tu voz
varonil.
Argumentabas variedad de historias del pasado,
niñez y adolescencia.
La memoria pasada aportando amplia vida,
transcurre con cautela e intensidad.

 

Alicia Martín
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares
 

martes, 28 de marzo de 2017

CONTRARRELOJ


CONTRARRELOJ

 

Minutos de placer
recorren la estancia,
difícil transitar eludiendo el amor
susurros inhalan la complicidad que palpita
dubitativa en los labios.

 
Ansias de atravesar cada poro de su piel
afilan los arrebatos
predestinados al fin,
descarrilados por la premura
transforman lo eterno en sufrimiento.

 
Lujuria inquina destruye
minutos de delirio
despojando poco a poco
las vestiduras,
inocencia transparente
abierta a la esperanza,
ingenioso beneficio para la adorable predilección.

 
Fuera, ignorantes apresurados buscan lo escondido
galopan por las calles sedientas
pasan secos los días
cuerpos deshechos de noches,
cuando la luna oscura
se aleja en silencio.

 
Yosune Castellano Alarcón
Integrante del Taller de Poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares

 

 

lunes, 27 de marzo de 2017

ENTRE CULTURAS


ENTRE CULTURAS

 

Todo parece confundirse sino fuera por las estrellas guiando al Sol,
en un viaje en el que los camellos se mueven como manetíes en el agua.
Y los perfumes de cristal tienen una fragancia que flotando se deja caer,
desde la América tropical hasta el Sáhara Marroquí.

 
Los obreros negros que trabajan en las bahías de Florida se tapan la cabeza con pañuelos,
sin imaginarse, que sus primos árabes se tapan la cabeza con turbantes del mismo azul para protegerse de ardientes días.

 
Además de la herencia de los ancestrales indios, se construyen casinos en los que ya no hacen hogueras,
ni tiendas de campaña, y aún tampoco se dejan ver a mujeres bailando en bikini;
igual que tampoco se ven mujeres bereberes contonearse, bajo la luna, una de sus danzas típicas al lado de las haimas.
Recuerdo al ver las coloridas tumbas de los reyes muertos de Marrakech a las máquinas tragaperras por su tamaño.

 
Una torre paisajística no es insólita entre el bosque, como las mezquitas y kasbah’s cerca del oasis de palmeras.
Los baños de palaya con peces esquivadores, nunca serán iguales que los hammam y masajes árabes con jabón negro.
Los puentes parecen montañas lejanas como dunas anochecidas,
y las algas en las playas son como cactus disecados por siglos entre arenas,
a pesar de que un té hidrata al final de los largos paseos del día.

 
Sandra Marie Steele Pastor
(Integrante del taller de poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares)

 

sábado, 25 de marzo de 2017

EL MAESTRO


 

EL MAESTRO

 

Con el alma en una nube
y el cuerpo como un lamento
viene el problema del pueblo
viene el maestro
el cura cree que es ateo
y el alcalde comunista
y el cabo jefe de puesto
piensa que es un anarquista
le deben 36 meses
del cacareado (mento)
y el piensa que no es tan malo
enseñar (toreando )un sueldo
en el casino del pueblo
nunca le dieron asiento
por no andar politiqueando
ni ser portavoz del cuento
las buenas gente del pueblo
han escrito al menisterio
y dicen que no esta claro
como piensa este maestro
dicen que lee con los niños
lo que escribió  un tal Machado
que anduvo por estos vagos
antes de ser exilado
les habla de lo innombrable
y de otras cosa peores
les lee libros de versos
y no les pone orejones
al explicar cualquier guerra
siempre se muestra remiso
por explicar claramente
quien venció y fue vencido
nunca fue amigo de fiestas
ni asiste a las reuniones
de las damas postulantes esposas de los patrones
por estas y otras razones
al fin triunfo el buen criterio
y al terminar el invierno
le relevaron del puesto
y ahora las buenas gentes
tienen tranquilo el sueño
porque han librado a sus hijos
del peligro de un maestro
con el alma en una nube
y el cuerpo como un lamento
se marcha, se marcha el padre del pueblo
se marcha el maestro.

Patxi Andion

viernes, 24 de marzo de 2017

PARA LA LIBERTAD


PARA LA LIBERTAD

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales,
y entro en
los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado,
que retoño:
y aún tengo la vida.

Miguel Hernández
(versión musical)

miércoles, 22 de marzo de 2017

CANTARES


CANTARES

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar
al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar
hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso
Cuando el jilguero no puede cantar.
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso,
golpe a golpe, verso a verso,
golpe a golpe, verso a verso.

