martes, 23 de mayo de 2023

POEMA DE LA CREACIÓN

 


POEMA DE LA CREACIÓN

 

 

El día aún era noche en el átomo.

Crujía en el signo y se movía arrastrando los bloques

de silencio que la edad había sepultado.

Tú eras ya el anuncio de una bacteria que buscada

otra bacteria,

un sonido que yo destejía para fundar el equilibrio.

No había abajo ni arriba. Lo que estaba a la izquierda

estaba a la derecha y en todas partes.

El centro era todos los centros en un círculo que buscaba los números.

Moví una idea.

La palabra movió la noche, y la oscuridad la luz.

Las aguas se bordaron en el día y un pez inició

la rebelión de sus aletas.

Avanzó por la línea enardecida que separó la muerte

de la no-muerte

el silencio del sonido.

 

Edgar Bayley

Cuadro: "Poema de la creación" de Miguel Oscar Menassa

viernes, 19 de mayo de 2023

QUISIERA QUE ME DEJARAN...

 


QUISIERA QUE ME DEJARAN…

 

 

Quisiera que me dejaran como a un ángel perdido, en el

desierto;

que me olviden así, abrazado y solo, volviendo a una llama seca;

regresando sin temor la otra noche,

olvidado.

 

Cuando se nace para vivir en la tierra, bajo un cielo de

vientre de ballena,

la soledad del hombre muerto

quiere salir de la soledad,

hacia toda la inocencia, desterrado.

 

Cuando me veas devuelto al olvido, abandonado,

ya no me hallarás las flores sobre el ciego hombro,

ni el río melancólico donde mojabas tu cuello

de helecho secado en un jarro.

 

Arriba está el otro viento. No me digas nada;

hoy tengo la lengua oscura, y el sentimiento,

impenetrable, aborrecido.

 

El Sur es un llano lento, que nadie entiende,

donde a veces llora una cabeza de caballo

el aire desesperado. Donde mi corazón sale por la tierra

a buscar aliento.

 

Ricardo E. Molinari

Argentina 1926

Cuadro: "Poeta encandilado" de Miguel Oscar Menassa

lunes, 15 de mayo de 2023

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "MÁS ALLÁ DE LAS RUINAS" DE TERESA GALEOTE DALAMA



 


PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MÁS ALLÁ DE LAS RUINAS”

DE TERESA GALEOTE DALAMA

 

 

Buenas tardes nos encontramos en la Biblioteca Central de Alcalá de Henares y no por casualidad para presentar un libro, una novela histórica galardonada y reeditada por la vigencia de su temática. Actualmente en curso existen 57 conflictos bélicos nacionales e internacionales sacudiendo nuestras vidas.

 

Después de leer y subrayar algunos pasajes de la trama, elegí para presentar el libro a los personajes que, en el texto, se juegan la vida en cada decisión o cuestionan la ética de los deseos en la renuncia de sus cotidianos ideales.

 

domingo, 14 de mayo de 2023

OTROS VERÁN EL MAR

 


OTROS VERÁN EL MAR

 

 

Otros verán el mar

la soledad del sueño

encenderán nuevos nombres

viajes felices al extremo de la mañana

otros tendrán secretos

olvido tolerancia

otra voz otras luces

un juego diferente

¿qué vida retendrás mientras tanto

qué esperanza dirán todavía

en la calle o el bosque renacido

en qué rostro o amor revivirás tu viaje?

Otros tendrán la isla

conquistarán la inocencia

refundirán la noche la vigilia

el amo y el esclavo

entonces no habrá sido en vano

tanto descenso y tempestad y absurdo

tanto desprecio y lagos de sombra y brujas

tanto perdón y puerta sin llamado

entonces se amarán de nuevo de verdad

un hombre y una mujer

al principio al fin del mundo

otros verán sin pausas

sin fronteras

inventarán el fuego y la confianza

¿qué día albergará tu nombre

en qué vena o qué metal

tendrá destino tu silencio?

 

Edgar Bayley

Cuadro de Joaquín Sorolla

 

viernes, 12 de mayo de 2023

HOMBRE CON VASO DE VINO

 


HOMBRE CON VASO DE VINO

 

 

Soy el bello animal enjaulado en mis huesos.

En marfiles magníficos que celosamente me custodian.

 

Son mi habitación privada

donde viven mezclados

los días del futuro y pequeñas

humedades de infancia;

la memoria de algo que pasó

y volverá a repetirse:

el nombre de mi muerte.

 

Allí acumulo mi sed y mi alegría,

mis fatigas y asombros,

mis ropajes usados,

lenguajes como fiebres incurables

y el maravilloso amor.

 

Esa jaula

es mi pasaporte humano,

necesario.

