jueves, 25 de mayo de 2023

EL VERDADERO VIAJE

 







EL VERDADERO VIAJE

 

 

¡Cuidado! ¡Cuidado!

Estamos a punto de naufragar.

 

Os habéis creído,

que en transatlántico poderoso

navegábamos

y sin embargo os digo:

mi vida es una pequeña balsa enamorada.

 

Veo surgir entre las sombras

una luz que nadie apagará.

Formada de verso y perfumes

como vientos insondables

como una catarata de carne

abandonada

que por fin e

encuentra su reinado.

 

Reinado de nubes

de antiguas fragancias

y de fragancias inconcebibles.

Pequeñas balsas enamoradas

siempre a punto de naufragar.

 

Por ahora

toda pasión será remar

hasta alcanzar el poema

en ese movimiento.

 

Remad hasta quedar sin fuerzas y, ahí,

comprenderéis el motivo de mi pasión.

 


 

Iremos por los más bellos ríos

y con el tiempo

nos animaremos a los grandes océanos

a la belleza de las borrascas en el mar

y siempre iremos temerosos de desaparecer,

pequeños, en esa inmensidad que nos rodea.

 

Saber nadar o ser grandiosos

no servirá de nada

para llegar

tendremos que mantener

la balsa a flote

y nosotros mantenernos

encima de la balsa.

Eso

todo el misterio.

 

Un día la balsa se partirá

en mil fragmentos

y cada uno

tendrá que aprender

a sostenerse en pequeños maderos.

 

Si es posible el poema es posible la vida.

 

 

 

 

Remad

agonizad remando

hasta sentir que solo

es imposible.

Quedad sin fuerzas.

Mirad cómo otros reman

y yo mismo remo

con las manos

ensangrentadas por el esfuerzo

sin descansar

hasta encontrar en ese movimiento

el poema.

 

Y cada uno tendrá su pequeña balsa

enamorada.

Dueño de su vida y de su muerte

puede tenderse en la balsa

para siempre

no remar más

y dejar que las aguas

lo lleven por doquier.

 

Y algún otro remando

desesperadamente

al verlo

escribirá un poema.

 

Remar en cualquier dirección tampoco sirve.

 

 

La tierra que promete

la poesía

siempre es la misma.

Se llega o no se llega.
Ella necesita reyes

centauros

sólo se deja sembrar

por revolucionarios y fanáticos

por hombres que en su tierra

construyen su casa y su familia

sus grandes ilusiones.

 

El que repita lo hecho jamás la encontrará.

 

Remad

para llegar a esa tierra

como nadie ha remado

y os serán ofrecidos

a vuestra llegada

manjares que no fueron

ofrecidos a nadie.

 

Y en las noches de desilusión

cuando nada es posible

en esa oscuridad

pedid a los mayores

que os cuenten

de los grandes navegantes

sus antiguas hazañas

en pequeños barquitos de papel.

 

Cada trecho recorrido

tendrá sus peligros.

Nada será fácil para el poeta.

 

 

Vendrá el amor y habrá que enamorarse

 

hasta sentir que la carne

temblando es un poema.

Y así llegará

la inolvidable noche

donde por un instante

esa pasión será la poesía.

 

Frente a la duda no dejar de remar.

 

Tomar en nuestros brazos,

fortalecidos como garras

por la crueldad del ejercicio,

a la persona amada

y seguir remando

si es necesario con los dientes.

Con el tiempo ella, también,

hará ejercicio con nosotros.

 

Después de a dos, de a tres,

de a todos,

rota la inmensidad de lo único

vendrá la muerte.

Y no valdrá ninguna valentía

porque ella se jacta

de haber matado

a todos los valientes

en el primer encuentro.

Y tampoco valdrá ninguna cobardía

porque ella mata todo lo que huye.

 

Para encontrarse con la muerte

se necesita

haber aprendido algo del amor:

Ni huir. Ni arremeter contra nada.

Aprender a conversar tranquilamente

eso enseña el amor.

 

 

Cuando ella se acerque

y venga por nosotros

con su mirada inmensa

como ella misma es inmensa,

dejarla acercar

hasta que escuche

nuestra respiración

entrecortada por el encuentro.

