lunes, 29 de diciembre de 2025

CAMINO



CAMINO

 

Un cigarro vacío

 

A lo largo del camino

he deshojado mis dedos

 

y  jamás  mirar atrás

 

mi cabellera

y el humo de esta pipa

 

aquella luz me conducía

todos los pájaros sin alas

en mis hombros cantaron

 

pero mi corazón fatigado

murió en el último nido

 

llueve sobre el camino

y voy buscando el sitio

donde mis lágrimas han caído 


Vicente Huidobro

miércoles, 17 de diciembre de 2025

ME LEVANTÉ HASTA EL SUEÑO

 


ME LEVANTÉ HASTA EL SUEÑO

La vida es ciervo herido

que las flechas le dan alas.

Góngora

 

 

 

Me levanté hasta el sueño. En busca

iba de no sentir la herida que abrasaba.

Las duras flechas del dolor hicieron

brotar en mí el clavel de nueva llaga.

 

Corriendo al par carrera con el viento

y perseguida por amante llama,

la vida es ciervo herido sin remedio,

que las flechas le dan veneno y alas.

 

Concha Méndez Cuesta

Cuadro: "La vida es duera" de Miguel Oscar Menassa

martes, 16 de diciembre de 2025

EL CUERPO EN EL ALBA

 


EL CUERPO EN EL ALBA

 

Ahora sí que ya os miro

cielo, tierra, sol, piedra,

como si al contemplaros

viera mi propia carne.

 

Ya sólo me faltabais en ella,

para verme completo

hombre entero en el mundo

y padre sin semilla

de la presencia hermosa del futuro.

 

Antes, el alma vi nacer

y acudí por salvarla,

fiel tutor perseguido y doloroso

pero siempre seguro

de mi mano y su aviso.

Ayudé a la hermosura

y a su felicidad,

aunque nunca dudé que traicionaba

al maestro, el discípulo,

más, si aquel daba forma

en su libertad,

al pensamiento de lo bello.

 

Y así vistió su ropa

mi hueso madurado,

tan lleno de dolor y de negrura,

como noche nublada

sin perfume de flor,

sin lluvia y sin silencio…

 

Sólo el cumplir mi paso,

aunque por suelo tan arisco,

me daba luz y fuerza en el vivir.

Mas, hoy, me abrís los brazos,

cielo, tierra, sol, piedra,

igual que presentí de niño

que iba a ser la verdad bajo lo eterno.

 

Hoy, siento que mi lengua

confunde su saliva

con la gota más tierna del rocío

y prolonga sus tactos

fuera de mí, en la yerba

o en la oscura raíz secreta y húmeda.

 

Miro mi pensamiento

llegarme lento como un agua,

no sé desde qué lluvia o lago

o profundas arenas

de fuentes que palpitan

bajo mi corazón ya sostenido

por la roca del monte.

 

Hoy sí, mi piel existe,

mas no ya como límite

que antes me perseguía,

sino también como vosotros mismos,

cielo hermoso y azul,

tierra tendida…

 

Ya soy. Todo: Unidad

de un cuerpo verdadero.

De este cuerpo que Dios llamó su cuerpo

y hoy empieza a sentirse

ya, sin muerte ni vida,

como rosa en presencia constante

de su verbo acabado y, en olvido

de lo que antes pensó aun sin llamarlo

y temió ser: Demonio de la Nada.

 

Emilio Prados

De: Río Natural

Cuadro: "Vendrá la mañana" de Miguel Oscar Menassa

domingo, 14 de diciembre de 2025

FIN DE UN AMOR

 


FIN DE UN AMOR

 

No sé si es que cumplió ya su destino,

si alcanzó perfección o si acabado

este amor a su límite ha llegado

sin dar un paso más en su camino.

 

Aún le miro subir, de donde vino,

a la alta cumbre donde ha terminado

su penosa ascensión. Tal ha quedado

estático un amor tan peregrino.

 

No me resigno a dar la despedida

a tal altivo y firme sentimiento

que tanto impulso y luz diera a mi vida.

 

No se su culminación lo  que lamento.

Su culminar no causa la partida,

la causará, tal vez, su acabamiento.

 

Manuel Altolaguirre

De: Fin de un Amor

Cuadro: "La barca del olvido" de Miguel Oscar Menassa

 

viernes, 12 de diciembre de 2025

NO HUBO COMBATE. NO HUBO ENCUENTRO...

 


 

NO HUBO COMBATE. NO HUBO ENCUENTRO…

 

No hubo combate. No hubo encuentro. El sitio

de la lucha –figurada—no existe

y, sin embargo, allí quedó el vacío:

la ausencia, el cuerpo nuevo de un lenguaje.

Mire quien mire en él, toque quien toque:

el lugar de una historia inacabada

escuchará: su olfato tendrá el índice

del sabor verdadero de la sangre

y, al descifrar la voz que ella pronuncia,

sentirá que, en sus límites, el tiempo,

dejó señal de vida, no principio

ni fin de una batalla. Dejó un nombre.

El vacío de ayer –lugar de lucha--,

es hoy símbolo lleno de su origen

continuo: innominada unión del alba.