 

Mi vestidura secreta,

mi desnudez total,

desconocida.

 

Rubén Vela

Argentina 1928

Cuadro de Paul Cezanne

 

 

 

lunes, 8 de mayo de 2023

EL RÍO

 





EL RÍO

 

 

Como un río esta estirpe del hombre, un hondo río

que de las altas cumbres del tiempo se despeña,

desde el lejano pecho azul del manantío

a un mar de sombra donde Dios lo sueña.

 

Arrastra viejas sílices, arenas ancestrales,

crestas, rastros, telúricos despojos,

cuerpos  de piedra, llantos minerales

por negros montes y por campos rojos.

 

Arrastra triste légamo, agrio limo,

algas como cabellos de sombríos ahogados,

corazones de musgo en vegetal racimo,

cortezas milenarias, árboles desraizados.

 

Se desliza lo mismo que un hondo cielo de agua

apresado en los brazos vetustos de la tierra,

suena con viril canto de metal en la fragua,

lo empuja un largo viento de inescalable sierra.

 

Humano y ciego río, en el tiempo se siente

con sus antiguas voces de remotas edades; 

la vida sueña oculta en su corriente

a través de ganadas, perdidas heredades.

 

Más viejo que los robles y que la negra encina

y los graves olivos que su fluir refleja;

sólo menos que el mar eterno en que termina,

tanto como esta tierra áspera y vieja.

 

Revive siempre nuevos, siempre antiguos paisajes:

praderas infantiles, adolescentes huertos,

campos de trigo en cálidos, alegres oleajes,

frondas espesas, páramos oscurecidos, yertos.

 

Panoramas felices, comarcas de ventura,

colinas de esperanza, imprevistas regiones

de sorpresa, planicies de amargura,

yermos por donde yerran lejanas ilusiones.

 

Indiferente, ciega, el agua siempre sigue:

los siglos la renuevan de nada a nada huída.

Este río no es agua que nuestra sed mitigue,

es sed para saciar el agua de la vida.

 

Riega este viejo predio, el patrimonio

empobrecido del planeta; ahonda

en el suelo su vivo testimonio

por toda la heredad triste y redonda.

 

A través de los tiempos, por los diarios cauces,

sus renovadas aguas son siempre el mismo río:

vertiendo siempre en las eternas fauces

nunca saciadas de hondo mar sombrío.

 

Eras agua también de esta  rivera,

padre, como agua soy en tu corriente,

como es agua este hijo que ahora espera

su destino de joven afluente.

 

Nos vamos sucediendo, ondas caudales,

profunda estirpe, por el mismo lecho.

¿Cuándo los misteriosos manantiales

dejarán de alumbrarnos de su pecho?

 

Nos vamos sucediendo gota a gota,

linfa para secarse muerte a muerte.

¿Cuándo ese mar oculto nos agota

y en su definitivo abismo nos convierte?

 

Sólo sabemos que, agua viva, vamos

fluyendo día a día en ancha vena,

que espejo fugaz somos de algunos verdes ramos,

y que vamos al mar, como a la pena.

 

Sólo sabemos que es siempre la misma

el agua y, sin embargo, la que una vez nos moja

no vuelve a fluir más: es su azul crisma

irrepetible flor que se deshoja.

 

Pasa el río. Pasamos. Irremediable mana.

El tiempo nos arrastra aguas abajo.

No vuelves, gota mía, no vuelves ya mañana.

Entre lágrima y tierra te amortajo.

 

Humana estirpe o irretornable.

En él voy lo escucho en mi pecho, y lo toco.

Ya te has deshecho, padre, en lo insondable.

Yo en mi gota de agua me ahogo poco a poco.

 

Leopoldo de Luis

Premio nacional de la letras 2003

De “El padre”

Cuadro: "Con el tiempo" de Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 6 de mayo de 2023

MUCHO MÁS ALLÁ

 


MUCHO MÁS ALLÁ

 

 

¿Y qué si nos vamos anticipando

de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza?

 

¿Y qué?

¿Y qué me da a mí,

a mí que he perdido mi nombre,

el nombre que me era dulce sustancia

en épocas remotas cuando yo no era yo

sino una niña engañada por su sangre.

 

¿A qué a qué

este deshacerme, este desangrarme,

este desplumarme, este desequilibrarme

si mi realidad retrocede

como empujada por una ametralladora

y de pronto se lanza a correr,

aunque igual la alcanzan,

hasta que cae a mis pies como un ave muerta?

 

Quisiera hablar de la vida.

Pues esto es la vida,

este aullido, este clavarse las uñas

en el pecho, ese arrancarse

la cabellera a puñados, este escupirse

a los propios ojos, sólo por decir,

sólo por ver si se puede decir:

“¿es que soy yo?¿verdad que sí?

