jueves, 21 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


MI PRIMER VESTIDO

El vestido azul
que un día descubriste
me embarca a esas jornadas
ataviadas de infancia.

Mudo su inocencia súbita
por alajas de reflexión.
Culto disimulado de nuevos tesoros
decoran mi reciente vida.

Eternamente vestida con algazara
sufro la manía de las costumbres
sin apenas verdades.

Cubierta de ingenuidad
me desnuda tu picardía.
Dejando entrever mi pureza virginal
disfrazada de lujuria terrenal.


Yosune Castellano Alarcón
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares

miércoles, 20 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


NO SUPE

No supe insistir en la escollera de lo que tu llamabas amor,
no supe divisar frente aquella playa, eso que tu llamabas alegría,
me envolví en sombras negras a pleno sol
mientras tus palabras de tul se pulverizaban tras el regazo de la cuna.

No quise volar entre los púlpitos que acaecían sobre mi almohada
cuando tu mirabas a la contra de mi espalda, dibujando otras manos
deslizándose por los muros de cristal entre los cuerpos inertes
que mutilaban las noches en grescas de catecismos despiadados.

Pronto la desdicha afloró entre las sábanas
y sentí cómo se despedazaba la entraña de mi enojo,
entre la voz efímera nacida en el bosque del embeleco
y el vaivén solapado en vestimentas harapientas
de tu entorno acotado en la madriguera abismada
en rondallas de curias y parias empecinadas.

Pronto supe que el río bajaba seco por mi cuerpo,
que nada volvería a brillar en mi piel, si emanaba de tu hiel
y la mirada clavada en el suelo comenzaba a pedir clemencia
a todo ser que se arrastraba por las cloacas
como si fueran los únicos que me pudieran acariciar.

Pero la inmensidad de la desnudez me golpeaba tan fuerte…!
que tomé la tenacidad que atrincheraba las lianas
y quise lanzar los escombros al abismo
dejando así mi nueva savia a la  luz de los ojos
que iluminan piezas de cámara a mis páginas vacías
detallando enredos entre compases de la tarde.

Gloria Gómez
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares



martes, 19 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


ATRAVESANDO LA FRONTERA

Deshago lentamente
encorsetados pasos envueltos en pasado,
sacudo el hastío prudente de una cadencia sin amanecer.

Y embriagada por la calidez de una mirada
arrastrada por el crepitar vivaz de una pasión,
camino por la cuerda floja de tus devaneos
plena de goce
buscando el contorno de tu boca
que sucumbe a nuestros cuerpos indómitos,
entrelazados
y al fuerte oleaje de este delirio, ardiente y profundo,
donde aún permanece el vestigio de placer
de aquel abrazo prolongado hasta  la alborada
de aquellas manos perdidas en las caderas
y de un talle arqueado, enfurecido
deleitándose en tus brazos
en tu cálida piel
atravesando la frontera del deseo voraz,
pertinaz, implacable
que repite tu nombre
buscándote,
hasta encontrarte
hasta tenerte, de nuevo una y otra vez.


Maribel Domínguez Duarte
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares

lunes, 18 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016

PALABRAS CRUZADAS EN LA MISMA SENDA

Poema dedicado a los dirigentes
en el día de las elecciones.
Junio de 2016

Si los dioses rompen sus alas
confluyendo en un idéntico destino,
si el paraíso eterno
alberga aves del mismo cielo de invierno,
por qué no conversar…

Con la ropa del revés
cuando los amantes afluyen sus besos,
cuando los nuevos propósitos
festonean preceptos
con telas humildes,
que el despertar de la cigüeña,
irrumpa en el nido de los dirigentes
y, que la límpida desnudez
impugne la existencia de los crímenes.

A la cita de los míseros huéspedes
patriemos la nueva morada de la oscura muerte,
que nuevos reyes abatan con sus hirientes espadas
la devastación humana,
que en las catacumbas
se entierren las palabras cruzadas
en la misma senda.

Que el mundo
llore descalzo
en el afable regazo
de una madre que nunca te abandona.


Esther Núñez Roma
Integrante de los talleres de poesía Grupo Cero en Alcalá de Henares.

viernes, 15 de julio de 2016

¡HOLA, QUE ME LLEVA LA OLA!

¡HOLA, QUE ME LLEVA LA OLA!

¡Hola, que me lleva la ola,
hola, que me lleva a la mar!

¡Hola, que llevar me dejo
sin orden y sin consejo,
y que del cielo me alejo
donde no puedo llegar!

¡Hola, que me lleva la ola,
hola, que me lleva a la mar!


 Lope de Vega

miércoles, 13 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías  y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas de odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.


