domingo, 15 de febrero de 2026

AMOR

 

 


AMOR

 

El amor está en las rosas,

cestas de regalo

las rosas son el amor,

cupido anda entre las cosas,

y hace de ellas una flor.

 

A veces despierta un nido,

y a veces se va a vagar,

y anda en el viento, en el ruido,

en el bosque y en el mar.

 

Hace despertar los truenos,

y hace rugir los leones,

y forma jardines buenos

dentro de los corazones.

 

Es la voz, la voz errante

que no encuentra su vocablo,

y expresa el ángel flotante

o expresa el prófugo diablo.

 

Se extenúa, se propaga,

se multiplica, se vierte,

y es profunda, triste, vaga,

toda vida o toda muerte.

 

Anda errante un silfo extraño

que llena mi alma invasora

con las perlas de la hora

y los diamantes del año.

 

Yo al silfo lo he visto. Y es

todo perlas y brillantes.

Las perlas se llaman: antes,

y los brillantes: después.

 

Rubén Darío

Cuadro: "Amantes" de Renoir

sábado, 14 de febrero de 2026

AMOR

 

 


AMOR

 

¡Primavera feroz! Va mi ternura

por las más hondas venas derramada,

fresco hontanar, y furia desvelada,

que a extenuante pasmo se apresura.

 

¡Oh qué acezar, qué hervir, oh, qué premura

de hallar, en la colina clausurada,

la llaga roja de la cueva helada,

y su cura más dulce, en la locura!

 

¡Monstruo fugaz, espanto de mi vida,

rayo sin luz, oh tú, mi primavera,

mi alimaña feroz, mi arcángel fuerte!

 

¿Hacia qué hondón sombrío me convida,

desplegada y astral, tu cabellera?

¡Amor, amor, principio de la muerte!

 

Dámaso Alonso

Cuadro de Edouard Manet

viernes, 13 de febrero de 2026

COMO SI NADA

 


COMO SI NADA

 

Perdí los cinco sentidos

y aún no he descubierto el sexto.

Te volteo, poesía.

No hay que darle tiempo al tiempo.

 

Sé que sólo de repente

diré lo que ya sabía,

recordando ese futuro

de la luz antes del prisma.

 

Me he mirado en el espejo

y ahora me vuelvo de espaldas.

Sé que el otro, también vuelto,

ve agua adentro lo que calla.

 

Si yo viera lo que él ve,

no vería lo que veo.

Mi rostro ya me lo sé.

Pero mi espalda es lo externo.

 

Dios quiere abrirme los ojos.

Las estrellas en el cielo

son su anuncio luminoso.

Mas ¡hay tantos! No lo leo.

 

En la luna hay cine mudo.

Los niños entran de balde.

Los poetas, como tontos,

lo vemos en la calle.

 

Abro y cierro los espejos.

Hay algo que no anda bien.

Nada dentro, nada fuera.

Pero hay algo. No sé qué.

 

El piano  le ha mordido

los dedos al pianista

y, enseñándole las teclas,

ríe a mandíbula viva.

 

Corazón desamparado,

pon marcha atrás tus bobinas

y recoge, vuelta a vuelta,

tu arrastrada melodía.

 

Un ángel se asoma y dice:

“¿Es que no ves lo que pasa?”

Y luego cierra la puerta

como si cerrara un ala.

 

Gabriel Celaya

miércoles, 11 de febrero de 2026

ENTREGARSE

 


ENTREGARSE

 

Cuando tu dios se presente,

escúchale, no interrogues;

él extraerá, preguntando,

las respuestas que en ti escondes.

 

¿Será en Marzo, cuando suben

los muertos hasta las flores,

o en ese Otoño que apura

en verdades los amores?

 

Escúchale en una y otra

contradicción aparente:

Al repetir sus palabras

dirás lo que ni él entiende.

 

Pues el asombro suspenso

de su noche transparente

con el ritmo de la sangre

se hace canción en los hombres.

 

Canten, y canten, y canten

lo no entendido que asombra,

cante el hombre esa alabanza

de una verdad que aún ignora.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "Miradas en la cumbre" de Miguel O. Menassa

martes, 10 de febrero de 2026

LA CLARA SOLEDAD



LA CLARA SOLEDAD

 

Suenan en aire y en sombra

los árboles, el mar, la tierra ciega:

suena lo no nombrado,

suena, tiembla.

 

Suena la sangre buscando

caminos hondos al cuerpo,

suena y busca una palabra

con que nombrar un deseo.

 

¡Oh, estar solo, ser por fin

la soledad que se basta,

hombre con limites fijos,

con palabras y no gritos!

 

Frente a ese mundo impalpable

de aire y luz, alzo mi cuerpo,

fenómeno que me muestra,

hecho visible, el misterio.

 

¡Oh, estar solo, solo y vivo

entre el iris de esos cambios,

la avidez del aire, el mar

y la noche de ese canto!

 

Fuera suena, suena el mundo

y es lo total indistinto,

suena como un corazón

que se ignora a sí mismo.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "Nunca un amor" de Miguel O Menassa


lunes, 9 de febrero de 2026

MATINAL

 

MATINAL

 

Un hombre; los caminos;

el viento sin sonido del destino;

y andar libre y ligero entre tormentas

magnéticas y secas.

