viernes, 24 de abril de 2026

EN ESTAS TARDES PARDAS



EN ESTAS TARDES PARDAS

 

En estas tardes pardas,

mientras tardas las horas resbalando

van dejando tras sí huella de tedio,

el único remedio, ¡triste estrella!

tan desterrado al verse

es acogerse al golfo del recuerdo

de lo que nunca fue.

Es soñar un pasado venturoso,

¡hermoso sueño!

Es con el sueño rehacer la vida

perdida ya.

Es volver a vivir del tiempo fuera,

en la esfera bendita

de la infinita libertad,

la de soñar que fue lo que no fuera.

No, no con Rosa, fue con Margarita,

y cerrando los ojos, ¡fácil cosa!

a la verdad,

a la verdad tiránica, intratable,

cuán dable es construir un nuevo nido

prendido allá en las nubes irisadas

que mece el aura de la eternidad.

¿Fue lo que fue? ¡Quién sabe…!

La nave surca el infinito océano,

y en sus cristales,

iguales todos,

no deja trazo de su errante surco

ni huella en su regazo.

No, no es sino ella,

la nave misma, sí, rápida o tarda,

la que guarda esas olas que pasaron,

olas que sólo fueron

sueños del mar.

¿No llevamos en esta nave acaso

lo que al paso soñamos

y en sueños sólo fue?

De la ilusión al viento va la vela

y la estela borrándose,

mas las olas, las brisas,

sonrisas de los mares y los cielos,

de anhelos llenan la desierta nave

que no sabe do va.

Y en su carrera, corta o larga,

esos anhelos son su carga:

lo que soñamos es nuestro tesoro,

nuestro caudal,

el oro de ilusiones que ganamos,

ricos en sueños,

y dueños solo del ideal.

Recuerda, pues, o sueña tú, alma mía

-la fantasía es tu sustancia eterna-,

lo que no fue;

con tus figuraciones hazte fuerte,

que eso es vivir, y lo demás es muerte.

 

Miguel de Unamuno

 


jueves, 23 de abril de 2026

BARBARA

 


BÁRBARA

 

Acuérdate Bárbara

Llovía sin cesar en Brest aquél día

Y marchabas sonriente

Dichosa embelesada empanada

Bajo la lluvia

Acuérdate Bárbara

Llovía sin cesar en Brest

Y me crucé contigo en la calle de Siam

 Sonreías

Y yo también sonreía

Acuérdate Bárbara

Tú a quién yo no conocía

Acuérdate

Acuérdate pese a todo aquél día

No lo olvides

Un hombre se cobijaba en un portal

Y gritó tu nombre

Bárbara

Y corriste hacia él bajo la lluvia

Empapada embelesada dichosa

Y te echaste en sus brazos

Acuérdate de eso Bárbara

Y no te ofendas si te tuteo

Yo tuteo a todos los que amo

Aunque los haya visto sólo una vez

Tuteo a todos los que se aman

Aunque no los conozca

Acuérdate Bárbara

No lo olvides

Esa lluvia buena y feliz

Sobre tu rostro feliz

Sobre esa ciudad feliz

Esa lluvia sobre el mar

Sobre el arsenal

Sobre el banco d’Ouessant

Oh Bárbara

Menuda estupidez la guerra

Qué has llegado a ser ahora

Bajo esta lluvia de hierro

De fuego de acero de sangre

Y el hombre aquel que te estrechaba entre sus brazos

Amorosamente

Quizás ha muerto o desaparecido o vive todavía

Oh Bárbara

Llueve sin cesar en Brest

Como solía llover en otro tiempo

Pero no es lo mismo y todo está estropeado

Es lluvia desconsolada de duelo espantoso

Ni siquiera es ya tormenta

De hierro de acero de sangre

Simplemente nubes

Que revientan como perros

Perros que desaparecen

En el remanso de Brest

Y van a pudrirse lejos

Lejos muy lejos de Brest

Donde ya no queda nada.

 

Jacques Prèvert

Cuadro de Miguel Oscar Menassa 

miércoles, 22 de abril de 2026

HACE SESENTA AÑOS

  


HACE SESENTA AÑOS

 

Largo cuento de mis años,

historia loca de mis días.

