viernes, 8 de agosto de 2014

Verano 2014


POSESIÓN LUMINOSA

Igual que este viento, quiero
figura de mi calor
ser y, despacio, entrar
donde descanse tu cuerpo
del verano; irme acercando
hasta él sin que me vea;
llegar, como un pulso abierto
latiendo en el aire; ser
figura del pensamiento
mío de ti, en su presencia;
abierta carne del viento,
estancia de amor en alma.

Tú –blando marfil de sueño,
nieve de carne, quietud
de palma, luna en silencio--,
sentada, dormida en medio
de tu cuarto. Y yo ir entrando
igual que un agua serena,
inundarte todo el cuerpo
hasta cubrirte y, entero
quedarme ya así por dentro,
como el aire en un farol,
viéndote temblar, luciendo,
brillar en medio de mí,
encendiéndote en mi cuerpo,
iluminando mi carne
toda ya carne de viento.

Emilio Prados
España 1899 – 1962

De “ Cuerpo Perseguido

jueves, 7 de agosto de 2014

Verano 2014


... Y ESTRELLAS, ESTRELLAS...

Las estrellas protestan por estar encerradas en medallones
       de gelatina blanca
para engalanar el cuello de los espantapájaros.
A las estrellas les gusta bailar, saltar, escaparse, salir pitando,
       perderse, pero no les gusta vegetar en los medallones.
Su sangre de oro se coagula
y maúllan lamentablemente como gatos enfermos.
Enferma, enferma, enferma, gime su sangre.
Se sienten como animales en el establo.
Los espantapájaros escupen sus semillas en sus lágrimas.
Las flores desfloran a las flores.
Los espantapájaros escupen sus lágrimas en sus semillas.
Las estrellas desfloran a las estrellas.
Y surgen estrellas, estrellas,
estrellas con su cuerpo de escarabajo,
con garras cálidas,
con ojos de órgano,
estrellas que hacen la rueda desplegando un abanico de
        plumas de fuego.
Los espantapájaros llevan vestidos seductores, deslumbrantes
        de terciopelos, sedas, damascos.
Cubiertos de bordados, de adornos de una maravillosa
        riqueza como unas gualdrapas de torneo.
Sombreros de copa de oro con veletas de diamantes,
escobas de marfil y de ébano.
Su cuello está engalanado con medallones de gelatina
        blanca que encierran estrellas.

Jean Arp

Francia 1887 - 1966

miércoles, 6 de agosto de 2014

Verano 2014

Pasiones terrestres

                                                                          A Vahine
                                               (pintada por Gauguin)

Negra Vahíne,
tu oscura trenza hacia tus pechos tibios
baja con su perfume de amapolas,
con su tallo que nutre la luz fosforescente,
y miras melancólica cómo el clima te cubre
de antiguas hojas, cuyo rey es sólo
un soplo de la estación dormida en medio del viento,
donde yaces ahora, inmóvil como el cielo,
mientras sostienes una flor sin nombre,
un testimonio de la desamparada primavera en que moras.

¿Conservará la sombra de tus labios
el beso de Gauguin, como una terca gota de salmuera
corroyendo hasta el fondo de tu infierno
la inocencia -el obstinado y ciego afán de tu ser-;
ya errante en la centella de los muertos,
lejana criatura del océano...?

¿Dónde labra tu tumba
el ácido marino?
Oh Vahíne, ¿dónde existes
ya sólo como piedra sobre arenas azules,
como techo de paja batido por el trópico,
como una fruta, un cántaro, una seta
que pueblan los espíritus del fuego, picada por los pájaros,
pura en la antología de la muerte...?

No una guirnalda de sonrisas,
no un espejuelo de melosas luces,
sino una ley furiosa, una radiante ofensa al peso de los días
era lo que él buscaba, junto a tu piel,
junto a tus chatas fuentes de madera,
entre los grandes árboles,
cuando la soledad, la rebeldía,
azuzaban en su alma
la apasionada fuga de las cosas.
Porque ¿qué ansía un hombre
sino sobrepujar una costumbre llena de polvo y tedio?

