lunes, 20 de abril de 2026

LOS FANTASMAS SOSTIENEN EL DESEO



LOS FANTASMAS SOSTIENEN EL DESEO

 

Los puntos suspensivos alimentan el retruécano

de la madre tierra con sepultura del padre tintero.

Construyendo humanidad el preámbulo interroga

¿cuándo el cielo vestirá de mármol la penumbra?

 

Al principio fue longitud la mirada tejiendo el terciopelo

con lentitud de camaleón en la ciencia de los dedos.

Y zurciendo la ceguera con esmero de estilográfica

la consonante transforma la muerte en suerte de puntuación.

 

Erectos como una mayúscula y vestida de azabache la noche,

el rigor del blanco universo se hace letra de sangre y,

bailando el pasacalle anverso en la esquina del drama,

encarna el resplandor del fósforo en la mirada del amor.

 

Al principio separarse de la sombra es

evangelio imposible o definición de cierta verdad

sin reflejos donde tropezar y levantarse.

 

Después la cúspide de la mesura con voz de ronca templanza

cimbrea el otro lado de las cosas, donde la palabra rubrica

las cosas del vivir con los fantasmas que sostienen el deseo.

 

Carlos Fernández del Ganso

Cuadro de Crlos Fernández del Gamsp

 

 


domingo, 19 de abril de 2026

VIVIMOS ENCADENADOS A LA MEMORIA HISTÓRICA

 




VIVIMOS ENCADENADOS A LA MEMORIA HISTÓRICA

 

Vivimos encadenados al futuro requiebro en la voz.

 

No muere lo desaparecido sin entierro, no.

Grita en la memoria y nos taladra la ausencia

con vocales de mármol la espalda traicionada.

 

Las plegarias prohibidas son migajas de pan

en los bolsillos agujereados del abuelo

y, en el telar de los sueños, la sed del recuerdo

delata el colmillo hambriento de justicia.

 

En invierno, desierta la calle de golfos,

el amanecer despertaba

al jornalero disciplinado en el tajo yunque y ya sin sol

volvía al hogar un dolor de sombra arrugada.

 

En noches de tormenta,

aún escucho arrastrar los huesos descoyuntados,

camino del cementerio, el temblar de las tibias,

las manos descosidas y la hueca calavera

con su despojo de carne pegado en la nuca a la

altura de la apófisis espinosa de la tercera vértebra cervical.

 

La sacramental no tenía techo, una leyenda

en letras cursivas decía:

“enterrar boca arriba”

a los muertos les gusta la lluvia,

el vuelo del vencejo en invierno y las estrellas.

 

Vivimos encadenados al futuro,

eslabones en tobillos y muñecas,

son el peso del miedo a la cuneta, donde docenas

de cadáveres sin ropa, los más recientes aún con ojos,

yacen sin cadenas de humanidad.

 

Carlos Fernández del Ganso

Cuadro de Carlos Fernández del Ganso

jueves, 16 de abril de 2026

RECITAL POÉTICO MUSICAL DEL TALLER DE POESÍA GRUPO CERO

 


RECITAL POÉTICO-MUSICAL TALLER DE POESÍA GRUPO CERO ALCALÁ.

Corral de Comedias, 15 de abril de 2026.

 

“La historia la escriben siempre los vencedores. La historia de los perdedores es otra historia. Si quieren saber la verdadera historia de los pueblos, acudan a los poetas y a su poesía”

“Ni todo poema es poesía, ni todas las canciones son música”

Fueron algunos de los aforismos que pudimos escuchar ayer en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares donde, además, pudimos escuchar Poesía con mayúsculas. El motivo: un recital poético-musical organizado por el taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares.

Hacía tiempo que el taller de Poesía Grupo Cero no ofrecía un recital. Y se echaba de menos. Como se echa de menos a algunos de sus componentes que se quedaron en el camino. Pero no hay mayor homenaje para los que se fueron, que seguir recordándoles, haciendo lo que más les gustaba.

Y así se hizo el pasado miércoles 15 de abril, a lo grande, vestido de largo y de lujo, en el precioso Corral de Comedias, joya alcalaína del siglo XVII, donde tuvo lugar un ágape poético de degustación, regado de música a modo de buen caldo.

El menú de la fiesta fue muy variado:

El maestro de ceremonias y jefe de cocina fue Carlos Fernández del Ganso, médico psicoanalista, poeta y escritor del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá que cumple cuarenta años trabajando en la ciudad alcalaína por la cultura y es coordinador de este taller, presentó el acto con gracia y soltura.

Conocedor de los ingredientes que lleva manejando y cocinando en su larga carrera, hizo una amena presentación de los grandes poetas y de los integrantes del taller, que prestaron su voz a los mismos, componiendo diferentes platos compartidos.