Si no lo digo no lo creen

y contada sabe a mentira.

 

Ha sesenta años que en el Valle

“de leche y mieles” se nacía

y una montaña me miraba

y una madre me sonreía.

 

Ha sesenta años, Valle mío,

yo era un vagido que tenía

cabellos de aire, mirada de agua,

y ojos que rutas no sabían.

 

Son sesenta años huidos

y cuento mío se diría

que me dieron gesto y mirada

y un vagido que ni me oían.

 

Y me dieron los elementos

las estaciones y los días.

Hace tanto que… no me acuerdo.

La Madre sí se acordaría.

 

Hace tanto que no recuerdo

y tan poco que bien podría…

Pero si ella me lo contase,

¡la creería, la creería!.

 

Cuenta tú, mi contadora

que dices imaginerías,

lo del bulbo pequeñito,

de la gaviota, la chinchilla.

 

Cuéntalo tú, mejor del Valle

que me besaste el primer día

entregándome al Dios Padre

como a su huerta y a su viña.

 

Si pudieses volver, la Madre

o la Marta que bien mecía,

me contases como una fábula

en cada noche y hasta el día.

 

Pero a los mares que navego

que son mares de extranjería

y a las tierras que me encamino

con cien nombres de lejanía.

 

¿Cómo pueden llegar las dos

madres de nube o de neblina

llamadas con grito vano

y sólo en sueño conocidas?

 

Gabriela Mistral

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

martes, 21 de abril de 2026

ADELANTE, POETA



ADELANTE, POETA

 

La violencia del masoquismo arrebata de la vida las palabras

sabias

y el corazón pareciera que deja de latir.

Ni cambios, ni deseos.

Ni siniestras pasiones que ya fueron embalsamadas por mi

siguen produciendo escándalos a mis pasos extraviados

por tanto porvenir.

La muerte es una aventura más.

Anímate a morir.

La vida carece de razones.

Todavía tiembla en mí el estúpido sonido de la libertad.

Antes de dormir, los dolores anuncian toda pedantería.

¡Adelante, Poeta!

Aún no ha llegado el otoño.

Descansan las palabras que emergen con los primero fríos.

Será imposible volver, no lo hemos elegido.

Sublime locura que acompaña casualmente a los milagros.

Amante de mi cuerpo, entrego mansamente mis pasiones.

Te esperaré, siempre te esperaré.

 

Lucía Serrano

Cuadro: "Poeta encandilado" de Miguel Oscar Menassa 

 


lunes, 20 de abril de 2026

LOS FANTASMAS SOSTIENEN EL DESEO



LOS FANTASMAS SOSTIENEN EL DESEO

 

Los puntos suspensivos alimentan el retruécano

de la madre tierra con sepultura del padre tintero.

Construyendo humanidad el preámbulo interroga

¿cuándo el cielo vestirá de mármol la penumbra?

 

Al principio fue longitud la mirada tejiendo el terciopelo

con lentitud de camaleón en la ciencia de los dedos.

Y zurciendo la ceguera con esmero de estilográfica

la consonante transforma la muerte en suerte de puntuación.

 

Erectos como una mayúscula y vestida de azabache la noche,

el rigor del blanco universo se hace letra de sangre y,

bailando el pasacalle anverso en la esquina del drama,

encarna el resplandor del fósforo en la mirada del amor.

 

Al principio separarse de la sombra es

evangelio imposible o definición de cierta verdad

sin reflejos donde tropezar y levantarse.

 

Después la cúspide de la mesura con voz de ronca templanza

cimbrea el otro lado de las cosas, donde la palabra rubrica

las cosas del vivir con los fantasmas que sostienen el deseo.

 

Carlos Fernández del Ganso

Cuadro de Crlos Fernández del Gamsp

 

 


domingo, 19 de abril de 2026

VIVIMOS ENCADENADOS A LA MEMORIA HISTÓRICA

 




VIVIMOS ENCADENADOS A LA MEMORIA HISTÓRICA

 

Vivimos encadenados al futuro requiebro en la voz.

 

No muere lo desaparecido sin entierro, no.

Grita en la memoria y nos taladra la ausencia

con vocales de mármol la espalda traicionada.