Pablo Neruda

martes, 12 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


RECORRIÉNDOTE

Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asiente
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aún que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.


Gioconda Belli

lunes, 11 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


RECETA DE VARÓN

“No importa si no es hermoso
-la fealdad en el hombre puede despertar ciertos atávicos instintos femeninos-
pero es esencial que el pecho sea acogedor
y que los brazos ofrezcan la promesa
de abrazos apretados y tiernos.

Vello en el cuerpo o no,
es cuestión de gustos.
Personalmente los prefiero
tapizados,
con espacios de sombras oscuras
suaves al tacto,
y capaces de llenar el olfato
con el olor del día a flor de piel.

La cintura que se defina, por favor;
que no le sobre, ni le falte,
que no acuse el descuido del dueño,
mas que en ciertas épocas permisibles
donde unas libritas demás,
son sólo testimonio de amables libaciones.

Las manos son definitivas:
deben saber detener la cabeza de la mujer
con el cielo con que el marinero escatima al viento
la única lámpara de aceite en medio de la tormenta;
ser ágiles como pájaros o cabras de monte,
capaces de la forja del hierro, la lágrima,
de esculpir los intrincados artesonados del placer.

Las piernas también son importantes
pero les perdonamos las torceduras,
lo tosco, las imperfecciones,
si al encontrarnos con la  boca
vemos una sonrisa en la que poder confiar
y unos ojos que nos aseguren la mañana.

La espalda masculina debe ser extensa
como una pradera por donde puedan pasear los búfalos
y los heliotropos,
y es fundamental que en las caderas
se alcen dos colinas
inequívocas, sólidas,
que se nos queden prendidas en la memoria
cuando el hombre se vuelva para marcharse,
alejándose en la noche.

La voz que resuene con vibraciones de bajo
pero que sepa modular
la tensa y dulce melancolía del acordeón,
lamentando el fin de la luna en la ventana.

El hombre, al fin,
ese mítico animal
que reinventa siglo tras siglo
las quimeras que pueblan las obsesiones femeninas;
habrá de conservar,
-perdida la absoluta hegemonía-
todas aquellas cosas
galantes, fuertes, acogedoras,
que, a pesar de todos los pesares,
lo mantienen sólidamente anclado,
en el profundo, incansable mar,
de las hembras”.


Gioconda Belli

sábado, 9 de julio de 2016

Poemas leídos en el recital para E-Lectores, 19 de junio de 2016


LA CASA

Temible y aguardada como la muerte misma
se levanta la casa.
No será necesario que llamemos con todas nuestras lágrimas.
Nada. Ni el sueño, ni siquiera la lámpara.

Porque día tras día
aquellos que vivieron en nosotros un llanto contenido hasta palidecer
han partido
y su leve ademán ha despertado una edad sepultada,
todo el amor de las antiguas cosas a las que acaso dimos, sin saberlo,
la duración exacta de la vida.

Ellos nos llaman hoy desde su amante sombra,
reclinados en las altas ventanas
como en un despertar que sólo aguarda la señal convenida
para restituir cada mirada a su propio destino;
y  a través de las ramas soñolientas el primer huésped de la memoria
                                                                     (nos saluda:
el pájaro del amanecer que entreabre con su canto las lentísimas puertas
como a un arco del aire por el que penetramos a un clima diferente.

Ven. Vamos a recobrar ese paciente impero de la dicha
lo mismo que a un disperso jardín que el viento recupera.
Contemplemos aún los claros aposentos,
las pálidas guirnaldas que mecieron una noche estival
las aéreas cortinas girando todavía en el halo de la luz como las mariposas de la lejanía
nuestra imagen fugaz
detenida por siempre en los espejos de implacable destierro,
las flores que murieron por sí solas para rememorar el fulgor inmortal de la melancolía,
y también las estatuas que despertó, sin duda a nuestro paso,
ese rumor tan dulce de la hierba;
y perfumes, colores y sonidos en que reconocemos un instante del mundo;
y allá, tan sólo el viento sedoso y envolvente
de un día sin vivir que abandonamos, dormidos sobre el aire.

Nadie pudo ver nunca la incesante morada
donde todo repite nuestros nombres más allá de la tierra.
Más nosotros sabemos que ella existe, como nosotros mismos,
por el sólo deseo de volver a vivir, entre el afán del polvo y la tristeza,
aquello que quisimos.
Nosotros lo sabemos porque a través del resplandor nocturno
el porvenir se alzó como una nube del último recinto,
el oculto, el vedado,
con nuestra sombra eterna entre la sombra.

Acaso lo sabían ya nuestros corazones.


Olga Orozco