Y ella enternecida

como es su costumbre

nos tenderá la mano

para que acompañemos

a vuestra majestad

al inmutable

reino del silencio.

 

Ahí

cuando entregarse

es lo más fácil

mirarla

en los ojos

la inmensidad

que le pertenece

y decirle entre dientes:

Amada muerte

mi enamorada

escribiré tu nombre

en todas las paredes

besaré

sin temor tus labios

como nunca

ningún hombre lo ha hecho

y te amaré verás

entre la sangre,

en las grandes catástrofes

y también te amaré

cuando un blanco capullo

reine en tu corazón.

 

 

 

La gran emoción

que recorre su manto negro

por encontrarse en un poema

hace de la muerte una mujer.

Ella también terminará remando

tranquilamente hasta la orilla

y compartirá mi pan y mis amores

y volará por las noches

para cobijar en su seno,

a los que ya dejaron de remar

y volverá

para encontrarse conmigo

y contarme sus hazañas.

 

Como si cada vez

fuera la primera

volveré a respirar

como respiran los atletas

y por haberlo aprendido de ella

la miraré enternecido y le diré:

 

Mi muerte enamorada

y ella

será feliz.

 

Después hay que seguir remando.

 

Ya nos preguntarán

y nosotros diremos:

hemos estado con el amor

y hemos estado, también,

con la muerte.

Al principio no nos creerán

dirán que para el hombre

es imposible.

Nos pedirán pruebas,

nosotros les mostraremos

como si fuera el cielo

algunos poemas

y conseguiremos con ese gesto

que llegue hasta nosotros

el tiempo de la burla.

 

 

Grandes embarcaciones que nada buscan

porque creen tener

pasarán una y otra vez a nuestro lado

tratando de hundir con sus juegos

nuestra pequeña balsa enamorada.

 

Nos llamarán

desde sus lujosas embarcaciones,

con los nombres

con los que se nombran desperdicios.

Poetas. Locos. Asesinos.

Y en la algarabía estúpida de sus juegos

todo será posible.

Nos tirarán algunas piedras

y se dirán

nada los ofende y enfurecidos,

nos gritarán:

Pelead ¡cobardes! Defendeos.

 

Y después de mil veces y otras mil

con los ojos desorbitados

por el cansancio

y también por la sorpresa de ver

nuestra pequeña balsa enamorada

siguiendo su camino 

y nosotros, tranquilamente,

sobre ella remando.

 

Después de haber atravesado

ilesos el camino de la burla

vendrá os aseguro

el tiempo del oro.

 

 

 

Aburridos de sus propias risas

querrán jugar a nuestro juego.

¿Cuánto cuesta esa madera

a punto de pudrirse

que usáis de embarcación?

Y ¿cuánto vuestra vida?

¿Cuánto esas viejas cartas

de navegación

y cuánto esos poemas?

 

Cuestan señor,

lo que le cuesta a un hombre,

dejar de pertenecerse

y entregarse al poema.

 

¿Cuánto dinero cuesta eso?

 

Todo y ninguno

tal vez su propia vida.

 

¿Cuánto dinero cuesta

mi vida entonces?

 

Todo y ninguno.

Su vida son palabras

como todas las vidas

y eso, tengo entendido,

vale nada.

 

Y ¿cuánto dinero cuesta

pensar así?

 

Todo y ninguno.

Más bien hay que sumergirse

remar y no esperar nada.

 

Eso cuesta.

Sumergirse y no espera nada

en las tinieblas,

hacia otra oscuridad mayor

el poema.

 

 

Una vez enamorados

el amor y la muerte

y rechazados el oro

y la burla por impuros

vendrá y de ninguna parte

porque ella

vivió siempre en nosotros

la locura.

 

El peor de todos los estrechos.

Surge imprevista,

por ser ley de su destino

la sorpresa

y no viene por ninguna pelea

porque trae el deseo

de trabar amistad con el poeta.

 

Y cuando llega

nos dice entre susurros

que su mundo

y el mundo de la poesía

son el mismo mundo.

 

Frente a la duda hay que seguir remando.

 

Informe se deja moldear

por nuestras palabras

y al tiempo ella también

tiene su grandeza.

 

Yo soy del amor, nos dice,

ese desenfreno

y la pasión

eterna de la muerte.

