LOS DIOSES
Éter callado, siempre
preservas la belleza
de mi alma en el dolor. Y se
ennoblece
hasta la intrepidez bajo
tus rayos,
oh Helios, mi pecho sublevado.
Dioses buenos, pobre quien
no os conoce,
en su alma grosera nunca
cesa la discordia,
el mundo es noche para él,
y no le
florece la alegría ni el
canto.
Solo vosotros, con vuestra
eterna juventud, sustentáis
en los corazones que os
aman el candor infantil,
y no dejáis nunca que el
genio
se entristezca de pena y
error.
Friedrich Hölderlin
Cuadro: "Los ojos del tiempo" de Miguel O. Menassa

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