lunes, 15 de julio de 2019

RECITAL DE POESÍA EN OFF THE COMMEDIAS - TEATRO DEL FINIKITO




RECITAL DE POESÍA EN OFF THE COMMEDIAS
EL TEATRO DEL FINIKITO


Domingo 14 de julio de 2019.

El  taller de poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares es acogido en el Teatro del Finikito de esta ciudad alcalaína, donde realiza un recital de poesía cerrando la temporada ante la llegada de la época estival.

En la línea de llevar la poesía al pueblo y a su vez el pueblo a la poesía, contamos con la presencia de varios autores de la escritura, como Teresa Galeote, con varios libros publicados, la poesía con Mariana Romero-Nieva que comunicó su próximo libro, Manuel Díaz con poemas para niños, Luis San José leyendo poesía y representando un sketch de teatro escrito por Eduardo Mohedano, también participante, ambos al lado de María Ángeles Lucas. Con su participación hicieron el deleite de los espectadores, acompañando a los integrantes del taller: Esther Núñez, José García, Alicia Martín, Yosune Castellano y Gloria Gómez, acercando la poesía leyendo poemas de autores y propios. Maribel Domínguez, compañera, desde su lugar de vacaciones envió un relato en la voz de María Ángeles.

El acto fue presentado por Carlos Fernández, poeta, escritor, psicoanalista y coordinador del taller de poesía con más de veinte años produciendo versos en la ciudad alcalaína y que en su haber tiene varios libros publicados. Y en esta ocasión además de dirigir y presentar el acto puso un punto de humor al intercambiar opiniones con los integrantes del taller.

Se ofrecieron ejemplares de la revista “Balcones de poesía y luna” que se elabora en taller, libros de poesía y una copa de vino español con un pequeño ágape a todos los asistentes.

Una vez más la poesía, el teatro y la acogida del público, hizo de la tarde un entrañable encuentro entre los amantes del verso.

Feliz verano.
Aunque la poesía no descansa, volveremos en septiembre.

Gloria Gómez






viernes, 12 de julio de 2019

PRIMER AMOR - Vicente Huidobro




PRIMER AMOR

Eva bajo los cielos encantados
mostraba su armoniosa desnudez
y parecía que al sentirla los campos
se hacían inefables de mansa placidez.

Era el encanto de su cuerpo
resumen y compendio
de todo el universo.
En ella estaban todas las dulces armonías,
todas las líneas en un éxtasis puro,
todas las misteriosas maravillas,
de lo más grande y de lo más oculto.
En su cuerpo vibraban y surgían
todos los hondos secretos del mundo.

Estaba bajo los cielos limpios
llena de vida saludable y de calor
fragante a heno, envuelta en sol.
Sus mejillas gozaban de sentir el viento
y parecían hacer el aire suave y fresco.

Era fuerte y hermosa su cabeza
de tanto andar en algo;
sus pies fragantes de haber pisado hierbas;
sus ojos suaves de haber mirado campos:
sus manos claras y tiernas
de haber deshojado pétalos: su cuerpo sano
de estar con la tierra en contacto.
Su cabellera que casi llega al suelo
tan acostumbrada era a su cuerpo
que de haberla del cuerpo separado
hubiera retenido sus ondulaciones,
sus mismas formas hubiera conservado.
Sus inmensos flancos
parecían gruesas ramas curvadas,
y sus senos duros, perfectos,
claramente demostraban
que estaban hechos
para que en ellos floreciera
la vida humana.

¡Oh! Milagrosos senos de la primera
mujer que hubo en la Tierra,
senos en los cuales arraigara
la vida de los hombres. Senos de Eva,
de los cuales brotara
la clara leche madre de las razas.

Su carne sonrosada y fresca
de fruta nueva parecía hecha.

Eva, mirando a Adán, decirle parecía:
“Yo te ofrezco la vida,
te traigo en mis entrañas el futuro,
en germen llevo todas las distintas
razas del mundo”.

Adán sentía hacia Eva una sana
atracción imperiosa,
una fuerza que a ella lo empujaba
como una orden misteriosa.
Y Eva, en tanto, se le ofrecía toda
con el vientre anhelante y lleno de temblor,
como pidiendo a gritos la fecundación.

Y Adán le dijo:
                    --Ven, quiero sentirte
junto a mí, quiero rozarte,
yo estaba solo y tú viniste
y toda mi enorme soledad llenaste.
Yo estaba solo, pero no lo sabía,
ahora tendrás que acompañarme,
irás conmigo a todas partes
ya que me has enseñado a amar la compañía.

Y las palabras de Adán
siguiendo una invisible senda aérea
buscaron los oídos de Eva
como su destino lógico y natural,
como su último término,
así como las aguas buscan al mar.

