martes, 16 de diciembre de 2025

EL CUERPO EN EL ALBA

 


EL CUERPO EN EL ALBA

 

Ahora sí que ya os miro

cielo, tierra, sol, piedra,

como si al contemplaros

viera mi propia carne.

 

Ya sólo me faltabais en ella,

para verme completo

hombre entero en el mundo

y padre sin semilla

de la presencia hermosa del futuro.

 

Antes, el alma vi nacer

y acudí por salvarla,

fiel tutor perseguido y doloroso

pero siempre seguro

de mi mano y su aviso.

Ayudé a la hermosura

y a su felicidad,

aunque nunca dudé que traicionaba

al maestro, el discípulo,

más, si aquel daba forma

en su libertad,

al pensamiento de lo bello.

 

Y así vistió su ropa

mi hueso madurado,

tan lleno de dolor y de negrura,

como noche nublada

sin perfume de flor,

sin lluvia y sin silencio…

 

Sólo el cumplir mi paso,

aunque por suelo tan arisco,

me daba luz y fuerza en el vivir.

Mas, hoy, me abrís los brazos,

cielo, tierra, sol, piedra,

igual que presentí de niño

que iba a ser la verdad bajo lo eterno.

 

Hoy, siento que mi lengua

confunde su saliva

con la gota más tierna del rocío

y prolonga sus tactos

fuera de mí, en la yerba

o en la oscura raíz secreta y húmeda.

 

Miro mi pensamiento

llegarme lento como un agua,

no sé desde qué lluvia o lago

o profundas arenas

de fuentes que palpitan

bajo mi corazón ya sostenido

por la roca del monte.

 

Hoy sí, mi piel existe,

mas no ya como límite

que antes me perseguía,

sino también como vosotros mismos,

cielo hermoso y azul,

tierra tendida…

 

Ya soy. Todo: Unidad

de un cuerpo verdadero.

De este cuerpo que Dios llamó su cuerpo

y hoy empieza a sentirse

ya, sin muerte ni vida,

como rosa en presencia constante

de su verbo acabado y, en olvido

de lo que antes pensó aun sin llamarlo

y temió ser: Demonio de la Nada.

 

Emilio Prados

De: Río Natural

Cuadro: "Vendrá la mañana" de Miguel Oscar Menassa

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