viernes, 13 de febrero de 2026

COMO SI NADA

 


COMO SI NADA

 

Perdí los cinco sentidos

y aún no he descubierto el sexto.

Te volteo, poesía.

No hay que darle tiempo al tiempo.

 

Sé que sólo de repente

diré lo que ya sabía,

recordando ese futuro

de la luz antes del prisma.

 

Me he mirado en el espejo

y ahora me vuelvo de espaldas.

Sé que el otro, también vuelto,

ve agua adentro lo que calla.

 

Si yo viera lo que él ve,

no vería lo que veo.

Mi rostro ya me lo sé.

Pero mi espalda es lo externo.

 

Dios quiere abrirme los ojos.

Las estrellas en el cielo

son su anuncio luminoso.

Mas ¡hay tantos! No lo leo.

 

En la luna hay cine mudo.

Los niños entran de balde.

Los poetas, como tontos,

lo vemos en la calle.

 

Abro y cierro los espejos.

Hay algo que no anda bien.

Nada dentro, nada fuera.

Pero hay algo. No sé qué.

 

El piano  le ha mordido

los dedos al pianista

y, enseñándole las teclas,

ríe a mandíbula viva.

 

Corazón desamparado,

pon marcha atrás tus bobinas

y recoge, vuelta a vuelta,

tu arrastrada melodía.

 

Un ángel se asoma y dice:

“¿Es que no ves lo que pasa?”

Y luego cierra la puerta

como si cerrara un ala.

 

Gabriel Celaya

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