NO HUBO COMBATE. NO HUBO ENCUENTRO…
No hubo combate. No hubo encuentro. El sitio
de la lucha –figurada—no existe
y, sin embargo, allí quedó el vacío:
la ausencia, el cuerpo nuevo de un
lenguaje.
Mire quien mire en él, toque quien
toque:
el lugar de una historia inacabada
escuchará: su olfato tendrá el índice
del sabor verdadero de la sangre
y, al descifrar la voz que ella
pronuncia,
sentirá que, en sus límites, el tiempo,
dejó señal de vida, no principio
ni fin de una batalla. Dejó un nombre.
El vacío de ayer –lugar de lucha--,
es hoy símbolo lleno de su origen
continuo: innominada unión del alba.
Emilio Prados
De: Signos del Ser
Cuadro: "Remolino de amor" de Miguel Oscar Menassa

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