¿no es verdad que yo existo

y no soy la pesadilla de una bestia?

 

Y con las manos embarradas

golpeamos a las puertas del amor.

Y con la conciencia cubierta

de sucios y hermoso velos,

pedimos por Dios.

Y con las sienes restallantes

de imbécil soberbia

tomamos de la cintura la vida

y pateamos de soslayo a la muerte.

 

Pues eso es lo que hacemos.

Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza.

 

Alejandra Pizarnik

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 

viernes, 5 de mayo de 2023

AUTO DE FE

 


AUTO DE FE

 

 

Cuenta el pobre los fósforos

y el rico sus palacios;

aquél se ha salvado de las adulaciones

y el dinero.

Sus manos no pueden aplaudir en la Escala de Milán,

pero poseen todos los anticuerpos;

encuentran amor

donde el rey sólo halla su soledad.

 

¡No rompan el orden!

¡No rieguen el rompecabezas!

Hay quien se preocupa por el verdugo

pero ya es cómplice de la neoplasia,

hay quien huye desesperadamente del incendio

y ya se lo comió la bacteria.

 

Pierde el tiempo quien sonríe a los inspectores,

quien sube al palo de la escoba,

quien hace una estadística;

pero ignora el súbito guiño de la estrella,

lo que fulgura después del tiro de gracia.

 

Tal vez sin notario

he matado un insecto invisible que volaba.

La zarpa que clavó hoy el gato

no es menos certera que mis uñas.

 

Todos esperan que me mustie como una tonta,

que me envilezca la primera arruga;

pero yo amo el tiempo y sus transfiguraciones

cómicas.

 

Creo en las galaxias y en los virus,

soy un animal tremendo.

 

Debiera estar cansada de la vida;

sólo me canso de morir.

 

Perdónenme este trajín con la ternura,

este nomeolvides que asfixio de un plumazo,

este dolor

tan duro que coloqué en el ala.

 

(¿Me habrá hecho daño la lágrima o el semen?)

 

Perdónenme…

hablaba de los otros y se me fue lo mío.

 

¡Qué golpe de carótidas

al socorro del alba!

¿Pero no somos todos uno mismo?

Me trepo a la esperanza entonces.

(Si nace el héroe es porque ha muerto un asesino).

 

Creo en tus partos, tierra.

Por eso juro por el hombre.

 

Carilda Oliver Labra

Cuadro: "La bella y sus fantasmas" de Miguel Oscar Menassa

 

domingo, 30 de abril de 2023

LA QUE CAMINA

 


LA QUE CAMINA

 

 

Aquel mismo arenal, ella camina

siempre hasta cuando ya duermen los otros;

y aunque para dormir caiga por tierra

ese mismo arenal sueña y camina.

La misma ruta, la que lleva al Este

es la que toma aunque la llama el Norte,

y aunque la luz del sol le da diez rutas

y se las sabe, camina la Única.

Al pie del mismo espino se detiene

y con el ademán mismo lo toma

y lo sujeta porque es su destino.

 

La misma arruga de la tierra ardiente

la conduce, la abrasa y la obedece

y cuando cae de soles rendida

la vuelve a alzar para seguir con ella.

Sea que ella la viva o que la muera

en el ciego arenal que todo pierde,

de cuanto tuvo dado por la suerte

esa sola palabra ha recogido

de ella vive y de la misma muere.

 

Igual palabra, igual, es la que dice

y es todo lo que tuvo y lo que lleva

y por su sola sílaba de fuego

ella puede vivir hasta que quiera.

Otras palabras aprender no quiso

y la que lleva es su propio sustento

a más sola que va más la repite,

pero no se la entienden sus caminos.

 

¿Cómo, si es tan pequeña, la alimenta?

¿Y cómo, si es tan breve, la sostiene,

y cómo, si es la misma, no la rinde,

y adonde va con ella hasta la muerte?

No le den soledad porque la mude,

ni palabra le den, que no responde.

Ninguna más le dieron en naciendo,

y como es su gemela no la deja.

 

¿Por qué la madre no le dio sino ésta?

¿Y por qué cuando queda silenciosa

muda no está, que sigue balbuceándola?

Se va quedando sola como un árbol

o como arroyo de nadie sabido

así marchando entre un fin y un comienzo

y como sin edad o como en sueño.

 

Aquellos que la amaron no la encuentran,

el que la vio se la cuenta por fábula

y su lengua olvidó todos los nombres

y sólo en su oración dice el del Único.

 

Yo que la cuento ignoro su camino

y su semblante de soles quemado,

no sé si la sombrean pino o cedro

ni en qué lengua ella mienta a los extraños.

