martes, 12 de mayo de 2026

ACCIDENTES NOCTURNOS

 


ACCIDENTES NOCTURNOS

 

Palabras minuciosas, si te acuestas

te comunican sus preocupaciones.

Los árboles y el viento te argumentan

juntos diciéndote lo irrefutable

y hasta es posible que aparezca un grillo

que en medio del desvelo de tu noche

cante para indicarte tus errores.

Si cae un aguacero, va a decirte

cosas finas, que punzan y te dejan

el alma, ay, como un alfiletero.

Sólo abrirte a la música te salva:

ella, la necesaria, te remite

un poco menos árida a la almohada,

suave delfín dispuesto a acompañarte,

lejos de agobios y reconvenciones,

entre los raros mapas de la noche.

Juega a acertar las sílabas precisas

que suenen como notas, como gloria,

que acepte ella para que te acunen,

y suplan los destrozos de los días.

 

Ida Vitale

Cuadro: "Nocturno del hueco" de Miguel O. Menassa

 

lunes, 11 de mayo de 2026

AL CIELO

 


AL CIELO

 

El puro azul ennoblece mi

corazón. Sólo tú, ámbito altísimo

inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas

al agitado corazón con que estos años vivo.

Reciente la historia de mi juventud, alegra todavía

y dolorosa ya, mi sangre se agita, recorre su cárcel

y roja de oscura hermosura, asalta el muro

débil del pecho, pidiendo tu vista,

cielo feliz que en la mañana rutilas,

que asciendes entero y majestuoso presides

mi frente clara, donde mis ojos te besan.

Luego declinas, ¡oh sereno, oh puro don de la altura!,

cielo intocable que siempre me pides, sin cansancio, mis besos,

como de cada mortal, virginal, solicitas.

Sólo por ti mi frente pervive el sucio embate de la sangre.

Interiormente combatido de la presencia dolorida y feroz,

recuerdo impío de tanto amor y de tanta belleza,

una larga espada tendida como sangre recorre

mis  venas, y sólo tú, cielo agreste, intocado,

das calma a este acero sin tregua que me yergue en el mundo.

Baja, baja dulce para mí y da paz a mi vida.

Hazte blando a mi frente como una mano tangible

y oiga yo como un trueno que sea dulce una voz

que, azul, sin celajes, clame largamente en mi cabellera.

Hundido en ti, besado del azul poderoso y materno,

mis labios sumidos en tu celeste luz apurada

sientan tu roce meridiano, y mis ojos

ebrios de tu estelar pensamiento te amen,

mientras así peinado suavemente  por el soplo de los astros,

mis oídos escuchan al único amor que no muere.

 

Vicente Aleixandre

Cuadro: "Espacio envuelto" de Miguel O. Menassa 

 


jueves, 7 de mayo de 2026

HUMANA VOZ

 


HUMANA VOZ

 

Duele la cicatriz de la luz,

duele en el suelo la misma sombra de los dientes,

duele todo,

hasta el zapato triste que se lo llevó el río.

 

Duelen las plumas del gallo,

de tantos colores

que la frente no sabe qué postura tomar

ante el rojo cruel del poniente.

 

Duele el alma amarilla o una avellana lenta,

la que rodó mejilla abajo cuando estábamos dentro del agua

y las lágrimas no se sentían más que al tacto.

 

Duele la avispa fraudulenta

que a veces bajo la tetilla izquierda

imita un corazón o un latido,

amarilla como el azufre no tocado

o las manos del muerto a quien queríamos.

 

Duele la habitación como la caja del pecho,

donde las palomas blancas como sangre

pasan bajo la piel sin pararse en los labios

a hundirse en las entrañas con sus alas cerradas.

 

Duele el día, la noche,

duele el viento gemido,

duele la ira o espada seca,

aquello que se besa cuando es de noche.

 

Tristeza. Duele el candor, la ciencia,

el hierro, la cintura,

los límites y esos brazos abiertos, horizonte

como corona contra las sienes.

 

Duele el dolor. Te amo.

Duele, duele. Te amo.

Duele la tierra o uña,

espejo en que estas letras se reflejan.

 

Vicente Aleixandre

Cuadro de Miguel O.Menassa 

miércoles, 6 de mayo de 2026

AMOR

 


AMOR

 

Amor

desde la sombra

desde el dolor

amor

te estoy llamando

desde el pozo asfixiante del recuerdo

sin nada que me sirva ni te espere.

Te estoy llamando

amor

como al destino

como al sueño

a la paz

te estoy llamando

con la voz

con el cuerpo

con la vida

con todo lo que tengo

y que no tengo

con desesperación 

con sed

con llanto

como si fueras aire

y yo me ahogara

como si fueras luz

y me muriera.

Desde una noche ciega

desde olvido

desde horas cerradas

en lo solo

sin lágrimas ni amor

te estoy llamando

como a la muerte

amor

como a la muerte.