 

Las plegarias prohibidas son migajas de pan

en los bolsillos agujereados del abuelo

y, en el telar de los sueños, la sed del recuerdo

delata el colmillo hambriento de justicia.

 

En invierno, desierta la calle de golfos,

el amanecer despertaba

al jornalero disciplinado en el tajo yunque y ya sin sol

volvía al hogar un dolor de sombra arrugada.

 

En noches de tormenta,

aún escucho arrastrar los huesos descoyuntados,

camino del cementerio, el temblar de las tibias,

las manos descosidas y la hueca calavera

con su despojo de carne pegado en la nuca a la

altura de la apófisis espinosa de la tercera vértebra cervical.

 

La sacramental no tenía techo, una leyenda

en letras cursivas decía:

“enterrar boca arriba”

a los muertos les gusta la lluvia,

el vuelo del vencejo en invierno y las estrellas.

 

Vivimos encadenados al futuro,

eslabones en tobillos y muñecas,

son el peso del miedo a la cuneta, donde docenas

de cadáveres sin ropa, los más recientes aún con ojos,

yacen sin cadenas de humanidad.

 

Carlos Fernández del Ganso

Cuadro de Carlos Fernández del Ganso

jueves, 16 de abril de 2026

RECITAL POÉTICO MUSICAL DEL TALLER DE POESÍA GRUPO CERO

 


RECITAL POÉTICO-MUSICAL TALLER DE POESÍA GRUPO CERO ALCALÁ.

Corral de Comedias, 15 de abril de 2026.

 

“La historia la escriben siempre los vencedores. La historia de los perdedores es otra historia. Si quieren saber la verdadera historia de los pueblos, acudan a los poetas y a su poesía”

“Ni todo poema es poesía, ni todas las canciones son música”

Fueron algunos de los aforismos que pudimos escuchar ayer en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares donde, además, pudimos escuchar Poesía con mayúsculas. El motivo: un recital poético-musical organizado por el taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares.

Hacía tiempo que el taller de Poesía Grupo Cero no ofrecía un recital. Y se echaba de menos. Como se echa de menos a algunos de sus componentes que se quedaron en el camino. Pero no hay mayor homenaje para los que se fueron, que seguir recordándoles, haciendo lo que más les gustaba.

Y así se hizo el pasado miércoles 15 de abril, a lo grande, vestido de largo y de lujo, en el precioso Corral de Comedias, joya alcalaína del siglo XVII, donde tuvo lugar un ágape poético de degustación, regado de música a modo de buen caldo.

El menú de la fiesta fue muy variado:

El maestro de ceremonias y jefe de cocina fue Carlos Fernández del Ganso, médico psicoanalista, poeta y escritor del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá que cumple cuarenta años trabajando en la ciudad alcalaína por la cultura y es coordinador de este taller, presentó el acto con gracia y soltura.

Conocedor de los ingredientes que lleva manejando y cocinando en su larga carrera, hizo una amena presentación de los grandes poetas y de los integrantes del taller, que prestaron su voz a los mismos, componiendo diferentes platos compartidos.

Estos platos fueron sazonados con los aires flamencos del grupo “Trasteando”, dúo compuesto por la guitarra de Camilo Álvarez y la voz de Luis Cabrera, que nos deleitaron entre otras canciones, con unas alegrías de Cádiz.

Ensalzó el sabor del acto, la presencia de la soprano María Alonso, que puso la nota de elegancia y buen gusto en una brillante selección de temas líricos.

Los comensales, que llenaron tanto la platea como los palcos del Corral de Comedias, pudieron degustar los poemas de César Vallejo, León Felipe, Ángela Figuera, Olga Orozco, Carilda Oliver Labra y muchos más, en las voces de los componentes del taller: Esther Núñez Roma, Gloria Gómez Candanedo, Teresa Galeota, Miguela López de Andújar, Pilar Rojas, Yosune Castellano y Maribel Domínguez Duarte, mientras se proyectaban imágenes pictóricas de Carlos Fernández como acompañamiento, así como la guitarra flamenca de Camilo.

Cerró el acto, como postre, la lectura del poema “La muerte del hombre” de Miguel Óscar Menassa, fundador de la Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero, interpretado por Carlos Fernández y Gloria Gómez.