Y contemplando aquel divino cuerpo
que despedía efluvios luminosos,
sintió en sus labios un raro cosquilleo
y un placer envolvente en sus ojos.
Y sintió que sus labios
de sangre se llenaban
y quiso febrilmente juntarlos
con los labios de Eva, que él miraba
rojos como gajos de naranjas.

Y Adán abrazó a EVA
y al estrecharla entre sus brazos
creyó que abrazaba toda la tierra.

Y allí, en medio de los campos,
debajo de las ramas,
en pleno contacto con la tierra se juntaron
sus cuerpos y sus almas,
y Eva sintió que rugían
de placer sus entrañas
cuando Adán afiebrado vertía
en ella el germen de la vida.

¡Oh instante solemne y profundo!
Instante supremo
más grande que todo el Universo
¡Oh apertura del amor en el mundo!

Amor padre de toda maravilla
y en todas las cosas trascendentales;
eje de todos los actos de la Vida,
causa y fuerza que impele todo lo grande.

¡Oh primer amor que hizo temblar la tierra,
las oscuras frondas y las viejas montañas!
Amor, que haces la vida buena
a toda la raza humana.

Y cuando dijo Adán esta sola palabra
sencilla y clara:
“Amor”, dijo más, algo más grande,
algo más pleno de alma,
más sublime e inefable
que todos los poemas
sobre el amor escritos en la Tierra.

Amor, sonrisa y sollozo prolongado
a través de los mundos y los años.

Vicente Huidobro


miércoles, 10 de julio de 2019

AQUÍ ESTÁN TUS RECUERDOS - Olga Orozco




AQUÍ ESTÁN TUS RECUERDOS


Aquí están tus recuerdos…
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu  cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo  siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?

¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiados obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitarán cenicientos pétalos después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la mismo soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.

Olga Orozco

martes, 9 de julio de 2019

YO CANTO LO QUE TÚ AMABAS



YO CANTO LO QUE TU AMABAS


Yo canto lo que tú amabas, vida mía,
por si te acercas y  escuchas, vida mía,
por si te acuerdas del mundo que viviste,
al atardecer yo canto, sombra mía.

Yo no quiero enmudecer, vida mía.
¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías?
¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía?

Soy la misma que fue tuya, vida mía.
Ni lenta ni trascordada ni perdida.
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía,
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía.

Te espero sin plazo ni tiempo.
No temas noche, neblina ni aguacero.
Acude con sendero o sin sendero.
Llámame a donde tu  eres, alma mía,
y marcha recto hacia mí, compañero.


Gabriela Mistral


lunes, 8 de julio de 2019

LA COGIDA Y LA MUERTE - Federico García Lorca



LA COGIDA Y LA MUERTE


A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo de más era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando  el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,  
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Federico García Lorca



domingo, 7 de julio de 2019

CONFIDENCIA PROSAICA - Oliverio Girondo



CONFIDENCIA PROSAICA


Yo también
¡Sí! Yo tengo
-¿por qué no confesarlo?-
un pequeño fantasma,
un duende de familia.

No vaya a suponerse que mi pequeño duende
sea un fantasma hierático,
espectral,
de castillo;
uno de esos fantasmas que arrastran el espanto
entre viejas panoplias
y gritos coagulados,
o delatan incestos
dentro de una armadura,
cuando el silencio calza las funerarias mallas
con que a Hamlet le place pasearse entre las tumbas.

Mi fantasma es doméstico,
rectado,
apacible.

Jamás le he sorprendido actitudes de almena,
ni lo he visto hospedarse
en la caja de un péndulo,
para que sus entrañas se pueblen de latidos.

Cotidiano,
tranquilo,
modesto,
de bolsillo,
mi pequeño fantasma
no ahuyenta los retratos,
ni adopta almas de piedra
o heráldicas posturas.

Tal cual es,
sin embargo,
engalana mis noches
y es el único lujo de mis horas vacías.

Ya sé que con frecuencia revuelve mis papeles,
esconde alguna carta,
empaña mis anteojos,
me humilla al obligarme
a buscar los gemelos debajo de la cómoda,
me esconde la boquilla;
pero es él quien mitiga la fiebre del insomnio,
quien impide que pierdan el compás las canillas,
quien oprime las llagas de las puertas pintadas
y conforta el silencio,
la soledad,
el frío,
al pasear por los cuartos
su corpórea presencia de fantasma benigno,
de duende que vigila
las sombras
y los ruidos.