Antonio Machado
(versión musical)

martes, 21 de marzo de 2017

A GALOPAR


A GALOPAR

Las tierras, las tierras, las tierras de España
las grandes, la sola desierta llanura
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya

A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar (bis)

A corazón, suenan, suenan, resuenan
las tierras de España en las herraduras
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya

A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar (bis)

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie
que es nadie la muerte si va en tu montura
galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo
que la tierra es tuya

A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar (bis)

 

Rafael Alberti

(versión musical)

lunes, 20 de marzo de 2017

SE EQUIVOCÓ LA PALOMA


SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

Se equivocó la paloma, se equivocaba
por ir al norte fue al sur, creyó que el trigo era agua
se equivocaba

Creyó el mar era el cielo, que la noche la mañana
se equivocaba, se equivocaba
que las estrellas eran rocío, que la calor era nevada

se equivocaba, se equivocaba
que tu falda era su blusa, que tu corazón su casa
se equivocaba, se equivocaba

ella se durmió en la orilla do en la cumbre de una rama

se equivocaba, se equivocaba
que tu falda era su blusa, que tu corazón su casa
se equivocaba, se equivocaba
se equivocaba, se equivocaba

Rafael Alberti
(versión musicalizada)

domingo, 19 de marzo de 2017

MUJER EN SU VENTANA


MUJER EN SU VENTANA

 

Ella está sumergida en su ventana
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus angelicales procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el polvo y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo.
Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
-¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.

 
Olga Orozco

 

 

miércoles, 15 de marzo de 2017

BESOS


BESOS

 

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

 
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

 
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes  perdidos.

 
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

 
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol ente dos hielos.

 
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

 
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

 
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

 
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

 
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

 
¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

 
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te ví celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

 
Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

 
Gabriela Mistral

 

 

martes, 14 de marzo de 2017

DIÁLOGO DE LOS AMANTES (Fragmento de Bodas de Sangre)


 

DIÁLOGO DE LOS AMANTES

(Fragmento de Bodas de Sangre)

 

 

LEONARDO:            ¡Calla!

 

NOVIA:                     Desde aquí yo me iré sola.

                                   ¡Vete! Quiero que te vuelvas.

LEONARDO.            ¡Calla, digo!

 

NOVIA:                     Con los dientes,

con las manos, como puedas,

quita de mí cuello honrado

el metal de esta cadena

dejándome arrinconada

allá en mi casa de tierra.

Y si no quieres matarme

como víbora pequeña,

pon en mis manos de novia

el cañón de tu escopeta.

¡Ay, qué lamento, qué fuego

me sube por la cabeza!

¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!

 

LEONARDO:             Ya dimos el paso, ¡calla!

Porque nos persiguen cerca

y te he de llevar conmigo.

 

 

NOVIA:                     ¡Pero ha de ser a la fuerza!

 

LEONARDO:            ¿A la fuerza? ¿Quién bajo

primero las escaleras?

 

NOVIA:                     Yo las bajé.

 

LEONARDO:            ¿Quién le puso

al caballo brillas nuevas?

 

NOVIA:                     Yo misma. Verdad

 
LEONARDO:            ¿Y qué manos

me calzaron las espuelas?

 
NOVIA:                     Estas manos, que son tuyas,

                                   pero que al verte quisieran

                                   quebrar los ramos azules

                                   y el murmullo de tus venas.

                                   ¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!

                                   Que si matarte pudiera,

te pondría la mortaja

con los filos de violetas.

¡Ay, qué lamento, qué fuego

me sube por la cabeza.

 

LEONARDO:            ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!

                                   Porque yo quise olvidar

y puse un muro de piedra

entre tu casa y la mía.

es verdad. ¿No lo recuerdas?

Y cuando te vi de lejos

me eché a los ojos arena.

Pero montaba a caballo

y el caballo iba a tu puerta.

Con alfileres de plata

mi sangre se puso negra,

y el sueño me fue llenando

las carnes de mala hierba.

Que yo no tengo la culpa,

que la culpa es de la tierra

y de ese olor que te sale

de los pechos y las trenzas.

 

NOVIA:                     ¡Ay, qué sinrazón! No quiero

contigo cama ni cena,

y no hay minuto del día

que estar contigo no quiera,

porque me arrastras y voy,

y me dices que me vuelva

y te sigo por el aire

como una brizna de hierba.

He dejado a un hombre duro

y a toda su descendencia

en la mitad de la boda

y con la corona puesta.

Para ti será el castigo

y no quiero que lo sea.

¡Déjame sola! ¿Huye tú!

No hay nadie que te defienda.

 

LEONARDO:            Pájaros de la mañana

por los árboles se quiebran.

La noche se está muriendo

en el filo de la piedra.

