jueves, 21 de noviembre de 2013

Poemas leídos en el taller


POEMA  10

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Pablo Neruda
1924 ”Veinte poemas de amor”
Leído por Maribel Domínguez Duarte




miércoles, 20 de noviembre de 2013

Poemas leídos en el taller

EL CIRUELO

Hay en el patio un ciruelo
que no se encuentra menor.
Para que nadie le pise
tiene reja alrededor.

Aunque no puede crecer,
él sueña con ser mayor.
Pero nunca podrá serlo
teniendo tan poco sol.

Duda si será un ciruelo
porque ciruelas no da.
Más se conoce en la hoja
que es ciruelo de verdad.

Bertolt Brecht
Leído por Esther Núñez

martes, 19 de noviembre de 2013

Poemas leídos en el taller

EL DRAMATURGO

La fuerza invisible que mangonea todo
el geniecillo del bosque que inventa el argumento
                                               --de nuestro futuro—
y lo lleva a cabo a raja tabla –a las tablas—
lo escenifica a su gusto y regusto,
reparte los papeles con nosotros
                                               --los pobres peca-actores—
y nos hace ensayar todo el presente;
nos pone a todos –nos guste o no nos guste el cometido--.
nos pone de patitas en el drama,
nos engatusa con ser protagonistas
de escenas que nonos van ni nos vienen al pelo,
y el Geniecillo del Bosque,
el Autor,
el Destinillo o lo Que Sea,
de da a mí que se ríe y se hace célebre
mientras nosotros tenemos que llorar.

Gloria Fuertes
Leído por Gloria Gómez

lunes, 18 de noviembre de 2013

Poemas leídos en el taller

LA PAREJA

Tenerte cerca. Hablarte.
Y besarte en silencio.
Y sentir el contacto
caliente de tu cuerpo.
Sentir que vives, trémula,
aquí, contra mi pecho.
Que mis brazos abarcan
Tus límites perfecto.
Que tu piel electriza
las yemas de mis dedos.
Que la vida se ahoga
en el hilo de un beso.
Que así, en la sombra, a tientas,
Bajo la noche, ciegos,
topándonos a oscuras
mientras todo es silencio,
nos amamos y somos
casi dioses, rugiendo.

Vuelvo a palpar tu carne,
vuelvo a besarte, vuelvo
a estrecharte en la sombra
ciega contra mi pecho.
Vuelvo a sentir tu vida
trémulamente. Siento
que el desamparo pone
su soledad, su cerco,
en torno de nosotros.
El mundo está desierto.
Mudo. Tú y yo arrojados
a un destino violento,
aquí, sobre la tierra,
abrazándonos ciegos.

Y entonces te recojo,
te amparo, te sujeto,
pequeña, débil, mía,
cobijada en mi aliento,
sostenida en mis brazos,
cubierta con mis besos.

Pero mi pequeñez
en seguida comprendo.
Mi inútil protección,
castillo sin cimientos,
rueda deshecha frente
al enorme Universo.

¿Qué poco puede el hombre!
Y me refugio en medio
de tanta soledad
en tu caliente cuerpo,
para que entre tus brazos
me mezas con tu tierno
amor. Niño asustado,
busco tu amor materno.

Los dos en la tiniebla
abrazados, pequeños,
frente a la eternidad,
lloramos en silencio.

La noche continúa
mudamente cubriéndonos.

Leopoldo de Luis
Leído por Maribel Domínguez Duarte


sábado, 16 de noviembre de 2013

Poemas leídos en el taller

ES OBLIGATORIO

Es obligatorio tener mitos
y yo gustosa desobedezco,
gustosa me plancho las blusas,
cuando tengo tiempo,
porque antes es hablar con los amigos.
Es obligatorio presentarse con buenas ropas
con buenas obras –no interesa tanto.
Es obligatorio no asomarse ala ventanilla,
porque tienes que estar vivo si organizan la guerra.

Es obligatorio silenciar que hay tumultos
porque pueden echarte del trabajo,
y si cantas verdades la celda te preparan,
te preparan el llanto, porque es obligatorio
sufrir siendo persona,
guardar rencor,
adular al pedante,
llevar medias en los templos,
tener bastantes hijos,
volver mañana,
tener enemigos,
es obligatorio todo esto,
y encima te prohíben escupir en el suelo.

Gloria Fuertes
Leído por Gloria Gómez

viernes, 15 de noviembre de 2013

Poemas leidos en el taller

A lo Mejor un Día


Porque la poesía es un milagro.
Algo que puede ser y no sabemos en qué consiste,
algo así como cuando dejamos de estar enamorados,
o lloramos bajito en una caja.
No se puede decir, me voy a sentar a hacer milagros.
La poesía es un misterio.
Misterio que es revelado al hombre cuando muere,
hay hombres que al morir se vuelven saltamontes
y escriben mejor todo.
Los poetas no vuelven.
Al Creador, de siempre le gustaron los versos;
porque como ya dije, es el mejor Poeta.
El Creador protege a los vencidos,
tiene sus preferencias el Creador: los pobres,
--este es otro misterio--.
Pero también ama  y compadece a los ricos.
A lo mejor un día que estéis leyendo cosas de estas
os convertís en pozos de licor,
Porque la Poesía es un milagro!