 

Idea Vilariño

Cuadro: "Amores en libertad" de Miguel O. Menassa

viernes, 24 de abril de 2026

EN ESTAS TARDES PARDAS



EN ESTAS TARDES PARDAS

 

En estas tardes pardas,

mientras tardas las horas resbalando

van dejando tras sí huella de tedio,

el único remedio, ¡triste estrella!

tan desterrado al verse

es acogerse al golfo del recuerdo

de lo que nunca fue.

Es soñar un pasado venturoso,

¡hermoso sueño!

Es con el sueño rehacer la vida

perdida ya.

Es volver a vivir del tiempo fuera,

en la esfera bendita

de la infinita libertad,

la de soñar que fue lo que no fuera.

No, no con Rosa, fue con Margarita,

y cerrando los ojos, ¡fácil cosa!

a la verdad,

a la verdad tiránica, intratable,

cuán dable es construir un nuevo nido

prendido allá en las nubes irisadas

que mece el aura de la eternidad.

¿Fue lo que fue? ¡Quién sabe…!

La nave surca el infinito océano,

y en sus cristales,

iguales todos,

no deja trazo de su errante surco

ni huella en su regazo.

No, no es sino ella,

la nave misma, sí, rápida o tarda,

la que guarda esas olas que pasaron,

olas que sólo fueron

sueños del mar.

¿No llevamos en esta nave acaso

lo que al paso soñamos

y en sueños sólo fue?

De la ilusión al viento va la vela

y la estela borrándose,

mas las olas, las brisas,

sonrisas de los mares y los cielos,

de anhelos llenan la desierta nave

que no sabe do va.

Y en su carrera, corta o larga,

esos anhelos son su carga:

lo que soñamos es nuestro tesoro,

nuestro caudal,

el oro de ilusiones que ganamos,

ricos en sueños,

y dueños solo del ideal.

Recuerda, pues, o sueña tú, alma mía

-la fantasía es tu sustancia eterna-,

lo que no fue;

con tus figuraciones hazte fuerte,

que eso es vivir, y lo demás es muerte.

 

Miguel de Unamuno

 


jueves, 23 de abril de 2026

BARBARA

 


BÁRBARA

 

Acuérdate Bárbara

Llovía sin cesar en Brest aquél día

Y marchabas sonriente

Dichosa embelesada empanada

Bajo la lluvia

Acuérdate Bárbara

Llovía sin cesar en Brest

Y me crucé contigo en la calle de Siam

 Sonreías

Y yo también sonreía

Acuérdate Bárbara

Tú a quién yo no conocía

Acuérdate

Acuérdate pese a todo aquél día

No lo olvides

Un hombre se cobijaba en un portal

Y gritó tu nombre

Bárbara

Y corriste hacia él bajo la lluvia

Empapada embelesada dichosa

Y te echaste en sus brazos

Acuérdate de eso Bárbara

Y no te ofendas si te tuteo

Yo tuteo a todos los que amo

Aunque los haya visto sólo una vez

Tuteo a todos los que se aman

Aunque no los conozca

Acuérdate Bárbara

No lo olvides

Esa lluvia buena y feliz

Sobre tu rostro feliz

Sobre esa ciudad feliz

Esa lluvia sobre el mar

Sobre el arsenal

Sobre el banco d’Ouessant

Oh Bárbara

Menuda estupidez la guerra

Qué has llegado a ser ahora

Bajo esta lluvia de hierro

De fuego de acero de sangre

Y el hombre aquel que te estrechaba entre sus brazos

Amorosamente

Quizás ha muerto o desaparecido o vive todavía

Oh Bárbara

Llueve sin cesar en Brest

Como solía llover en otro tiempo

Pero no es lo mismo y todo está estropeado

Es lluvia desconsolada de duelo espantoso

Ni siquiera es ya tormenta

De hierro de acero de sangre

Simplemente nubes

Que revientan como perros

Perros que desaparecen

En el remanso de Brest

Y van a pudrirse lejos

Lejos muy lejos de Brest

Donde ya no queda nada.

 

Jacques Prèvert

Cuadro de Miguel Oscar Menassa 

miércoles, 22 de abril de 2026

HACE SESENTA AÑOS

  


HACE SESENTA AÑOS

 

Largo cuento de mis años,

historia loca de mis días.

Si no lo digo no lo creen

y contada sabe a mentira.

 

Ha sesenta años que en el Valle

“de leche y mieles” se nacía

y una montaña me miraba

y una madre me sonreía.

 

Ha sesenta años, Valle mío,

yo era un vagido que tenía

cabellos de aire, mirada de agua,

y ojos que rutas no sabían.

 

Son sesenta años huidos

y cuento mío se diría

que me dieron gesto y mirada

y un vagido que ni me oían.

 

Y me dieron los elementos

las estaciones y los días.

