PREDESTINADOS
Es el abismo el que
le atrae
desde su fondo más
oscuro,
para que deje esta
vida tan triste
que él ve cubierta de
eterno luto.
No bien una sombra se
disipa
otras se agranda… se
agranda y le envuelve
sin que adivine por
qué ha venido,
por qué le busca, ni
qué le quiere,
pero le aterra y le
acobarda
y a donde va le sigue
siempre.
Si algún dolor
abandona su alma,
otro más vivo y más
intenso,
en sus entrañas
haciendo el nido
para él inventa
nuevos tormentos,
mucho más hondos y más
terribles
siempre los últimos
que los primeros.
Un mal espíritu, algún
demonio
de cuantos hay el más
cruel
ha presidido su
nacimiento
y oculto guía siempre
su pie
hacia los bordes de
alta sima
a ver si puede verle
caer.
Vacila su planta ya…
y sus ojos
vagos se fijan en lo
infinito,
que él cree imagen de
la nada;
pero le atrae… le
atrae el vacío
en donde flotas,
genio invisible,
siempre llamándole hacia
el abismo.
Y cae al fin… y nadie
sabe,
ni nade pregunta por
qué ha caído.
Rosalía de Castro
Cuadro: "Punto de encuentro" de Miguel O. Menassa









