lunes, 17 de agosto de 2026

LUNA DE IDILIO



LUNA DE IDILIO

 

La distancia entre el mundo

que atruena con campanas

y el otro mundo / el que solloza apenas

¿será equivalente a la media

entre el excesivo odio amoroso

y el flaco amor odioso?

¿dará lo mismo refugiarse

en el seno aterido de la comunidad

que esconderse en el otro seno el tibio

y tan dulce de la mujer amada?

 

La luna del idilio no se ve

desde los helicópteros

 

en los escasos raptos de sagrada vergüenza

uno quiere cambiar de veras y de sueños

pero en los arrebatos de filtrado orgullo

uno quiere cambiar

sencillamente quiere cambiar el universo

y es justamente entonces cuando el odio no puede

privarse del amor

si me despierto odiando

sé que acabaré amando a la hora del crepúsculo

de lo contrario no podría

sobrevivirme ni sobremorirme

después de todo el odio sólo es limpio

cuando nos deja algún agujerito

para vichar los pechos del amor

 

la luna del idilio no se ve

desde los helicópteros.

 

Mario Benedetti 

Cuadro: "Una pasión irremediable" de Miguel O. Menassa


miércoles, 22 de julio de 2026

LA CASA

 

 


LA CASA

 

Mi casa, las paredes cuya madera fresca

recién cortada huele aún destartalada

casa de la frontera, que crujía

a cada paso, y silbaba con el viento de guerra

del tiempo austral, haciéndose elemento

de tempestad, ave desconocida

bajo cuyas heladas plumas creció mi canto.

Vi sombras, rostros que como plantas

en torno a mis raíces crecieron, deudos

que cantaban tonadas a la sombra de un árbol

y disparaban entre los caballos mojados,

mujeres escondidas en la sombra

que dejaban las torres masculinas,

galopes ue azotaban la luz,

                                                  enrarecidas

noches de cólera, perros que ladraban.

Mi padre con el alba oscura

de la tierra, hacia qué perdidos archipiélagos

en sus trenes que aullaban se deslizó?

Más tarde amé el olor del carbón en el humo,

los aceites, los ejes de precisión helada,

y el grave tren cruzando el invierno extendido

sobre la tierra, como una oruga orgullosas.

De pronto trepidaron las puertas.

                                                              Es mi padre.

Lo rodean los centuriones del camino:

ferroviarios envueltos en sus mantas mojadas

el vapor y la lluvia con ellos revistieron

la casa, el comedor se llenó de relatos

enronquecidos, los vasos se vertieron,

y hasta mí, de los seres, como una separada barrera,

en que vivían los dolores,

llegaron las congojas, las ceñudas

cicatrices, los hombres sin dinero,

la garra mineral de la pobreza.

 

Pablo Neruda

Cuadro: "La puerta del ayer" de Miguel O.Menassa

 

martes, 21 de julio de 2026

HOMBRE QUE MIRA LA TIERRA



HOMBRE QUE MIRA LA TIERRA

 

Cómo querría otra suerte para esta pobre reseca

que lleva todas las artes y los oficios

en cada uno de sus terrones

y ofrece su matriz reveladora

para las semillas que quizá nunca lleguen

 

cómo querría que un desborde caudal

viniera a redimirla

y la empapara con su sol en hervor

o sus lunas ondeadas

y la recorriera palmo a palmo

y la entendiera palma a palma

 

o que descendiera la lluvia inaugurándola

y le dejara cicatrices como zanjones

y un barro oscuro y dulce

con ojos como charcos

 

o que en su biografía

pobre madre reseca

irrumpiera de pronto el pueblo fértil

con azadones y argumentos

y arados y sudor y buenas  nuevas

y las semillas de estreno recogieran

el legado de las viejas raíces

 

cómo querría que se escucharan

su verde gratitud y su orgasmo nutricio

y que el alambrado recogiera sus púas

ya que por fin sería nuestra y una

 

cómo querría esa suerte de tierra

y que vos muchachita

entre brotes o espigas

o aliento vegetal o abejas mensajeras

te extendieras allí

mirando por primera vez las nubes

y yo tapara lentamente el cielo.

