miércoles, 22 de julio de 2026

LA CASA

 

 


LA CASA

 

Mi casa, las paredes cuya madera fresca

recién cortada huele aún destartalada

casa de la frontera, que crujía

a cada paso, y silbaba con el viento de guerra

del tiempo austral, haciéndose elemento

de tempestad, ave desconocida

bajo cuyas heladas plumas creció mi canto.

Vi sombras, rostros que como plantas

en torno a mis raíces crecieron, deudos

que cantaban tonadas a la sombra de un árbol

y disparaban entre los caballos mojados,

mujeres escondidas en la sombra

que dejaban las torres masculinas,

galopes ue azotaban la luz,

                                                  enrarecidas

noches de cólera, perros que ladraban.

Mi padre con el alba oscura

de la tierra, hacia qué perdidos archipiélagos

en sus trenes que aullaban se deslizó?

Más tarde amé el olor del carbón en el humo,

los aceites, los ejes de precisión helada,

y el grave tren cruzando el invierno extendido

sobre la tierra, como una oruga orgullosas.

De pronto trepidaron las puertas.

                                                              Es mi padre.

Lo rodean los centuriones del camino:

ferroviarios envueltos en sus mantas mojadas

el vapor y la lluvia con ellos revistieron

la casa, el comedor se llenó de relatos

enronquecidos, los vasos se vertieron,

y hasta mí, de los seres, como una separada barrera,

en que vivían los dolores,

llegaron las congojas, las ceñudas

cicatrices, los hombres sin dinero,

la garra mineral de la pobreza.

 

Pablo Neruda

Cuadro: "La puerta del ayer" de Miguel O.Menassa

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario