HABITACIÓN DE AL LADO
A través de una noche en
pleno día
Vagamente he conocido a la
muerte.
No la acompaña ningún
lebrel;
Vive entre los estanques
disecados,
Fantasmas grises de piedra
nebulosa.
¿Por qué soñando al
deslizarse con miedo,
Ese miedo imprevisto
estremece al durmiente?
Mirad vencido olvido y
miedo a tantas sombras blancas
Por las pálidas dunas de
la vida,
No redonda ni azul, sino
lunática,
Con sus blancas lagunas, con sus bosques
En donde el cazador si
quiere da caza al terciopelo.
Pero ningún lebrel
acompaña a la muerte.
Ella con gran amor sólo ama los pájaros,
Pájaros siempre mudos,
como lo es el secreto,
Con sus grandes colores
formando un torbellino
En torno a la mirada
fijamente metálica.
Y los durmientes desfilan
como nubes
Por un cielo engañoso
donde chocan las manos,
Las manos aburridas que
cazan terciopelos
o nubes descuidadas.
Sin vida está viviendo
solo profundamente.
Luis Cernuda