Oliverio Girondo


sábado, 6 de julio de 2019

BALANCE DE LA SOLEDAD - Olga Orozco



BALANCE DE LA SOLEDAD


Muchas veces, en los desvanes de la noche,
cuando la soledad se llena de ratones que vuelan o escarban bajo el piso
 para roer, tal vez, los pocos nudos que me atan a este asilo,
busco a tientas la tabla donde asirme o el lazo que todavía me retenga.
Entonces te adelantas, aunque no sé quién eres,
sombra fugaz y sombra de mí misma, mi sombra ensimismada,
sí, tú, la más cercana pero la más extraña,
y siento que aún con tu inasible custodia me confirmas un lugar en el mundo.
Pero ¿quién eres tú?, ¿quién eres?
Quizás seas apenas como un jirón de niebla
que copia dócilmente cada pacto de mi sustancia con el tiempo,
como cree la luz;
o acaso estés aquí sólo para testimoniar con tu insistente opacidad la culpa y la caída.
Compañía fatal o delatora,
yo sé que agazapada en un rincón cualquiera de los sueños
permites que la muerte se pruebe mi propio cuerpo cuando duermo.
Y no ignoro tampoco que llegas desde el fondo de un abismo con alas de ladrona y escondes en tu vuelo soles negros,
humaredas de infiernos nunca vistos y recuerdos que zumban como enjambres.
Tu cosecha de ayer; tu amenaza y promesa para hoy y mañana.
Sospecho que también me has contagiado paredones roídos,
templos rotos, fisuras dolorosas y escondrijos que dan al otro lado.
Pero también multiplicaste a ciegas las visiones del amor que no muere,
y hasta te vi saliendo de ti misma
y te vi propagarnos como un eco, como a un temblor de luces hacia la eternidad, al paso de las aguas.
Sombra perversa y sombra protectora, mi doble de dos caras.
Nunca tuve otra hija más que tú,
y has hecho lo imposible por parecerte a mí, en mi versión confusa,
aunque siempre aparezcas embozada en anónima y ajena, peregrina envoltura.
Yo te confieso ahora, mientras estoy aquí, 
mientras aún me anuncias o me sigues, no sé si como emisaria o como espía, que quienquiera que seas no querría perderte entre otras sombras.
No me dejes entonces nunca a solas con mi desconocida:
no me dejes conmigo.

Olga Orozco

miércoles, 3 de julio de 2019

RECITAL DE POESÍA - 14 de julio de 2019



Los integrantes del Taller de Poesía Grupo Cero de Alcalá de Henares, tienen el placer de invitaros al recital de poesía que se realizará  en: OFF THE COMEDIAS . EL TEATRO DEL FINIKITO en Alcalá de Henares como cierre de temporada. Habrá micrófono abierto a todo el que quiera participar cantando, leyendo... y alguna sorpresa más.
Os esperamos

martes, 2 de julio de 2019

MAÑANA LLEGA EL INVIERNO - Carlos Fernández




MAÑANA LLEGA EL INVIERNO


A los refugiados del mundo

Mañana llega el invierno a la ciudad,
huyendo de los campos nevados, a lomos del viento,
y con sus  barbas alejadas del sol
tomará posesión del tiempo con su costumbre
en despedir y estrenar el calendario
en este hemisferio norte que nos habita el corazón,
mientras el alma transita el sur del amor.

Préstame tu cuerpo de golondrina amada
quiero golpear los cristales de tu balcón
con mis palabras de cantautor y regar las macetas de pasión
con el caldo templado de mi voz.

Mañana llega el invierno a mi tierra
huyendo de los arados surcos del pasado
y en las manos la tersura de tus pechos cimbrea
con alegría pasajera la fiesta de las estrellas
buscando el solsticio del abrazo.

Y después aún,
llegarán las bolas nevadas de la suerte y
quedarán desiertas las calles del olvido
en mi ciudad, en mi tierra y algunos seguirán huyendo
como un invierno perenne,
sin lamentos, ni abrigos, ni sueños que perseguir en
este renglón de violencia sin nido de humanidad.


Carlos Fernández del Ganso
Del libro “La Máquina del Tiempo”

lunes, 1 de julio de 2019

TAN ADICTO A LA AMBROSÍA - Carlos Fernández del Ganso




TAN ADICTO A LA AMBROSÍA


Había llovido, era una calle empedrada 
y los zapatos bailaban con los adoquines.
Me detuvo una librería abierta en la noche porteña.
Respiré el papel recién impreso y recordé:
Ícaro pretendió volar, Moisés encontrar la verdad,
Edipo quiso saber y
Ariadna coser el verso con plata a la piel.

En mi tierra los escalones en la calle siempre
bajan a la vida y tan adicto a lo que abarca la mirada
escuché la voz del eco: Soy el laberinto,
susurraba el ciego que me acompaña
con su perro atado el puño.

Ahora mis manos alumbran el fuego.
Mi boca cantábrica despliega la noche alveolar en canto.
Mi cintura soporta collares índicos de lujuria.
Mi odio es rescoldo vivo.
Mis ojos son coplas entre almendros,
un jondo escuchar son mis ojos y un brillo espectacular
cuando me descubro tan adicto a la ambrosía.

Carlos Fernández del Ganso
Del libro “La Máquina del Tiempo”