 

Mario Benedetti

Cuadro: "Aves del paraíso" de Miguel O. Menassa


miércoles, 8 de julio de 2026

HOMBRE QUE MIRA UN ROSTRO EN UN ÁLBUM

 

HOMBRE QUE MIRA UN ROSTRO EN UN ÁLBUM

 

Hacía mucho que no encontraba a esta mujer

de la que conozco detalladamente el cuerpo

y creía conocer aproximadamente el alma

 

pasado o es presente

eso está claro

pero de cualquier manera hay conmemoraciones

que es bueno revivir

 

donde hubo fuego

caricias quedan

 

de pronto ella emerge del susurro evocante

y en voz alta sostiene

que los obreros entienden muy poco

que el pueblo en el fondo es más bien cobarde

que los jóvenes no van a cambiar el mundo

que la violencia bah

que la violencia ufa

que el confort lo alcanza quien lo busca

sólo entonces lo advierto

no me importa que hable en voz alta

mejor dicho no quiero que regrese al susurro

 

es apenas un rostro en un álbum

y ahora es fácil

                            dar vuelta la hoja.

 

Mario Benedetti

Cuadro: "Reencuentro" de Miguel O. Menassa

 

jueves, 2 de julio de 2026

BALADA DEL MAL GENIO

 


BALADA DEL MAL GENIO

 

Hay días en que siento una desgana

de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse

y me hallo solidariamente cretino

apto para que en mí vacilen los rencores

y nada me parezca un aceptable augurio.

 

Días en que abro el diario con el corazón en la boca

como si aguardara de veras que mi nombre

fuera a aparecer en los avisos fúnebres

seguido de la nómina de parientes y amigos

y de todo el indócil personal a mis órdenes.

 

Hay días que ni siquiera son oscuros

días en que pierdo el rastro de mi pena

y resuelvo las palabras cruzadas

con una rabia hecha para otra ocasión

digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

 

Días en que uno sabe que hace muco era bueno

bah tal vez no hace tanto que salía la luna

limpia como después de un jabón perfumado

y aquello sí era auténtica melancolía

y no este malsano, dulce aburrimiento.

 

Bueno, esta balada sólo es para avisarte

que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

 

Mario Benedetti

Cuadro: "La barca del olvido" de Miguel O. Menassa

 

lunes, 29 de junio de 2026

A UNA PROMETIDA

A UNA PROMETIDA

 

Las lágrimas del encuentro, y del encuentro,

el abrazo, y tus ojos cuando te besa,

no querría profético cantarte,

y toda la gracia del amor mágico.

 

En verdad, joven alma, eres bella

también sola, pues se alegra de sí misma

y florece de tu propio genio, y del querido

canto del corazón, la hija de las Musas.

 

Pero otra cosa es el presente sagrado,

cuando tu genio se reconozca en la mirada del reencontrado,

cuando camines a sus ojos serena,

otra vez envuelta en una nube de oro.

 

Entretanto, piensa que le luce el sol,

que le consuela y amonesta, cuando duerme en el campo,

la estrella del amor, y que al cabo el corazón

siempre se reserva días felices.

 

Y cuando esté ahí y las aladas horas del amor

vuelen más y más rápido,

y se aproxime tu boda y embriagadoras

luzcan ya las estrellas de la felicidad,

no, amantes, no os envidio,

inofensivos como la flor que vive de la luz,

así viven gustosos de una bella imagen,

soñando, dichosos y pobres, los poetas.

 

Friedrich Hölderlin

Cuadro: "Enamoramiento" de Miguel O. Menassa 


GALOPE MUERTO

 




 

GALOPE MUERTO

 

Como cenizas, como mares poblándose,

en la sumergida lentitud, en lo informe,

o como se oyen desde el alto de los caminos

cruzar las campanadas en cruz,

teniendo ese sonido ya aparte del metal,

confuso, pesando, haciéndose polvo

en el mismo molino de las formas demasiado lejos,

o recordadas o no vistas,

y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra

se pudren en el tiempo, infinitamente verdes.

 

Aquello todo tan rápido, tan viviente,

inmóvil sin embargo, como la polea loca en si misma,

esas ruedas de los motores, en fin.

Existiendo como las puntadas secas en las costuras del árbol,

callado, por alrededor, de tal modo,

mezclando todos los limbos sus colas.

Es que de dónde, por dónde, en qué orilla?

El rodeo constante, incierto, tan mudo,

como las lilas alrededor del convento,

o la llegada de la muerte a la lengua del buey

que cae a tumbos, guardabajo, y cuyos cuernos quieren

     sonar.