Tanto quiso olvidar que ya ha olvidado.

Tanto quiso mudar que ya no es ella,

tantos bosques y ríos se ha cruzado

que al mar la llevan ya para perderla,

y cuando me la pienso, yo la tengo,

y le voy sin descanso recitando

la letanía de todos los nombres

que me aprendí, como ella vagabunda;

pero el Ángel oscuro nunca, nunca,

quiso que yo la cruce en los senderos.

 

Y tanto se la ignoran los caminos

que suelo comprender, con largo llanto,

que ya duerme del sueño fabuloso,

mar sin traición y monte sin repecho,

ni dicha ni dolor, no más olvido.

 

Gabriela Mistral

Cuadro: "El confín del tiemp0" de Miguel Oscar Menassa

 

viernes, 28 de abril de 2023

GÉNESIS

 


GÉNESIS

 

 

No había ningún signo sobre la piel del tiempo

Nada. ni ese tapiz de invierno repentino que presagia las

                                                    [garras del relámpago quizá hasta mañana.

Tampoco esos incendios desde siempre que anuncian una

                                                    [antorcha que desemboca en nunca o en ayer.

Nada. Ni tierra prometida.

Era sólo un desierto de cal viva tan blanca como negra,

un ávido fantasma nacido de las piedras para roer el sueño

                                                                                           [milenario,

la caída hacia afuera que es el sueño con que sueñan las

                                                                                           [piedras.

Nadie. Sólo un eco de pasos sin nadie que se alejan

y un lecho ensimismado en marcha hacia el final.

 

Yo estaba allí tendida;

yo, con los ojos abiertos.

Tenía en cada mano una caverna para mirar a Dios,

y un reguero de hormigas iba desde su sombra hasta mi

                                                                           [corazón y mi cabeza.

 

Y alguien rompió en lo alto esa tinaja gris donde subían a

                                                                           [beber los recuerdos;

después rompió el prontuario de ciegos, juramentos heridos

                                                                                       [a traición

y destrozó las talas de la ley inscritas con la sangre

                                                  [coagulada de las historias muertas.

Alguien hizo una hoguera y arrojó uno por uno los fragmentos.

El cielo estaba ardiendo en la extinción de todos los infiernos

y en la tierra se borraban sus huellas y sus pruebas.

Yo estaba suspendida en algún tiempo de la expiación

sagrada; yo estaba en algún lado muy lúcido de Dios;

yo, con los ojos cerrados.

Entonces pronunciaron la palabra.

 

Hubo un clamor de verde paraíso que asciende desgarrando

                                                                           [la raíz de la piedra,

y su proa celeste avanzó entre la luz y las tinieblas.

Abrieron las compuertas.

Un oleaje radiante colmó el cuenco de toda la esperanza aún

                                                                                        [deshabitada,

y las aguas tenían hacia arriba ese color de espejo

                                                      [en el que nadie se ha mirado jamás,

y hacia abajo un fulgor de gruta tormentosa que mira desde

                                                                 [siempre por primera vez.

 

Descorriendo de pronto las mareas.

 

Detrás surgió una tierra para inscribir en fuego cada pisada

                                                                        [del destino,

para envolver en hierba sedienta la caída y el reverso de cada

                                                                          [nacimiento,

para encerrar de nuevo en cada corazón la almendra del

                                                                             [misterio.

 

Levantaron los sellos.

La jaula del gran día abrió sus puertas al delirio del sol

con tal que todo nuevo cautiverio del tiempo fuera

                                              [deslumbramiento en la mirada,

con tal que toda noche cayera con el velo de la revelación a

                                                                [los pies de la luna.

Sembraron en las aguas y en los vientos.

Y desde ese momento hubo una sola sombra sumergida en

                                                                  [mil sombras,

un solo resplandor innominado en esa luz de escamas que

                                 [ilumina hasta el fin la rampa de los sueños.

Y desde ese momento hubo un borde de plumas

                               [encendidas desde la más remota lejanía,

unas alas que vienen y se van en un vuelo de adiós a todos

                                                                         [los adioses.

Infundieron un soplo en las entrañas de toda la extensión.

Fue un roce contra el último fondo de la sangre;

fue un estremecimiento de estambres en el vértigo del aire;

y el alma descendido al barro luminoso para colmar la forma

                                                          [semejante a su imagen,

y la carne se alzó como una cifra exacta,

como la diferencia prometida entre el principio y el final.

Entonces se cumplieron la tarde y la mañana

en el último día de los siglos.

Yo estaba frente a ti;

yo, con los ojos abiertos debajo de tus ojos

en el alba primera del olvido.

 

Olga Orozco

Cuadro: "La ruta" de Joan Miro