Tengo por costumbre

despreciar el oro

y sin embargo

las ansias por matar

que generan sus leyes

están intoxicadas de locura.

 

Ahí, ella y la poesía se parecen.

 

A instantes de juntarse

en nuestra mirada,

como si fuesen una sola cosa

la poesía, vieja loba de mar,

rema un trecho con nosotros

para mostrarnos

que la locura desde que llegó

permanece en el mismo rincón

de la pequeña balsa,

sin remar

recordando todo el tiempo

su pasado.

 

Contentos

de haber comprendido

la diferencia

encerramos a la locura

en un poema

y seguimos remando

hasta que un día

convencidos de su torpeza

para la navegación

se la entregamos

al amor y a la muerte

para que la locura

aprenda a volar. 

 

Miguel Oscar Menassa

martes, 23 de mayo de 2023

POEMA DE LA CREACIÓN

 


POEMA DE LA CREACIÓN

 

 

El día aún era noche en el átomo.

Crujía en el signo y se movía arrastrando los bloques

de silencio que la edad había sepultado.

Tú eras ya el anuncio de una bacteria que buscada

otra bacteria,

un sonido que yo destejía para fundar el equilibrio.

No había abajo ni arriba. Lo que estaba a la izquierda

estaba a la derecha y en todas partes.

El centro era todos los centros en un círculo que buscaba los números.

Moví una idea.

La palabra movió la noche, y la oscuridad la luz.

Las aguas se bordaron en el día y un pez inició

la rebelión de sus aletas.

Avanzó por la línea enardecida que separó la muerte

de la no-muerte

el silencio del sonido.

 

Edgar Bayley

Cuadro: "Poema de la creación" de Miguel Oscar Menassa

viernes, 19 de mayo de 2023

QUISIERA QUE ME DEJARAN...

 


QUISIERA QUE ME DEJARAN…

 

 

Quisiera que me dejaran como a un ángel perdido, en el

desierto;

que me olviden así, abrazado y solo, volviendo a una llama seca;

regresando sin temor la otra noche,

olvidado.

 

Cuando se nace para vivir en la tierra, bajo un cielo de

vientre de ballena,

la soledad del hombre muerto

quiere salir de la soledad,

hacia toda la inocencia, desterrado.

 

Cuando me veas devuelto al olvido, abandonado,

ya no me hallarás las flores sobre el ciego hombro,

ni el río melancólico donde mojabas tu cuello

de helecho secado en un jarro.

 

Arriba está el otro viento. No me digas nada;

hoy tengo la lengua oscura, y el sentimiento,

impenetrable, aborrecido.

 

El Sur es un llano lento, que nadie entiende,

donde a veces llora una cabeza de caballo

el aire desesperado. Donde mi corazón sale por la tierra

a buscar aliento.

 

Ricardo E. Molinari

Argentina 1926

Cuadro: "Poeta encandilado" de Miguel Oscar Menassa

lunes, 15 de mayo de 2023

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "MÁS ALLÁ DE LAS RUINAS" DE TERESA GALEOTE DALAMA



 


PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MÁS ALLÁ DE LAS RUINAS”

DE TERESA GALEOTE DALAMA

 

 

Buenas tardes nos encontramos en la Biblioteca Central de Alcalá de Henares y no por casualidad para presentar un libro, una novela histórica galardonada y reeditada por la vigencia de su temática. Actualmente en curso existen 57 conflictos bélicos nacionales e internacionales sacudiendo nuestras vidas.

 

Después de leer y subrayar algunos pasajes de la trama, elegí para presentar el libro a los personajes que, en el texto, se juegan la vida en cada decisión o cuestionan la ética de los deseos en la renuncia de sus cotidianos ideales.

 

domingo, 14 de mayo de 2023

OTROS VERÁN EL MAR

 


OTROS VERÁN EL MAR

 

 

Otros verán el mar

la soledad del sueño

encenderán nuevos nombres

viajes felices al extremo de la mañana

otros tendrán secretos

olvido tolerancia

otra voz otras luces

un juego diferente

¿qué vida retendrás mientras tanto

qué esperanza dirán todavía

en la calle o el bosque renacido

en qué rostro o amor revivirás tu viaje?

