domingo, 25 de enero de 2026

DOMINGO POR LA TARDE

 


DOMINGO POR LA TARDE

 

Domingo por la tarde en la ciudad inerte.

Me llaman los portales desdentados,

como boca de vieja

que cantase canciones de niñez.

Las sombras en la piedra.

Las nubes enganchadas en la torre,

pinchadas, desangrándose.

Los niños que se aburren,

que se espían en torno de la fuente,

sin entender por qué

siempre han de inventar juegos.

Enredado a mis pasos,

el tiempo se demora sin oficio,

igual que una pelota desinflada.

De pronto me parece que te busco

desde otros años y desde otra luz,

mi ciudad estancada de domingo,

que voy desentrañando con paciencia y esfuerzo,

pieza por pieza, la perdida imagen,

descifrando sus signos.

Me paro unos instantes trastornada en mitad de la acera,

herida por la aguja alevosa del futuro,

me tropiezo con alguien

--“¿en qué va usted pensando?”—

y le pido perdón atolondradamente,

hombre o mujer, no sé, llevaba abrigo oscuro.

Tal vez me va siguiendo con la vista

mientras reemprendo mi paseo sin rumbo,

mi zigzag indolente de domingo

por las calles angostas y sombrías, en espera de nada,

tan solo, en todo caso, de que la noche borre la ciudad.

 

Carmen Martín Gaite

Cuadro:"Viste el color" de Miguel O. Menassa

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