Ahora, Vahíne, me contemplas sola,
a través de una niebla azotada por el vuelo de tantas invisibles
aves muertas.
Y oyes mi vida que a tus pies se esparce
como una ola, un término de espumas
extrañamente lejos de tu orilla.


Enrique Molina

Argentina 1910 - 1997

jueves, 31 de julio de 2014

Verano 2014


SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR

Setenta balcones hay en esta casa,
Setenta balcones y ninguna flor...
A sus habitantes, Señor, ¿Qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay ningún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas, no amarán el ave,
No sabrán de música, de rimas, de amor...
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave.
¡Setenta balcones y ninguna flor!

Baldomero Fernández Moreno

miércoles, 30 de julio de 2014

Verano 2014


TREINTA SEGUNDOS CON LA REALIDAD

Una mujer que ha llorado copiosamente; blanda
y triste, vuelve al rincón más lindo de su infancia.

Un hombre puede tener certidumbre o desinterés: es
un episodio intrancesdente, la mujer no es demasiado codiciable;
y además hay mucha gente aglomerada que conversa en otros idiomas
y no escucha y es difícil de entender.

Están apurados estos señores. Están
locos o confundidos: se van quedando sin tiempo, sin ganas,
sin plafond para nuestro cansancio;

el camino del ocio
no debe estar por allí; por otro lado se llega
a la realidad, al llanto, al amor. De otra manera
se combate, por otra inocencia se respira
y las cosas empiezan a cambiar.

La mujer grita en el desierto, en los techos; el cielo se derrumba
y aleja el dinero y la suerte; aplasta el temblor. Su gemido
va rompiendo el entusiasmo, la noche distraída.

Francisco Urondo
Argentina 1930-1976

martes, 29 de julio de 2014

Verano 2014


LAS MANOS ENTREGADAS

El insinuante almizcle de las bramas
se esparcía en el viento, y la oportuna
selva está olorosa como una
mujer. De los extraños panoramas

surgiste en tu cendal de gasa bruna,
encajes negros y argentinas lamas,
con tus brazos desnudos que las ramas
lamían, al pasar, ebrias de luna.

La noche se mezcló con tus cabellos,
tus ojos anegáronse en destellos
de sacro amor; la brisa de las lomas

te envolvió en el frescor de los lejanos
manantiales, y todos los aromas
de mi jardín sintetizó en tus manos.

Leopoldo Lugones
Argentina 1874-1938

sábado, 26 de julio de 2014

La guerra


LA GUERRA

La guerra,
hoy estuve pensando en los señores y la guerra.
y tengo que decirlo, aunque nadie lo crea,
mil litros de sangre coagulada rompieron a llorar.
El vientre de mi madre partido en mil pedazos,
sus brazos, sus amores, sus nervios congelados.
Mi padre, su mirada quebrada por el tiempo,
mi padre muerto, podrido, agusanado
y mis tristes hermanos y yo mismo, viviendo de silencios.

La guerra,
hoy estuve pensando en las señoras y la guerra.
En mi pueblo nadie dormía bien,
el corazón de la ciudad vivía alborotado.
Las mujeres tejían por las noches trapos de sangre,
los hombres murmuraban, urdían venganzas, se morían.
Los más jóvenes vestían de luto permanentemente
y los pequeños ángeles futuros morían antes de nacer
y mis tristes hermanas y yo mismo, muriendo de silencios.

La guerra,
esta vez, también, será con otros.
Hablaré con las voces ocultas de la tierra,
con aquellos muertos que fueron, totalmente,
Privados de su libertad.
hermosos muchachos, llenos de energías,
muertos antes de tiempo.
Soy esa grandiosa energía liberada,
nadie podrá conmigo, soy un millón de muertos,
el himno que la muerte reclama para sí,
lo negro de lo negro,
los brillos de los negro,
las esmeraldas de la muerte.

Miguel Oscar Menassa
Argentina 1940
De “El amor existe y la libertad”






martes, 22 de julio de 2014

DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO...


DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO…


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Lope de Vega

España 1562-1635

lunes, 21 de julio de 2014

SONETO AL SONETO


SONETO AL SONETO

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
más si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece acabando;
contad si son catorce, y está hecho.


Lope de Vega

España 1562-1635