Estos platos fueron sazonados con los aires flamencos del grupo “Trasteando”, dúo compuesto por la guitarra de Camilo Álvarez y la voz de Luis Cabrera, que nos deleitaron entre otras canciones, con unas alegrías de Cádiz.

Ensalzó el sabor del acto, la presencia de la soprano María Alonso, que puso la nota de elegancia y buen gusto en una brillante selección de temas líricos.

Los comensales, que llenaron tanto la platea como los palcos del Corral de Comedias, pudieron degustar los poemas de César Vallejo, León Felipe, Ángela Figuera, Olga Orozco, Carilda Oliver Labra y muchos más, en las voces de los componentes del taller: Esther Núñez Roma, Gloria Gómez Candanedo, Teresa Galeota, Miguela López de Andújar, Pilar Rojas, Yosune Castellano y Maribel Domínguez Duarte, mientras se proyectaban imágenes pictóricas de Carlos Fernández como acompañamiento, así como la guitarra flamenca de Camilo.

Cerró el acto, como postre, la lectura del poema “La muerte del hombre” de Miguel Óscar Menassa, fundador de la Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero, interpretado por Carlos Fernández y Gloria Gómez.

El acto nos ha dejado un buen sabor de boca. De postre se obsequió al público con poemarios de los integrantes del taller.

El taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá agradece a la Concejalía de Cultura, a los técnicos y personal del Corral de Comedias y a todo el público su cariño y los aplausos recibidos.

 

Maribel Domínguez Duarte

lunes, 13 de abril de 2026

NO SOLO EL FUEGO

 


NO SOLO EL FUEGO

 

Ay sí, recuerdo,

ay tus ojos cerrados

como llenos por dentro de luz negra,

todo tu cuerpo como una mano abierta,

como un racimo blanco de la luna,

y el éxtasis,

cuando nos mata un rayo,

cuando un puñal nos hiere en las raíces

y nos rompe una luz la cabellera,

y cuando

vamos de nuevo

volviendo a la vida,

como si del océano saliéramos,

como si del naufragio

volviéramos heridos

entre las piedras y las algas rojas.

 

Pero

hay otros recuerdos,

no solo flores del incendio,

sino pequeños brotes

que aparecen de pronto

cuando voy en los trenes

o en las calles.

 

Te veo

lavando mis pañuelos,

colgando en la ventana

mis calcetines rotos,

tu figura en que todo,

todo el placer como una llamarada

cayó sin destruirte,

de nuevo,

mujercita

de cada día,

de nuevo ser humano,

humildemente humano,

soberbiamente pobre,

como tienes que ser para que seas

no la rápida rosa

que la ceniza del amor deshace,

sino toda la vida,

toda la vida con jabón y agujas,

con el aroma que amo

de la cocina que tal vez no tendremos

y en que tu mano entre las papas fritas

y tu boca cantando en invierno

mientras llega el asado

serían para mí la permanencia

de la felicidad sobre la tierra.

 

Ay vida mía,

no solo el fuego entre nosotros arde,

sino toda la vida,

la simple historia,

el simple amor

de una mujer y un hombre

parecidos a todos.

 

Pablo Neruda

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 11 de abril de 2026

ODA A UN CINE DE PUEBLO

 


ODA A UN CINE DE PUEBLO

 

Amor mío,

vamos

al cine del pueblecito.

 

La noche transparente

gira

como un molino

mudo, elaborando

estrellas.

Tú y yo entramos

al cine

del pueblo, lleno de niños

y aroma de manzanas.

Son las antiguas cintas,

los

sueños ya gastados.

La pantalla ya tiene

color de piedra o lluvias,

La bella prisionera

del villano

tiene ojos de laguna

y voz de cisne,

corren

los más vertiginosos

caballos

de la tierra.

 

Los vaqueros

perforan

con sus tiros

la peligrosa luna

de Arizona.

Con el alma

en un hilo

atravesamos

estos

ciclones

de violencia,

la formidable

lucha

de los espadachines en la torre,

certeros como avispas,

la avalancha emplumada

de los indios

abriendo su abanico en la pradera.

 

Muchos

de los muchachos

del pueblo

se han dormido

fatigados del día en la farmacia,

cansados de fregar en las cocinas.

 

Nosotros

no, amor mío.

No vamos a perdernos

este sueño

tampoco:

mientras

estemos

vivos

haremos nuestra

toda

la vida verdadera

pero también

los sueños:

todos

los sueños

soñaremos.  