 

Emilio Prados

De: Signos del Ser

Cuadro: "Remolino de amor" de Miguel Oscar Menassa

jueves, 11 de diciembre de 2025

JURAMENTO DE LA ALEGRÍA

 

JURAMENTO DE LA ALEGRÍA

 

Sobre la roja España blanca y roja,

blanca  y fosforescente,

una historia de polvo se deshoja,

irrumpe un sol unánime, batiente.

 

Es un pleno de abriles,

una primaveral caballería,

que inunda de galopes los perfiles

de España; es el ejército del sol, de la alegría.

 

Desaparece la tristeza, el día

devorador, el marchitado tallo,

cuando, avasalladora llamarada,

galopa la alegría en un caballo

igual que una bandera desbocada.

 

A su paso se paran los relojes,

las abejas, los niños se alborotan,

los vientres son más fértiles, más profusas las trojes,

saltan las piedras, los lagartos trotan.

 

Se hacen las carreteras de diamantes,

el horizonte lo perturban mieses

y otras visiones relampagueantes,

y se sienten felices los cipreses.

 

Avanza la alegría derrumbando montañas

y las bocas avanzan como escudos.

Se levanta la risa, se caen las telarañas

ante el chorro potente de los dientes desnudos.

 

La alegría es un huerto del corazón con mares

que a los hombres invaden de rugidos, 

que a las mujeres muerden de collares

y a la piel de relámpagos transidos.

 

Alegraos por fin carcomidos,

los desplomados bajo la tristeza:

salid de los vivientes ataúdes,

sacad de entre las piernas la cabeza,

caed en la alegría como grandes taludes.

 

Alegres animales,

la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas,

se desposan delante de los hombres contentos.

Y paren las mujeres lanzando carcajadas,

desplegando en su carne firmamentos.

 

Todo son jubilosos juramentos.  

Cigarras, viñas, gallos incendiados,

los árboles del ur: naranjos y nopales,

higueras y palmeras y granados,

y encima el mediodía curtiendo cereales.

 

Se despedaza el agua en los zarzales:

las lágrimas no arrasan,

no duelen las espinas ni las flechas.

Y se grita ¡salud! A todos los que pasan

con la boca anegada de cosechas.

 

Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto

en una muchedumbre de bocas y de brazos.

Se ve la muerte como un mueble roto,

como una blanca silla hecha pedazos.

 

Salí del llanto, me encontré en España,

en una plaza de hombres de fuego imperativo.

Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña…

Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.

 

Miguel Hernández

Cuadro: "La flor de la alegría" de Miguel Oscar Menassa

 

 

martes, 9 de diciembre de 2025

EL SUDOR

 


EL SUDOR

 

En el mar halla el agua su paraíso ansiado

y el sudor su horizonte, su fragor, su plumaje.

El sudor es un árbol desbordante y salado,

un voraz oleaje.

 

Llega desde la edad del mundo más remota

a ofrecer a la tierra su copa sacudida,

a sustentar la sed y la sal gota a gota,

a iluminar la vida.

 

Hijo del movimiento, primo del sol, hermano

de la lágrima, deja rodando por las eras,

del abril al octubre, del invierno al verano,

áureas enredaderas.

 

Cuando los campesinos van por la madrugada

a favor de la esteva removiendo el reposo,

se visten una blusa silenciosa y dorada

de sudor silencioso.

 

Vestidura de oro de los trabajadores,

adorno de las manos como de las pupilas.

Por la atmósfera esparce sus fecundos olores

una lluvia de axilas.

 

El sabor de la tierra se enriquece y madura:

caen los copos del llanto laborioso y oliente,

maná de los varones y de la agricultura,

bebida de mi frente.

 

Los que no habéis sudado jamás, los que andáis yertos

en el ocio sin brazos, sin música, sin poros,

no usaréis la corona de los poros abiertos

ni el poder de los toros.

 

Viviréis maloliendo, moriréis apagados:

la encendida hermosura reside en los talones

de los cuerpos que mueven sus miembros trabajados

como constelaciones.

 

Entregad al trabajo, compañeros, las frentes:

que el sudor, con su espada de sabrosos cristales,

con sus lentos diluvios, os hará transparentes,

venturosos, iguales.

 

Miguel Hernández

Cuadro: "El poeta y el oro" de Miguel Oscar Menassa

domingo, 7 de diciembre de 2025

DONDE ACABA EL AMOR

DONDE ACABA EL AMOR

 

Cuando llegas al muro

donde acaba el amor

ya no hay escapatoria.

Y lo escalaba trabajosamente,

repitiendo “ya no hay escapatoria”,

desafiando los cristales rotos

clavados en su cumbre;

y se dejó caer al otro lado

con las manos heridas.

Se las miró un momento,

y se lamió la sangre.

“Ya no hay escapatoria”

susurraba anhelante.

Por fin echó a correr,

sin mirar hacia atrás,

por la llanura estática,

plana, infinita y yerma.

 

Carmen Martin Gaite

Cuadro: "Enamoramiento" de Miguel Oscar Menassa