Gloria Fuertes

jueves, 7 de noviembre de 2013

Balada de lo que no Vuelve

Venía hacia mí por la sonrisa
Por el camino de su gracia
Y cambiaba las horas del día
El cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros
Las flores daban campanadas de alegría
Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido

Van andando los días a lo largo del año
¿En dónde estás?
Me crece la mirada
Se me alargan las manos
En vano la soledad abre sus puertas
Y el silencio se llena de tus pasos de antaño.
Me crece el corazón
Se me alargan los ojos
Y quisiera pedir otros ojos
Para ponerlos allí donde terminan los míos
¿En dónde estás ahora?
Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia
Me crece el corazón como una esponja
O como esos corales que van a formar islas.
Es inútil mirara los astros
O interrogar las piedras encanecidas
Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
Y te saluda el primero a tu regreso
Eres substancia de lejanía
Y no hay remedio
Andan los días en tu busca
A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos
El tiempo canta dulcemente
Mientras la herida cierra los párpados para dormirse.
Me crece el corazón
Hasta romper sus horizontes
Hasta saltar por encima de los árboles
Y estrellarse en el cielo.
La noche sabe qué corazón tiene más amargura

Sigo las flores y me pierdo en el tiempo
De soledad en soledad
Sigo las olas y me pierdo en la noche
De soledad en soledad
Tú has escondido la luz en alguna parte
¿?En donde?, ¿en dónde?
Andan los días en tu busca
Los días llagados coronados de espinas
Se caen se levantan
Y van goteando sangre.
Te buscan los caminos de la tierra
De soledad en soledad
Me crece terriblemente el corazón
Nada vuelve
Todo es otra cosa
Nada vuelve nada vuelve
Se van las flores y las hierbas
El perfume apenas llega como una campanada de otra provincia
Vienen otras miradas y otras voces
Viene otra agua en el río
Vienen otras hojas de repente en el bosque
Todo es otra cosa
Nada vuelve
Se fueron los caminos
Se fueron los minutos y las horas
Se alejó el río para siempre
Como los cometas que tanto admiramos

Desbordará mi corazón sobre la atierra
Y el universo será mi corazón

Vicente Huidobro
Poema leído por Maribel Domínguez Duarte

martes, 5 de noviembre de 2013

Coplas Elegíacas

¡Ay del que llega sediento
a ver el agua correr,
y dice: la sed que siento
no me la calma el beber!
   ¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida;
moneda al tahúr prestada,
que sea el azar rendida!
   Del iluso que suspira
bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira
pitagórica en su mano.
   ¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
después de largo camino,
en el horror de llegar!
   ¡Ay de la melancolía
que llorando se consuela,
y de la melomanía
de un corazón de zarzuela!
   ¡Ay de nuestro ruiseñor,
si en una noche serena
se cura del mal de amor
que llora y canta sin pena!
   ¡De los jardines secretos,
de los pensiles soñados,
y de los sueños poblados
de propósitos discretos!
   ¡Ay del galán sin fortuna
que ronda ala luna bella;
de cuantos caen de la luna,
de cuantos se marchan a ella!
   ¡De quien el fruto prendido
en la rama no alcanzó,
de quien el fruto ha mordido
y el gusto amargo probó!
   ¡Y de nuestro amor primero
y de su fe mal pagada,
y, también, del verdadero
amante de nuestra amada!

Antonio Machado
Poema leído por Esther Núñez

domingo, 3 de noviembre de 2013

Otra Vez

Vamos a repetir la misma escena.
Tu y yo. Nos aprendimos los papeles.
Miles y miles antes los dijeron.
Pero la vieja historia nunca muere.

Nos vimos… ¿Qué más da? Viejo escenario
donde el telón de fondo se sucede
en tanto que el guión en rotas páginas
reproduce sus frases indelebles.

Hombre y mujer. Nos hemos acercado.
Entre nosotros ahora el tiempo emerge
de su fondo lejano, nos inviste
los símbolos remotos de la especie.

He pronunciado una palabra, casi
una clave ancestral, y se estremece
la voz como una herida. Como un rito
aguardo la palabra que contestes.

Y has dicho “amor” igual que si dijeras
“eternidad” o “vida” o “tierra” o “muerte”.
A tu voz de conjuro se deshacen
los años y la sangre retrocede.

Se han adherido nuestros labios; sube
a la boca un sabor hondo y caliente.
Se han estrechado nuestros cuerpos; llega
un oleaje que en la tierra crece.

En esta antigua escena que hoy nos toca
representar, sentimos la vertiente
humana despeñarse, combatirnos
por las venas, latir en nuestras sienes.

Pobres actores, débiles actores,
de una vieja comedia sólo intérpretes,
nos llega su verdad como si fuésemos
los primeros, los últimos vivientes,
nos arrebata su pasión lo mismo
que si no hubiera sido siempre, siempre…

Leopoldo de Luis
Del libro “Teatro Real”
Poema leído por Gloria Gómez

sábado, 2 de noviembre de 2013

Soñar

Las mujeres solteras sueñan de varios modos.
Unas sueñan con joyas otras sueñan con flores,
otras sueñan con vagos y tímidos amores.
¡Son mis ardientes sueños tan distintos de todos!

Porque son mis deseos rebeldes a la brida
-como potros- yo sueño con músculos de atleta
repujados en bronce; con la fecunda veta
de una vena que arrastran, en tumulto, la vida;

con caricias audaces; y con el beso acre,
mordaz y calcinante de una boca de lacre.
Transfigúrome entonces y, en pasional derroche.

Soy lingote de plomo. Me enciendo al rojo sombra.
Me fundo en el aliento de aquel que no se nombra.
Renazco entre tus brazos.
¡Y así toda la noche!

Alfonsina Storni
Poema leído por Maribel Domínguez Duarte