 

Pablo Neruda

Cuadro: "Una orquesta en tu voz" de Miguel O. Menassa 

viernes, 10 de abril de 2026

LLUVIA TORRENCIAL

 

LLUVIA TORRENCIAL

 

¡Oh, la lluvia torrencial que me prometieron!

Oigo crujir los leños en el hogar.

Toca el piano para mí, amor mío.

Háblale a nadie.

Esencia cariñosa,

proponle vaivenes al aire.

Suspiros errantes.

Hombres temerosos,

afirmando brillos inexistente

de la tristeza.

Un hombre y una mujer

serán puro deleite

para los movimientos del agua.

Amarán juntos el azul y el púrpura,

colores del alba en las grandes manzanas,

donde el tiempo vuelve

a proponer ausencias.

 

Lucía Serrano

 

miércoles, 8 de abril de 2026

PARA HABITAR ESTOS NUEVOS INFIERNOS



PARA HABITAR ESTOS NUEVOS INFIERNOS

 

Para habitar estos nuevos

infiernos que poseo

busco

nuevos demonios.

 

Demonios del olvido

conjurad el milagro:

que no quede en mí

piedra sobre piedra

que sean descifradas

todas mis escrituras.

 

Que el viento azul

viento otoñal

donde la muerte

prepara sus encuentros

nos devele el singular

misterio de la carne.

 

Demonios del olvido

que ninguno

sepa toda la verdad.

 

Cubrid con tempestades

y violencias

el lugar de los hombres

donde la muerte

es sólo una palabra más

 

muerte

 

muerte…

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 


domingo, 5 de abril de 2026

YO PECADOR I



YO PECADOR I

 

Me seducen los aros y los colgantes coloridos

las piedras coloradas y los rubíes

y las sencillas violetas en el rincón del patio.

De las vidrieras me atrapan los tonos amarillos

el sol contra la puerta cancel

y el color ocre de la galería en Chiclana.

 

Hierro forjado a mano por suaves forjadores

en el estilo imperial de la muralla china

hacia el oeste se extendía solemne el patio de mi casa

y hacia el misterio de la calle, el precipicio.

Después del precipicio la plazoleta verde

lejana inalcanzable

                                    como la tierra prometida.

 

A mí

         cuando pequeño

me separaba de la calle una escalera

una escalera blanca

con dos barandas verdes de cedro a los costados.

 

La idea fija era volar

una tarde, verano en Buenos Aires

el patio era un desierto.

 

Sólo un valiente se animará a cruzarlo.

 

Me puse las botas me coloqué la máscara antigás

y en cuatro saltos alcancé el rincón del patio

donde crecían las violetas.

La puerta cancel quedó a la vista.

Mientras los enemigos dormían atontados

por el alcohol del mediodía,

me paré en el primer escalón de la escalera.

Abrí mis brazos. respiré profundamente

dispuesto a todo

                               y perdí los sentidos

cuando me invadieron por primera vez

los olores lujuriosos de aquel sombrío patio.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Huella feroz" de Miguel O. Menasa


sábado, 4 de abril de 2026

FUIMOS PERDIENDO

 


FUIMOS PERDIENDO

 

Fuimos perdiendo en el camino

nuestro deseo de liberarnos.

Entre las cadenas el goce de la carne era bestial.

 

El microscopio

contra nosotros mismos

y nos freíamos como locos

y comenzamos a torturarnos

para arrancarnos la verdad.

 

Ven cuéntame todo y, así,

nos hundíamos en las sombras.

Con vivir un instante alcanzaba

el resto de la vida era contarla.

 

Y los que no podían

mantener sus ojos cerrados

se arrancaban los ojos

sólo para no ver.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Reptando en la memoria" de Miguel O. Menassa

jueves, 2 de abril de 2026

SALVE II O MARÍA LA HECHICERA

 

SALVE II O MARIA LA HECHICERA

 

Cuántas veces perdido en tus amables brazos

María la hechicera

recorrimos los caneros donde crecía la alegría

donde el amor y los malvones se regaban

con la misma firmeza

                                       con que las aguas

bajan de las montañas en primavera

para regar los campos araucanos.

 

Tú reinabas tu reino, allá en Pompeya

tu mar y tus espumas

eran las manos del abuelo Antonio

tocando la guitarra o encendiendo su pipa

con el rojo carbón entre sus dedos

y un corto silbido, para llamar a Juana

la oveja, su inseparable compañera.

 

Cuántas veces tu sol era los ojos ciegos del abuelo.

En Mon y Tabaré te sentabas

con un pañuelo negro en la cabeza

y en tu falda

                       doce panes calientes

cocidos en el barro con tus manos

como cuando eras niña

y a orillas del Limay

Caupolicán pasa su belleza.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro de Miguel Oscar Menassa