 

Por eso, en lo inmóvil, deteniéndose, percibir,

entonces, como aleteo inmenso, encima,

como abejas muertas o números,

ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar,

en multitudes, en lágrimas saliendo apenas,

y esfuerzos humanos, tormentas,

acciones negras descubiertas de repente

como hielos, desorden vasto,

oceánico, para mí que entro cantando

como con una espada entre indefensos.

 

Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de palomas

que hay entre la noche y el tiempo, como un barranca

     húmeda?

Ese sonido ya tan largo

que cae listando de piedras los caminos,

más bien, cuando solo una hora

crece de improviso, extendiéndose sin tregua.

 

Adentro del anillo del verano

una vez los grandes zapallos escuchan,

estirando sus plantas conmovedoras,

de eso, de los que solicitándose mucho,

de lo lleno, obscuros de pesadas gotas.

 

Pablo Neruda

Cuadro: "Lo imposible y sus quimeras" de Miguel O. Menassa 

 

miércoles, 24 de junio de 2026

HOMBRE QUE MIRA EL CIELO

 

 


HOMBRE QUE MIRA EL CIELO

 

Mientras pasa la estrella fugaz

acopio en este deseo instantáneo

montones de deseos hondos y prioritarios

por ejemplo que el dolor no me apague la rabia

que la alegría no desarme mi amor

que los asesinos del pueblo se traguen

            sus molares caninos e incisivos

            y se muerdan juiciosamente el hígado

que los barrotes de las celdas

             se vuelvan de azúcar o se curven de piedad

             y mis hermanos puedan hacer de nuevo

             el amor y la revolución

que cuando enfrentemos el implacable espejo

             no maldigamos ni nos maldigamos

que los justos avancen

              aunque estén imperfectos y heridos

que avancen porfiados como castores

               solidarios como abejas

               aguerridos como jaguares

               y empuñen todos sus noes

               para instalar la gran afirmación

que la muerte pierda su asquerosa puntualidad

que cuando el corazón se salga del pecho

            pueda encontrar el camino de regreso

que la muerte pierda su asquerosa

            y brutal puntualidad

            pero si llega puntual no nos agarre

            muertos de vergüenza

que el aire vuelva a ser respirable y de todos

y que vos muchachita sigas alegre y dolorida

          poniendo en tus ojos el alma

          y tu mano en mi mano

 

y nada más

porque el cielo ya está de nuevo torvo

           y sin estrellas

con helicóptero y sin dios.

 

Mario Benedetti

sábado, 20 de junio de 2026

AMOR, DE TARDE

 

AMOR, DE TARDE

 

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj son las cuatro

y acabo la planilla y pienso diez minutos

y estiro las piernas como todas las tardes

y hago así con los hombros para aflojar la espalda

y me doblo los dedos y les saco mentiras.

 

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cinco

y soy una manija que calcula intereses

o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas

o un oído que escucha cómo ladra el teléfono

o un tipo que hace números y les saca verdades.

 

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las seis.

Podrías acercarte de sorpresa

y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos

yo con la mancha roja de tus labios

tú con el tizne de mi carbónico.

 

Mario Benedetti

Cuadro de Miguel O. Menassa

miércoles, 17 de junio de 2026

LA MUERTE POR LA PATRIA

LA MUERTE POR LA PATRIA

 

Tú llegas, oh batalla, y ya descienden los jóvenes

a oleadas desde sus colinas al valle

donde bullen insolentes los degolladores

seguros de su arte y sus brazos, pero aún más segura

 

se precipita sobre ellos el alma de los jóvenes,

pues los justos atacan y, como si fueran magos,

sus cantos patrióticos

paralizan las rodillas de los infames.

 

¡Hacedme sitio en las filas,

para que no perezca un día de muerte vil!

Me disgusta morir inútilmente, en cambio

me place caer en la colina del sacrificio

 

por la patria, y verter la sangre del corazón

por la patria, ¡y qué pronto será! Acudo

a vosotros, queridos, que me enseñasteis

a vivir y morir, ¡ahora bajo con vosotros!

 

¡Qué de veces ansié veros a la luz del día

héroes y poetas de la antigüedad!

Ahora acoged benévolos al extranjero

insignificante y reine aquí abajo la fraternidad.

 

Ya bajan heraldos de la victoria; ¡la batalla

es nuestra! Vive en lo alto, oh patria,

¡y no cuentes los muertos! Por ti,

oh amada, no ha caído ni uno de más.

 

Friedrich Hölderlin

Cuadro: "Llantos del exilio 2" de Miguel O. Menassa