El acto nos ha dejado un buen sabor de boca. De postre se obsequió al público con poemarios de los integrantes del taller.

El taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá agradece a la Concejalía de Cultura, a los técnicos y personal del Corral de Comedias y a todo el público su cariño y los aplausos recibidos.

 

Maribel Domínguez Duarte

lunes, 13 de abril de 2026

NO SOLO EL FUEGO

 


NO SOLO EL FUEGO

 

Ay sí, recuerdo,

ay tus ojos cerrados

como llenos por dentro de luz negra,

todo tu cuerpo como una mano abierta,

como un racimo blanco de la luna,

y el éxtasis,

cuando nos mata un rayo,

cuando un puñal nos hiere en las raíces

y nos rompe una luz la cabellera,

y cuando

vamos de nuevo

volviendo a la vida,

como si del océano saliéramos,

como si del naufragio

volviéramos heridos

entre las piedras y las algas rojas.

 

Pero

hay otros recuerdos,

no solo flores del incendio,

sino pequeños brotes

que aparecen de pronto

cuando voy en los trenes

o en las calles.

 

Te veo

lavando mis pañuelos,

colgando en la ventana

mis calcetines rotos,

tu figura en que todo,

todo el placer como una llamarada

cayó sin destruirte,

de nuevo,

mujercita

de cada día,

de nuevo ser humano,

humildemente humano,

soberbiamente pobre,

como tienes que ser para que seas

no la rápida rosa

que la ceniza del amor deshace,

sino toda la vida,

toda la vida con jabón y agujas,

con el aroma que amo

de la cocina que tal vez no tendremos

y en que tu mano entre las papas fritas

y tu boca cantando en invierno

mientras llega el asado

serían para mí la permanencia

de la felicidad sobre la tierra.

 

Ay vida mía,

no solo el fuego entre nosotros arde,

sino toda la vida,

la simple historia,

el simple amor

de una mujer y un hombre

parecidos a todos.

 

Pablo Neruda

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 11 de abril de 2026

ODA A UN CINE DE PUEBLO

 


ODA A UN CINE DE PUEBLO

 

Amor mío,

vamos

al cine del pueblecito.

 

La noche transparente

gira

como un molino

mudo, elaborando

estrellas.

Tú y yo entramos

al cine

del pueblo, lleno de niños

y aroma de manzanas.

Son las antiguas cintas,

los

sueños ya gastados.

La pantalla ya tiene

color de piedra o lluvias,

La bella prisionera

del villano

tiene ojos de laguna

y voz de cisne,

corren

los más vertiginosos

caballos

de la tierra.

 

Los vaqueros

perforan

con sus tiros

la peligrosa luna

de Arizona.

Con el alma

en un hilo

atravesamos

estos

ciclones

de violencia,

la formidable

lucha

de los espadachines en la torre,

certeros como avispas,

la avalancha emplumada

de los indios

abriendo su abanico en la pradera.

 

Muchos

de los muchachos

del pueblo

se han dormido

fatigados del día en la farmacia,

cansados de fregar en las cocinas.

 

Nosotros

no, amor mío.

No vamos a perdernos

este sueño

tampoco:

mientras

estemos

vivos

haremos nuestra

toda

la vida verdadera

pero también

los sueños:

todos

los sueños

soñaremos.  

 

Pablo Neruda

Cuadro: "Una orquesta en tu voz" de Miguel O. Menassa 

viernes, 10 de abril de 2026

LLUVIA TORRENCIAL

 

LLUVIA TORRENCIAL

 

¡Oh, la lluvia torrencial que me prometieron!

Oigo crujir los leños en el hogar.

Toca el piano para mí, amor mío.

Háblale a nadie.

Esencia cariñosa,

proponle vaivenes al aire.

Suspiros errantes.

Hombres temerosos,

afirmando brillos inexistente

de la tristeza.

Un hombre y una mujer

serán puro deleite

para los movimientos del agua.

Amarán juntos el azul y el púrpura,

colores del alba en las grandes manzanas,

donde el tiempo vuelve

a proponer ausencias.

 

Lucía Serrano