miércoles, 28 de noviembre de 2012

ESCRITO EN UNA TRASTIENDA

ESCRITO EN UNA TRASTIENDA


EN TODOS los puertos del mundo
descansa la noche
sobre los navíos oscuros
y reza su rosario de lunas
el viejo lobo curtido y silencioso.

Palomas de las músicas vagabundas
picotean los fanales encendidos.
Tu recuerdo ha hecho hueco en mi mano sin luz.
Ah, llegar a tu cabellera rubia como a un puerto final.

Atracan los astros
y detrás de los grandes murallones de sombras
luces multicolores se roban las miradas
y las estrellas son afónicas
como la voz de la violinista tuberculosa
cuya tos en el bar es obligatoria.
El alcohol anda en zancos y las mujeres canallas
Pasean su olor a polvo y su cansancio.
En todos los puertos del mundo
hay alguien que está esperando.
Hasta muy cerca de los navíos
salen los patios
y entran por los oídos de los marinos.
Un sabor dulce, un amargo sabor.

En todos los puertos del mundo
hay vagabundos como yo
que asoman al asombro lejano
el corazón, como un barquito en la mano.
Hay una calle, larga borrachera,
pedazos de noche dispersada
y cuando llega el alba roja y con su clarín
revuela pájaros alucinados,
en todos los puertos del mundo
hay alguien que está esperando.

Raúl González Tuñón.

martes, 27 de noviembre de 2012

POEMA RECITADO EN EL TALLER DEL DOMINGO DÍA 18-11-2012

FOSFORESCENCIA

Una noche miré muy asustado,
señor, en el collado
del viejo cementerio, algunas luces
chispeando entre los altos mostazales,
de cuyos matorrales
salían al contorno de las cruces.

Yo a solas regresaba del molino
por el largo camino,
y la noche, señor, qué oscura estaba;
¡y más miedo me daba cuando oía
la algazara que hacía
el perro de una choza, que aullaba!

¡Qué miedo, uf! ¡Casi lloro! ¡Muchos cuentan,
señor, que se presentan
ahí en la noche y a avanzadas horas
los muertos alumbrándose con ceras!
Señor, ¿será de veras?
- Mienten, hijo. Son cosas que tú ignoras.

Esas luces que viste y te asombraron,
son gases que exhalaron
los huesos del cadáver ya podrido,
como el hedor que sale de un pantano;
y ese vapor insano
está en nuestro esqueleto contenido.

Ese gas es el fósforo, que cuando
se va el cuerpo dañando,
sale y arde en el aire más sombrío.
¿Escuchaste? Desde hoy no temas nada
cuando esa llamarada
en el panteón la veas, hijo mío.

Un poema de César Vallejo

domingo, 11 de noviembre de 2012

Poemas del recital 28 de octubre de 2012

  El momento más grave de la vida

Un hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne cuando fui herido en el pecho.

Otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas.

Y otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.

Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.

Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú.

Y otro dijo:
—El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre.

Y el último hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.

CÉSAR VALLEJO
Poema leído por Esther Núñez Roma


Poemas del recital 28 de cotubre de 2012

PARABOLAS
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedose el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
ANTONIO MACHADO
Poema leído por Esther Núñez Roma



Poemas del recital 28 de octubre de 2012

UN LOCO
Es una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.
Por un camino en la árida llanura,
entre álamos marchitos,
a solas con su sombra y su locura
va el loco, hablando a gritos.
Lejos se ven sombríos estepares,
colinas con malezas y cambrones,
y ruinas de viejos encinares,
coronando los agrios serrijones.
El loco vocifera
a solas con su sombra y su quimera.
Es horrible y grotesca su figura;
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,
ojos de calentura
iluminan su rostro demacrado.
Huye de la ciudad... Pobres maldades,
misérrimas virtudes y quehaceres
de chulos aburridos, y ruindades
de ociosos mercaderes.
Por los campos de Dios el loco avanza.
Tras la tierra esquelética y sequiza
?rojo de herrumbre y pardo de ceniza?
hay un sueño de lirio en lontananza.
Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!
?¡carne triste y espíritu villano!?.
No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota;
purga un pecado ajeno: la cordura,
la terrible cordura del idiota.
ANTONIO MACHADO
Poema leído por Esther Núñez Roma