Otros tendrán la isla

conquistarán la inocencia

refundirán la noche la vigilia

el amo y el esclavo

entonces no habrá sido en vano

tanto descenso y tempestad y absurdo

tanto desprecio y lagos de sombra y brujas

tanto perdón y puerta sin llamado

entonces se amarán de nuevo de verdad

un hombre y una mujer

al principio al fin del mundo

otros verán sin pausas

sin fronteras

inventarán el fuego y la confianza

¿qué día albergará tu nombre

en qué vena o qué metal

tendrá destino tu silencio?

 

Edgar Bayley

Cuadro de Joaquín Sorolla

 

viernes, 12 de mayo de 2023

HOMBRE CON VASO DE VINO

 


HOMBRE CON VASO DE VINO

 

 

Soy el bello animal enjaulado en mis huesos.

En marfiles magníficos que celosamente me custodian.

 

Son mi habitación privada

donde viven mezclados

los días del futuro y pequeñas

humedades de infancia;

la memoria de algo que pasó

y volverá a repetirse:

el nombre de mi muerte.

 

Allí acumulo mi sed y mi alegría,

mis fatigas y asombros,

mis ropajes usados,

lenguajes como fiebres incurables

y el maravilloso amor.

 

Esa jaula

es mi pasaporte humano,

necesario.

 

Mi vestidura secreta,

mi desnudez total,

desconocida.

 

Rubén Vela

Argentina 1928

Cuadro de Paul Cezanne

 

 

 

lunes, 8 de mayo de 2023

EL RÍO

 





EL RÍO

 

 

Como un río esta estirpe del hombre, un hondo río

que de las altas cumbres del tiempo se despeña,

desde el lejano pecho azul del manantío

a un mar de sombra donde Dios lo sueña.

 

Arrastra viejas sílices, arenas ancestrales,

crestas, rastros, telúricos despojos,

cuerpos  de piedra, llantos minerales

por negros montes y por campos rojos.

 

Arrastra triste légamo, agrio limo,

algas como cabellos de sombríos ahogados,

corazones de musgo en vegetal racimo,

cortezas milenarias, árboles desraizados.

 

Se desliza lo mismo que un hondo cielo de agua

apresado en los brazos vetustos de la tierra,

suena con viril canto de metal en la fragua,

lo empuja un largo viento de inescalable sierra.

 

Humano y ciego río, en el tiempo se siente

con sus antiguas voces de remotas edades; 

la vida sueña oculta en su corriente

a través de ganadas, perdidas heredades.

 

Más viejo que los robles y que la negra encina

y los graves olivos que su fluir refleja;

sólo menos que el mar eterno en que termina,

tanto como esta tierra áspera y vieja.

 

Revive siempre nuevos, siempre antiguos paisajes:

praderas infantiles, adolescentes huertos,

campos de trigo en cálidos, alegres oleajes,

frondas espesas, páramos oscurecidos, yertos.

 

Panoramas felices, comarcas de ventura,

colinas de esperanza, imprevistas regiones

de sorpresa, planicies de amargura,

yermos por donde yerran lejanas ilusiones.

 

Indiferente, ciega, el agua siempre sigue:

los siglos la renuevan de nada a nada huída.

Este río no es agua que nuestra sed mitigue,

es sed para saciar el agua de la vida.

 

Riega este viejo predio, el patrimonio

empobrecido del planeta; ahonda

en el suelo su vivo testimonio

por toda la heredad triste y redonda.

 

A través de los tiempos, por los diarios cauces,

sus renovadas aguas son siempre el mismo río:

vertiendo siempre en las eternas fauces

nunca saciadas de hondo mar sombrío.

 

Eras agua también de esta  rivera,

padre, como agua soy en tu corriente,

como es agua este hijo que ahora espera

su destino de joven afluente.

 

Nos vamos sucediendo, ondas caudales,

profunda estirpe, por el mismo lecho.

¿Cuándo los misteriosos manantiales

dejarán de alumbrarnos de su pecho?

 

Nos vamos sucediendo gota a gota,

linfa para secarse muerte a muerte.

¿Cuándo ese mar oculto nos agota

y en su definitivo abismo nos convierte?

 

Sólo sabemos que, agua viva, vamos

fluyendo día a día en ancha vena,

que espejo fugaz somos de algunos verdes ramos,

y que vamos al mar, como a la pena.