 

Se multiplican, crecen,

y, sucesivos, vienen con espuma y clamores

confusiones, muchachas, reposos dulces, largas

cabelleras de llanto que le envuelven temblando.

 

Frente a un mundo en delirio, él se afirma en su paso.

No acaricia, no duda.

Su soledad heroica

no es un irse perdido por los limbos cantando.

 

Contempla las montañas en su fuerza y su calma;

contempla la mañana pausada y luminosa;

respira, y le parece

que su boca bebe de Dios directamente.

 

¡Qué cierto, en su absoluto

de gloria y resplandor, el cielo abierto!

¡Qué ciertas, en su calma,

las cosas como son, que son, y basta!

 

Gabriel Celaya

Cuadros: "Hay días" de Miguel O. Menassa

 

viernes, 6 de febrero de 2026

FIN DE SEMANA EN EL CAMPO

 

FIN DE SEMANA EN EL CAMPO

 

A los treinta y cinco años de mi vida,

tan largos, tan cargados, y a fin de cuentas vanos,

considero el empuje que llevo ya gastado,

la nada de mi vida, el asco de mi mismo

que me lleva a volcarme suciamente hacia fuera,

negociar, cotizar mi trabajo y mi rabia,

ser cosa entre las cosas que choca dura y hiere.

 

Considero mis años,

considero este mar que aquí brilla tranquilo,

los árboles que aquí dulcemente se mecen,

el aire que aquí tiembla, las flores que aquí huelen,

este “aquí” y “ahora mismo” que me dice inflexible

que yo soy un error y el mundo es siempre hermoso,

hermoso, sólo hermoso, tranquilo y bueno, hermoso.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "Un día de campo" de Francisco de Goya

INFORME

INFORME

 

Se han estudiado todos los datos del problema.

Se han hecho mil diez fotos. Se han tomado medidas

del lugar del suceso y cuanto le rodea.

Se han aplicado al reo las técnicas modernas,

sin peligro de vida, con médica asistencia.

Después, previo el permiso, se ha machacado el cráneo,

pues algo debe haber que sigue allí secreto.

No se ha encontrado nada que valiera la pena

para hacer racional el supuesto misterio,

aunque se ha recurrido a lo pluscuamperfecto.

Pero no hay criminal que no acabe gritando.

Vamos a examinar a su madre y sus hijos

de un modo humanitario aséptico-anestésico.

Se trata de estudiar, porque es fundamental,

cómo pueden surgir monstruos tan disconformes

como este que estudiamos, no del todo anormal.

Hay que estudiar a fondo a su madre, y salvar

si es posible a sus hijos, operando en directo

esos tiernos cerebros, quizá aún corregibles.

Es una gran empresa superoccidental

que ejercemos en nombre de la Humanidad.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "Letras de fuego" de Miguel O. Menassa 

 


jueves, 5 de febrero de 2026

QUIEN ME HABITA

 


QUIÉN ME HABITA

“Car je est un autre”

Rimbaud

 

¡Qué extraño es verme aquí sentado,

y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar,

y oír como una lejana catarata que la vida se derrumba,

y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar!

 

¡Qué extraño es verme aquí sentado!

¡Qué extraño verme como una planta que respira,

y sentir en el pecho un pájaro encerrado,

y un denso empuje que se abre paso difícilmente por mis venas!

 

¡Qué extraño es verme aquí sentado,

y agarrarme una mano con la otra,

y tocarme, y sonreír, y decir en voz alta

mi propio nombre tan falto de sentido!

 

¡Oh, qué extraño qué horriblemente extraño!

La sorpresa hace mudo mi espanto.

Hay un desconocido que me habita

y habla como si no fuera yo mismo.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "La luz en las entrañas" de Miguel O. Menassa

miércoles, 4 de febrero de 2026

DERIVA

 


DERIVA

 

Son poemas, poemas:

Son los entusiasmos que para bien nos mienten,

los hundimientos siempre superables,

los errores que quizás no sean errores.

 

Es el motor de explosión “hombre”,

los fácil-felizmente caprichos sucesivos,

la melancolía con demoras sensuales,

unos versos, restos de cierta hermosa anchura.

 

Son los grandes gritos por pequeñas causas,

una amada, el deseo que al fin dice su nombre,

y una fecha, un lugar, un sobresalto,

Dios fotografiado al magnesio.

 

El brillante delirio de una rosa impalpable,

el yo que ahora resulta que realmente existe,

los mil fuegos cambiantes de un anhelo sin meta:

Un ala retenida pero que palpita.

 

Son las cabezudas evidencias de un niño

hidrocéfalo y tierno que, triste sonríe,

las muchachas que muren porque son impalpables,

las balanzas nocturnas, casi musicales.

 

Aquí peticiones de principio cantan.

Días suman días; yo derivo versos,

versos engañosos que no acaban nunca,

versos que quisieran morderse la cola.

 

Resbalo en mi mismo cambiando de nombre,

cambiando de forma, cambiando el futuro.

Es el amor –se entiende- o bien – no se entiende-

la libertad abierta: Vivir de entregarse.

 

Gabriel Celaya

Cuadro: "Buscábamos el sol" de Miguel O. Menassa