Poemas delrecital 28 de octubre de 2012

El Barco
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo
por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal,
francamente no se trata de molestar a nadie,
es tan sencillo: somos pasajeros.
Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros:
pasa el mar, se despide la rosa,
pasa la tierra por la sombra y por la luz,
y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros.
Entonces, qué les pasa?
Por qué andan tan furiosos?
A quién andan buscando con revólver?
Nosotros no sabíamos
que todo lo tenían ocupado,
las copas, los asientos,
las camas, los espejos,
el mar, el vino, el cielo.
Ahora resulta
que no tenemos mesa.
No puede ser, pensamos.
No pueden convencernos.
Estaba oscuro cuando llegamos al barco.
Estábamos desnudos.
Todos llegábamos del mismo sitio.
Todos veníamos de mujer y de hombre.
Todos tuvimos hambre y pronto dientes.
A todos nos crecieron las manos y los ojos
para trabajar y desear lo que existe.
 Y ahora nos salen con que no podemos,
que no hay sitio en el barco,
no quieren saludarnos,
no quieren jugar con nosotros.
Por qué tantas ventajas para ustedes?
Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido?
Aquí no están contentos,
así no andan las cosas.
No me gusta en el viaje
hallar, en los rincones, la tristeza,
los ojos sin amor o la boca con hambre.
No hay ropa para este creciente otoño
y menos, menos, menos para el próximo invierno.
Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta
al mundo, a tanta piedra en los caminos?
Sin mesa dónde vamos a comer,
dónde nos sentaremos si no tenemos silla?
Si es una broma triste, decídanse, señores,
a terminarla pronto,
a hablar en serio ahora.
Después el mar es duro.
Y llueve sangre.
Pablo Neruda (1959)
Poema leído por Esther Núñez Roma

Poemas del recital 28 de octubre de 2012

EL MAR
El mar abriga pensamientos que poseen un tesoro.
 Su perfume transporta sentidos a lugares
donde nadie puede acceder con la mirada,
inventa un sonido que sume palabras
que nadie quiso descubrir,
colorea versos con pinceles de pluma que se palpan en una caricia ,
abriga esperanzas que den sentido a la vida.

El mar unido a su cielo revela su secreto
pinta de azul las estrellas que dan calor cuando sienten frío
su aliento desnudo da abrigo al cálido atardecer.

Cuando sus olas guardan silencio
desaparece el mundo y comienza la vida.
Desenmascara el rostro, peina la mirada
consigue que el hombre se desfigure ante ti.

Si el eco le nombra devolverá con su espuma
su secreto a voces
contará la leyenda
que escrita con palabras mudas
volará como hoja arrancada de su vientre.
Sus rocas reposan enfrentándose a la vida
sus rocas reposan ignorando a la muerte.
Si hablas con el te responderá
y tu ya no estarás allí.

Un poema de ESTHER NÚÑEZ

Poemas del recital 28 de octubre de 2012

HOY VINO JOSEFINA

Hoy vino Josefina
para poder decirme
que con un gorila
se quiere casar.

Un gorila tranquilo
que no le hablara
que la dejara morir
sola y abandonada.

Un día el gorila
al volver de trabajar
la vio tan pálida y quieta
que comenzó a llorar.

Mientras lloraba
gritaba en voz alta:
volvamos a la selva,
mi muy amada,
que en medio de Madrid
nadie nos ama.

Quiero beberme el río,
chocar contra las cumbres,
después desfallecer,
caer y al mismo tiempo
levantarme y volar.

El gorila tenía razón
pero Josefina se sentía
muy contra decida.
Entonces se quedaron
viviendo en Madrid.

Ella al poco tiempo
murió de tristeza
y el pobre gorila
algo desorientado
sin saber qué decir
volvió a la selva.

Al entrar en la selva
sintió un escalofrío,
un cazador furtivo
le había pegado un tiro.

Pero en lugar de morir
el pobre gorila se puso a cantar:
Me han torturado
y estoy cantando no caben dudas: un hombre soy
Miguel Oscar Menassa
Poema recitado por Esther Núñez Roma