ESPERANDO UN MILAGRO
Estoy, en verdad,
esperando un milagro. Y no sé si algo ocurrirá.
Una vida casi sin
misterios, mi vida es la vida de un trabajador.
Espero el medio día y el
mediodía llega, y como mi comida cocida
casi sin amor,, con
verduras cansadas y carne, tal vez, envenenada.
Después me limpio los
dientes por consejo de una amante madura
y sin decir palabra,
porque el amor se quiebra en el espejo rasgado,
pago en Euros mi pequeña
comida y vuelvo, algo sumiso, a trabajar.
En el camino me encuentro
de golpe con alguna dicha y la rechazo.
La libertad me llama a los
gritos, la pobre, alucinada y yo no la oigo.
Escarbo en los bolsillos
buscando una moneda para darle a un pobre
y encuentro pequeños
pedacitos, trozos de recuerdos, donde el alma
perdida, enamorada de sí misma,
no tuvo amor ni odio, ni siquiera pan.
No encuentro la moneda y
el mendigo se burla de mi mezquindad.
¿No quiere que le preste,
doctor, algunos céntimos? Mañana me lo da.
El hombre es delicado, se
rompe al caminar, la noche le da miedo y
sin agua y sin comida, el
pobre hombre muere igual que un animal.
Miguel Oscar Menassa
Del libro: “Al Sur de
Europa”
Cuadro de Miguel O. Menassa

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