Hace tanto que… no me acuerdo.

La Madre sí se acordaría.

 

Hace tanto que no recuerdo

y tan poco que bien podría…

Pero si ella me lo contase,

¡la creería, la creería!.

 

Cuenta tú, mi contadora

que dices imaginerías,

lo del bulbo pequeñito,

de la gaviota, la chinchilla.

 

Cuéntalo tú, mejor del Valle

que me besaste el primer día

entregándome al Dios Padre

como a su huerta y a su viña.

 

Si pudieses volver, la Madre

o la Marta que bien mecía,

me contases como una fábula

en cada noche y hasta el día.

 

Pero a los mares que navego

que son mares de extranjería

y a las tierras que me encamino

con cien nombres de lejanía.

 

¿Cómo pueden llegar las dos

madres de nube o de neblina

llamadas con grito vano

y sólo en sueño conocidas?

 

Gabriela Mistral

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

martes, 21 de abril de 2026

ADELANTE, POETA



ADELANTE, POETA

 

La violencia del masoquismo arrebata de la vida las palabras

sabias

y el corazón pareciera que deja de latir.

Ni cambios, ni deseos.

Ni siniestras pasiones que ya fueron embalsamadas por mi

siguen produciendo escándalos a mis pasos extraviados

por tanto porvenir.

La muerte es una aventura más.

Anímate a morir.

La vida carece de razones.

Todavía tiembla en mí el estúpido sonido de la libertad.

Antes de dormir, los dolores anuncian toda pedantería.

¡Adelante, Poeta!

Aún no ha llegado el otoño.

Descansan las palabras que emergen con los primero fríos.

Será imposible volver, no lo hemos elegido.

Sublime locura que acompaña casualmente a los milagros.

Amante de mi cuerpo, entrego mansamente mis pasiones.

Te esperaré, siempre te esperaré.

 

Lucía Serrano

Cuadro: "Poeta encandilado" de Miguel Oscar Menassa 

 


lunes, 20 de abril de 2026

LOS FANTASMAS SOSTIENEN EL DESEO



LOS FANTASMAS SOSTIENEN EL DESEO

 

Los puntos suspensivos alimentan el retruécano

de la madre tierra con sepultura del padre tintero.

Construyendo humanidad el preámbulo interroga

¿cuándo el cielo vestirá de mármol la penumbra?

 

Al principio fue longitud la mirada tejiendo el terciopelo

con lentitud de camaleón en la ciencia de los dedos.

Y zurciendo la ceguera con esmero de estilográfica

la consonante transforma la muerte en suerte de puntuación.

 

Erectos como una mayúscula y vestida de azabache la noche,

el rigor del blanco universo se hace letra de sangre y,

bailando el pasacalle anverso en la esquina del drama,

encarna el resplandor del fósforo en la mirada del amor.

 

Al principio separarse de la sombra es

evangelio imposible o definición de cierta verdad

sin reflejos donde tropezar y levantarse.

 

Después la cúspide de la mesura con voz de ronca templanza

cimbrea el otro lado de las cosas, donde la palabra rubrica

las cosas del vivir con los fantasmas que sostienen el deseo.

 

Carlos Fernández del Ganso

Cuadro de Crlos Fernández del Gamsp

 

 


domingo, 19 de abril de 2026

VIVIMOS ENCADENADOS A LA MEMORIA HISTÓRICA

 




VIVIMOS ENCADENADOS A LA MEMORIA HISTÓRICA

 

Vivimos encadenados al futuro requiebro en la voz.

 

No muere lo desaparecido sin entierro, no.

Grita en la memoria y nos taladra la ausencia

con vocales de mármol la espalda traicionada.

 

Las plegarias prohibidas son migajas de pan

en los bolsillos agujereados del abuelo

y, en el telar de los sueños, la sed del recuerdo

delata el colmillo hambriento de justicia.

 

En invierno, desierta la calle de golfos,

el amanecer despertaba

al jornalero disciplinado en el tajo yunque y ya sin sol

volvía al hogar un dolor de sombra arrugada.

 

En noches de tormenta,

aún escucho arrastrar los huesos descoyuntados,

camino del cementerio, el temblar de las tibias,

las manos descosidas y la hueca calavera

con su despojo de carne pegado en la nuca a la

altura de la apófisis espinosa de la tercera vértebra cervical.

 

La sacramental no tenía techo, una leyenda

en letras cursivas decía:

“enterrar boca arriba”

a los muertos les gusta la lluvia,

el vuelo del vencejo en invierno y las estrellas.

 

Vivimos encadenados al futuro,

eslabones en tobillos y muñecas,

son el peso del miedo a la cuneta, donde docenas

de cadáveres sin ropa, los más recientes aún con ojos,

yacen sin cadenas de humanidad.

 

Carlos Fernández del Ganso

Cuadro de Carlos Fernández del Ganso