lunes, 29 de junio de 2026

A UNA PROMETIDA

A UNA PROMETIDA

 

Las lágrimas del encuentro, y del encuentro,

el abrazo, y tus ojos cuando te besa,

no querría profético cantarte,

y toda la gracia del amor mágico.

 

En verdad, joven alma, eres bella

también sola, pues se alegra de sí misma

y florece de tu propio genio, y del querido

canto del corazón, la hija de las Musas.

 

Pero otra cosa es el presente sagrado,

cuando tu genio se reconozca en la mirada del reencontrado,

cuando camines a sus ojos serena,

otra vez envuelta en una nube de oro.

 

Entretanto, piensa que le luce el sol,

que le consuela y amonesta, cuando duerme en el campo,

la estrella del amor, y que al cabo el corazón

siempre se reserva días felices.

 

Y cuando esté ahí y las aladas horas del amor

vuelen más y más rápido,

y se aproxime tu boda y embriagadoras

luzcan ya las estrellas de la felicidad,

no, amantes, no os envidio,

inofensivos como la flor que vive de la luz,

así viven gustosos de una bella imagen,

soñando, dichosos y pobres, los poetas.

 

Friedrich Hölderlin

Cuadro: "Enamoramiento" de Miguel O. Menassa 


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