 

Sólo sabemos que es siempre la misma

el agua y, sin embargo, la que una vez nos moja

no vuelve a fluir más: es su azul crisma

irrepetible flor que se deshoja.

 

Pasa el río. Pasamos. Irremediable mana.

El tiempo nos arrastra aguas abajo.

No vuelves, gota mía, no vuelves ya mañana.

Entre lágrima y tierra te amortajo.

 

Humana estirpe o irretornable.

En él voy lo escucho en mi pecho, y lo toco.

Ya te has deshecho, padre, en lo insondable.

Yo en mi gota de agua me ahogo poco a poco.

 

Leopoldo de Luis

Premio nacional de la letras 2003

De “El padre”

Cuadro: "Con el tiempo" de Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 6 de mayo de 2023

MUCHO MÁS ALLÁ

 


MUCHO MÁS ALLÁ

 

 

¿Y qué si nos vamos anticipando

de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza?

 

¿Y qué?

¿Y qué me da a mí,

a mí que he perdido mi nombre,

el nombre que me era dulce sustancia

en épocas remotas cuando yo no era yo

sino una niña engañada por su sangre.

 

¿A qué a qué

este deshacerme, este desangrarme,

este desplumarme, este desequilibrarme

si mi realidad retrocede

como empujada por una ametralladora

y de pronto se lanza a correr,

aunque igual la alcanzan,

hasta que cae a mis pies como un ave muerta?

 

Quisiera hablar de la vida.

Pues esto es la vida,

este aullido, este clavarse las uñas

en el pecho, ese arrancarse

la cabellera a puñados, este escupirse

a los propios ojos, sólo por decir,

sólo por ver si se puede decir:

“¿es que soy yo?¿verdad que sí?

¿no es verdad que yo existo

y no soy la pesadilla de una bestia?

 

Y con las manos embarradas

golpeamos a las puertas del amor.

Y con la conciencia cubierta

de sucios y hermoso velos,

pedimos por Dios.

Y con las sienes restallantes

de imbécil soberbia

tomamos de la cintura la vida

y pateamos de soslayo a la muerte.

 

Pues eso es lo que hacemos.

Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa

hasta la última esperanza.

 

Alejandra Pizarnik

Cuadro de Miguel Oscar Menassa

 

viernes, 5 de mayo de 2023

AUTO DE FE

 


AUTO DE FE

 

 

Cuenta el pobre los fósforos

y el rico sus palacios;

aquél se ha salvado de las adulaciones

y el dinero.

Sus manos no pueden aplaudir en la Escala de Milán,

pero poseen todos los anticuerpos;

encuentran amor

donde el rey sólo halla su soledad.

 

¡No rompan el orden!

¡No rieguen el rompecabezas!

Hay quien se preocupa por el verdugo

pero ya es cómplice de la neoplasia,

hay quien huye desesperadamente del incendio

y ya se lo comió la bacteria.

 

Pierde el tiempo quien sonríe a los inspectores,

quien sube al palo de la escoba,

quien hace una estadística;

pero ignora el súbito guiño de la estrella,

lo que fulgura después del tiro de gracia.

 

Tal vez sin notario

he matado un insecto invisible que volaba.

La zarpa que clavó hoy el gato

no es menos certera que mis uñas.

 

Todos esperan que me mustie como una tonta,

que me envilezca la primera arruga;

pero yo amo el tiempo y sus transfiguraciones

cómicas.

 

Creo en las galaxias y en los virus,

soy un animal tremendo.

 

Debiera estar cansada de la vida;

sólo me canso de morir.

 

Perdónenme este trajín con la ternura,

este nomeolvides que asfixio de un plumazo,

este dolor

tan duro que coloqué en el ala.

 

(¿Me habrá hecho daño la lágrima o el semen?)

 

Perdónenme…

hablaba de los otros y se me fue lo mío.

 

¡Qué golpe de carótidas

al socorro del alba!

¿Pero no somos todos uno mismo?

Me trepo a la esperanza entonces.

(Si nace el héroe es porque ha muerto un asesino).

 

Creo en tus partos, tierra.

Por eso juro por el hombre.

 

Carilda Oliver Labra

Cuadro: "La bella y sus fantasmas" de Miguel Oscar Menassa