Vamos al rincón oscuro

donde yo siempre te quiera,

que no me importe la gente

ni el veneno que nos echa.

 

NOVIA:                     Y yo dormiré a tus pies

para guardar lo que sueñas.

Desnuda, mirando al campo.

Como si fuera una perra,

¡porque lo soy! Que te miro

y tu hermosura me quema.

 

LEONARDO:            Se abrasa lumbre con lumbre.

La misma llama pequeña

mata dos espigas juntas.

¡Vamos!

 

NOVIA:                     ¿A dónde me llevas?

 

LEONARDO:            Adonde no puedan ir

Estos hombres que nos cercan.

¡Donde yo pueda mirarte!           

 

NOVIA:                     Llévame de feria en feria,

dolor de mujer honrada,

a que las gentes me vean

con las sábanas de boda

al aire, como banderas.

 

LEONARDO:            También yo quiero dejarte

si pienso como se piensa.

Pero voy donde tú vas.

Tú también. Da un paso. Prueba.

Clavos de luna nos  funden

mi cintura y tus caderas.

 

NOVIA:                     ¿Oyes?

 

LEONARDO:            Viene gente.

 

NOVIA:                     ¡Huye!

Es justo que yo aquí muera

con los pies dentro del agua

y espinas en la cabeza.

y que me lloren las hojas,

mujer perdida y doncella.

 

LEONARDO:            Cállate. Ya suben

 

NOVIA:                     ¡Vete!

 

LEONARDO:            Silencio. Que no nos sientan.

Tú delante. ¡Vamos, digo!

 

NOVIA:                     ¡Los dos juntos!

 

LEONARDO:            ¡Como quieras!

Si nos separan, será

porque esté muerto.

 

NOVIA:                     Y yo muerta.

 

 

Federico García Lorca

 

                       

                

sábado, 11 de marzo de 2017

EL VUELO DE LOS HOMBRES


EL VUELO DE LOS HOMBRES

 

Sobre la piel del cielo, sobre sus
precipicios se remontan los hombres.
¿Quién ha impulsado el vuelo?
Sonoros, derramados en aéreos ejercicios,
raptan la piel del cielo.
Más que el cálido aceite, sí, más que los motores,
el ímpetu mecánico del aparato alado,
cóleras entusiastas, geológicos rencores,
iras les han llevado.
Le han llevado al aire, como un aire rotundo
que desde el corazón resopla un plumaje.
Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo
alados de coraje.
En un avance cósmico de llamas y zumbidos
que aeródromos de pueblos emocionados lanzan,
los soldados del aire, veloces, esculpidos,
acerados avanzan.
El azul se enardece y adquiere una alegría
un movimiento, una juventud libre y clara, lo mismo
que si mayo, la claridad del día corriera, resonara.
Los estremecimientos del valor y la altura,
los enardecimientos del azul y el vacío:
el cielo retrocede sintiendo la hermosura como un escalofrío.
Impulsado, asombrado, perseguido,
regresa al aire al torbellino nativo y absorbente,
mientras evolucionan los héroes en su empresa inverosímilmente.
Es el mundo tan breve para un ala atrevida,
para una juventud con la audacia por pluma;
reducido es el cielo, poderosa la vida, domada y con espuma.
El vuelo significa la alegría más alta, la agilidad más viva,
la juventud más firme.
En la pasión del vuelo truena la luz y exalta alas con que batirme.
Hombres que son capaces de volar bajo el suelo, para
quiénes no hay ámbitos ni grandes ni imposibles,
con la mirada tensa, prorrumpen en el vuelo gladiadores, temibles.
Arrebatados, tensos, peligrosos, tajantes, igual que una colmena de soles extendidos, de astros motorizados, de cigarras trémulas, cruzan con sus bramidos.
Ni un paso de planetas, ni un tránsito de toros batiéndose,
volcándose por un desfiladero, darán al universo ni acentos
más sonoros ni resplandor más fiero.
Todos los aviadores tenéis este trabajo:
echar abajo el pájaro fraguador de cadenas,
las ciudades podridas abajo, y más abajo las cárceles, las penas.
En vuestra mano está la libertad del ala, la libertad del mundo,
soldados voladores:
y arrancaréis del cielo la codiciosa mala hierba de otros motores.
El aire no os ofrece ni escudos ni barreras:
el esfuerzo ha de ser todo de vuestro impulso.
Y al polvo entregaréis el vuelo de las fieras abatido, convulso.
Si ardéis, si eso es posible, poseedores del fuego,
no dejaréis ceniza ni rastro, sino gloria.
Espejos sobrehumanos, iluminaréis luego
la creación, la historia.

 
Miguel Hernández